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Lunes, 13 de julio de 2020

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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Martes, 02 de junio de 2020 08:00

Los PMIs de la UEM apuntan que la recesión industrial habría tocado fondo en abril

Intermoney | Los buenos datos chinos de comienzo de la jornada y la aparente calma en la cuestión comercial eran suficientes incentivos para permitir una jornada positiva en los mercados. En concreto, sorprendía la lectura del PMI manufacturero chino patrocinado por Caixin al registrar un sólido rebote en mayo hasta los 50,7 puntos (49,6 prev.) y volver a terreno expansivo.

 

El índice reflejaba que la producción manufacturera había aumentado más rápido que la demanda de pedidos, ante la todavía débil demanda externa, mientras que los flojos niveles del empleo se mostraban en consonancia con la lenta recuperación del consumo chino.

 

No obstante, las empresas chinas mostraban una mejora de sus expectativas (57,9 puntos), al tiempo que el subíndice de construcción aceleraba hasta los 60,8 puntos. Las referencias macroeconómicas del gigante asiático irán dando señas de una progresiva mejora al contar con el apoyo de una política fiscal proactiva dirigida a reducir la carga corporativa en 2,5 billones CNY, a lo que hay que sumarle las promesas a favor de agilizar la apertura del mercado asiático y las medidas provenientes del PBoCh.

 

En Europa, otro de los alicientes para apuntalar el buen tono en los mercados era el conjunto de señas que apuntaban que la recesión industrial de la UEM habría tocado fondo en abril, tal y como reflejaba el PMI manufacturero de mayo al registrar un avance hasta 39,4 puntos (33,4 ant.) pese a verse ligeramente recortado respecto a la estimación preliminar (39,5 puntos). Por países, en Italia se registraba el mayor repunte en la actividad manufacturera en los últimos tres meses (45,4 pts), mientras que en España la última revisión añadía unas décimas al alza y el PMI situaba su nivel en 38,3. Por el contrario, la cifra final alemana quedaba levemente por debajo de lo esperado (36,6 pts, vs. 36,8 pts.), lo cual se debe de entender como normal ante la exposición del sector industrial a los bienes de capital y el freno de la inversión.

 

Con todo, los niveles alcanzados eran relativamente acordes con una recuperación que todavía carece de tracción ante lo reciente de los acontecimientos más severos del Covid-19 y, junto con las referencias macroeconómicas chinas, servían para animar a las plazas europeas, con excepción del Dax-30 cerrado por festividad. El Ibex situaba su cotización en 7.221 puntos después de aumentar un +1,76%, mientras que el Cac-40 lo hacía en 4.762 tras sumar un +1,43%. En el ámbito de la deuda soberana, las ventas del bono alemán a 30 años predominaban en medio de los planes de un mayor gasto fiscal y la paulatina reapertura de las economías de la UEM tras el confinamiento. Por lo pronto, el título germánico a 30 años situaba su rendimiento fuera de terreno negativo por quinta sesión consecutiva (0,079%).

 

El progresivo avance en los datos seguirá siendo lo que interese a los mercados y lo que ayude en la jornada de hoy, donde las plazas bursátiles no tendrán casi datos de interés para prolongar los avances. El martes, las plazas europeas sólo contarán con los datos de desempleo de nuestro país para el mes de mayo, para los cuales se espera un aumento que, de ser menor de lo que el consenso espere, será suficiente para levantar cierto optimismo.

 

Como hemos comentado al inicio, la vuelta a la normalidad es el otro puntal para la mejor sintonía en los mercados y, ayer, nuestro país no reportaba ningún fallecimiento por coronavirus por primera vez desde que se inició el estado de alarma. En Estados Unidos, los casos también estarían poco a poco reduciéndose, con Florida informando de que los casos habían aumentado un 1,2% frente al 1,4% promedio de los 7 días anteriores.

 

En el caso del país norteamericano, el S&P500 se anotaba un +0,38% pese a los recelos con los que se iniciaba la sesión. Las protestas en docenas de ciudades estadounidenses avivan el temor a que se pueda iniciar una nueva ola de brotes, impactando así en la reapertura de la economía, sin contar además con su impacto en la confianza de los americanos.

 

Con respecto a los datos americanos, el avance del ISM manufacturero en mayo hasta 43,1 puntos no era suficiente para cumplir con la previsión de Bloomberg de 43,8 puntos. Por subíndices, las mejoras eran palpables en los nuevos pedidos (aumentando hasta 31,8 pts) y en la cartera de pedidos pendientes (38,2 pts). También hubo una mejora en el empleo en mayo (31,2 pts) después de su peor lectura desde febrero de 1949. Por industrias, se percibía una mejora en las enfocadas en productos alimenticios, bebidas y tabaco, papel y muebles; mientras que otras como las de metales primarios, equipos de transporte y maquinaria informaban de contracciones.

