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Martes, 04 de agosto de 2020

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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Viernes, 14 de febrero de 2020 08:00

Alemania confirma un cierre de 2019 débil

Intermoney | Las referencias macroeconómicas que conoceremos durante la jornada nos permitirán airear la mente de las noticias procedentes de China, empezando por la primera estimación del PIB del 4T19 en Alemania. Ésta revelaba que la locomotora europea se estancaba en último trimestre del año pasado, tras sufrir una ligera revisión al alza en el crecimiento del 3T19 (desde 0,1% trim. hasta 0,2% trim.), a causa de la desaceleración del del gasto público y privado, las exportaciones y la inversión en maquinaria y bienes de equipo.

 

De esta forma, la formación bruta de capital fijo vinculada a la construcción era la principal partida que compensaba el drenaje del resto de componentes de la demanda agregada alemana en el 4T19. De momento, sólo disponíamos de unas grandes líneas que no causaban gran sorpresa, siendo lo relevante la confirmación de la debilidad de la economía alemana en el pasado trimestre; un hecho que resulta clave para explicar la reafirmación del tibio crecimiento de la UEM en el 4T19 (0,1% trim. y 1,0% a.) que conoceremos a media mañana.

 

En paralelo, conoceremos la balanza comercial de la Eurozona/UE de diciembre en cuyo caso resultará más interesante el comportamiento del superávit atesorado con Estados Unidos que el propio comportamiento de las exportaciones y las importaciones. En cuanto a éstas, la convivencia del descenso de las tensiones comerciales con las dificultades en China hace que el interés esté en su comportamiento durante el arranque del año más que en el pasado, pues las cifras de diciembre ya están incorporadas a un PIB de la UEM del 4T19 del que conocemos su mediocre desempeño.

 

Luego, lo más interesante será el saldo del comercio de bienes entre la UE y Estados Unidos ya que, en plena campaña electoral, Trump intentará granjearse una pequeña victoria comercial frente a los europeos. Esperamos un choque de intensidad media-baja ya que el presidente estadounidense atesora incentivos para no dar pasos que puedan erosionar la actividad. No obstante, el superávit comercial de la UE frente a Estados Unidos seguirá siendo clave y, hoy, conoceremos que esta cifra se situó algo por encima de los 150 mm. € en el conjunto de 2019; valor que deberá ajustarse en los 15,5 mm. € aportados por el Reino Unido.

 

Los indicadores europeos se verán completados por el PIB de Portugal del 4T19, que se espera aumente un 0,4% trim., y las cifras finales de inflación del mes de enero en España que confirmarán su repunte del 1,1% a. A la postre, las referencias europeas resultarán menores frente a las cifras de ventas minoristas y producción industrial que se publicarán en Estados Unidos. En el momento actual, caracterizado por unas bolsas que ya han descontado casi todo lo bueno y que afrontan el ruido generado por China, el gran puntal de la renta variable es la convicción respecto a que la expansión tendrá continuidad en Estados Unidos, aunque sea a un ritmo algo menor.

 

Por lo tanto, los citados datos se convertirán en cruciales para comprobar cuál es la salud de la economía estadounidense en el arranque del año y las noticas serán mixtas. Desde el punto de vista negativo, esperamos que en enero la producción industrial caiga en Estados Unidos más del -0,2% m. previsto por el mercado como consecuencia de los problemas de Boeing. De forma directa, la industria aeronáutica pesa un 5,5% en el sector manufacturero estadounidense y esto adelanta de por sí un dato débil del sector. No obstante, la gran cuestión es si esto será suficiente para dar forma a un tropiezo del PIB estadounidense en el 1T20 y la respuesta es no.

 

En primer lugar, el peso de la actividad manufacturera resulta comedido en Estados Unidos al explicar poco más del 11% del PIB y, además, el ISM manufacturero de enero sorprendió al repuntar hasta 50,9, liderado por el destacado repunte de los pedidos hasta 52,0. Luego, aunque casi los encadene, la industria podría afrontar otro bache temporal a expensas de las distorsiones en las cadenas de suministros globales derivadas de la crisis sanitaria en China.

 

Junto a las cuestiones anteriores, tampoco debemos olvidar que el corazón de la economía estadounidense es el consumo privado y éste debería acompañar en los primeros meses del año. El presente invierno está siendo suave y esto, a corto plazo, tiene implicaciones positivas sobre el empleo y el consumo. En cuanto al empleo, el promedio histórico de estadounidenses que no pueden trabajar por causas meteorológicas durante el mes de enero suele situarse en 404.326 y, este año, la cifra cayó hasta 226.000. Una circunstancia que fue clave para dar forma al buen dato de nóminas de enero; circunstancia que implica más actividad y, también, más recursos para consumir.

 

Luego, existen motivos para esperar un dato positivo de ventas minoristas durante el mes de enero en Estados Unidos, el cual estimamos en un repunte del 0,4% m. tanto a nivel agregado como descontando el efecto de partidas volátiles (automóviles y carburantes). Asimismo, el buen desempeño de las ventas contará con el viento a favor de la confianza de los consumidores, como será recordado por los sólidos niveles de la encuesta de la universidad de Michigan en el mes de febrero.

 

En definitiva, los indicadores de Estados Unidos serán insatisfactorios desde la perspectiva industrial, pero se verán compensados por el saldo positivo de los vinculados al consumo. No obstante, la gran clave radica en que no se ponga en duda la expansión estadounidense ni en el corto ni en el medio plazo, debiendo tener presente que en el día de ayer el predictor de la Fed de Atlanta apuntaba un crecimiento del 2,7% trim. a. para el 1T20 y el elaborado por la Fed de Nueva York del 1,7% trim. a.

 

En un momento dominado por las informaciones relativas a la crisis sanitaria en China, cobra mayor importancia la vigilancia de la salud del pilar económico estadounidense y las noticias, al menos, permitirán que la inquietud no vaya a más. Sin embargo, esto no implica que los mercados dejen de estar influenciados por las noticias procedentes del gigante asiático y, sobre todo, después de la revisión de las estadísticas sobre el coronavirus realizada por sus autoridades.

 

En la práctica y a pesar del escepticismo, las estadísticas oficiales son las mejores que tenemos ya que no existen fuentes alternativas lo suficientemente fiables. Las dudas respecto a su calidad son razonables y han obligado a las autoridades chinas a revisarlas, si bien conociendo su forma de actuar, seguramente, la revisión realizada deba tomarse como un ejercicio de máximos. En este sentido, debemos quedarnos con el siguiente mensaje: “También podremos minimizar el impacto de la epidemia, mantener el impulso del desarrollo económico de China y esforzarnos por lograr los objetivos y tareas de desarrollo este año”. Unas palabras que parafraseaban al presidente chino en la conversación que mantuvo con su homólogo malayo.

 

Finalmente, tampoco habrá que dejar de lado al petróleo debido al encuentro de la OPEP+ en el que se dirimirá un potencial ajuste temporal de la producción de crudo. En este punto, la clave seguirá estando en la decisión final de Rusia y su actitud todavía poco clara que, quizás, se deba a una estrategia tendente a apoyar un recorte de la producción, siempre y cuando, el grueso recaiga en otros socios.  

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