 

Hay que considerar que en Estados Unidos las cadenas de suministros han estado muy afectadas por los cierres y la falta de una acción coordinada por estados. Los indicadores adelantados serán a partir de ahora los más interesantes, aunque los pasados ayudarán a cuantificar los daños. En esta línea, el gasto en construcción de abril caía un -2,9% m. y apuntaba a una resistencia mayor de lo que cabría esperar.

 

En la jornada de hoy no contaremos con datos americanos y esto también hará que volvamos a otras cuestiones como el petróleo y las negociaciones entre Arabia Saudí y Rusia para encontrar posturas para alargar los recortes de su producción. Esto último se discutirá en una reunión de la OPEP+ adelantada al próximo jueves, aunque, por lo pronto, el WTI cotizaba sin grandes cambios a primera hora del martes (35,65$).

 

Por último, no conviene perder de vista a Argentina, después de que haya vuelto a incurrir en un evento de crédito como así lo dictaminaba International Swaps and Derivatives Association (ISDA), lo cual implicaba la activación de los conocidos seguros de impago CDS. La resolución tomada en el día de ayer es fruto del impago de intereses por valor de 503 mill. $ y sitúa el incumplimiento en el 22 de mayo, si bien esta situación se arrastra desde el 22 de abril, cuando se deberían haber pagado inicialmente los cupones pendientes.

 

No obstante, en la práctica, en Argentina ya se había reconocido antes el citado incumplimiento. La República ha reconocido los acontecimientos de incumplimiento mencionados anteriormente y ha asesorado al fiduciario de la siguiente manera: “El 21 de abril de 2020, la República lanzó una invitación para presentar órdenes de canje de ciertos bonos elegibles, incluyendo los Bonos del 6,875% de la República con vencimiento en 2021, los Bonos del 7,500% con vencimiento en 2026 y los Bonos del 7,625% con vencimiento en 2046, por nuevos bonos. La invitación expira el 2 de junio de 2020”.

 

Argentina acumula 8 episodios de default y, de éstos, cuatro se habrían producido desde 1980 y podría considerarse que a estas cifras puede haber sumado ya uno más, es decir, los impagos del país austral alcanzarían ya los nueve. No obstante, a pesar de la opinión del ISDA, esta posibilidad todavía habría que ponerla bajo cuarentena. La realidad es que el actual presidente de Argentina, Alberto Fernández, quiere una solución negociada con los acreedores y huir del estigma del impago, dado que es sabedor de la necesidad de mantener la puerta abierta de los mercados para afrontar con mayores garantías la etapa pos-Covid-19 y que, a la sombra de una situación de default con los acreedores privados, se antoja casi imposible renegociar los 44 mm. $ de deuda atesorados por el FMI, actualmente, el mayor acreedor del país.

 

De momento, Argentina extendía hasta el 12 de junio el vencimiento de la actual oferta presentada a los acreedores con el fin de poder seguir negociando, si bien el margen sería estrecho. La renegociación debería derivar en una situación en la que se califique de sostenible la deuda argentina y, de acuerdo con el FMI, la oferta real está “marginalmente debajo” del límite que permitiría restaurar la citada sostenibilidad de la deuda.

 

De acuerdo con Morgan Stanley, el valor actual neto de la oferta presentada por Argentina a sus acreedores equivaldría a 41,5 centavos por dólar frente a los 33 centavos de la oferta inicial, si bien distintos observadores estiman que el acuerdo sólo será posible en el rango de 45-50 centavos por dólar. Una cifra que pondría a prueba la sostenibilidad real de la deuda argentina después de la reestructuración.

 

En la práctica, Argentina está obligada reconducir una deuda que acababa 2019 en cifras de 323.065 mill. $, equivalentes al 89,4% del PIB. Una carga que, desgraciadamente, aumentará a corto plazo debido a la combinación de la caída del PIB derivada de la crisis sanitaria, la mayor brecha fiscal que conllevará la crisis económica y la consiguiente debilidad del peso argentino, el cual se sitúa en mínimos históricos de 68,62 unidades por dólar. Una cuestión, esta última, que no resulta menor cuando la deuda argentina en moneda extranjera equivale al 69,6% de su PIB.  

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