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Martes, 22 de octubre de 2019

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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Miércoles, 19 de diciembre de 2018 08:00

La Fed endurecerá sus tipos (2,25-2,5%) pero articulando un mensaje que alivie las inquietudes

Intermoney | La última reunión del año de la Fed llega en un momento bastante complicado y no por las presiones de Trump, sino por los temores que arrecian en los mercados. Dos cuestiones que recomiendan llevar a cabo hoy la subida de tipos de 25 p.b a la que se asigna todavía una probabilidad cercana al 70%, a pesar de haber cedido en comparación con lo descontado días atrás.

 

El simple hecho de parecer que el presidente de los Estados Unidos ha menoscabado la independencia de la Reserva Federal es una circunstancia que no pueden permitir y no permitirán en la institución, aunque Trump alerte de la posibilidad de que la Fed cometa un nuevo error. Una institución que, en todo caso, se ha distinguido por sus aciertos en los últimos difíciles años. Junto a las cesiones a Trump, la autoridad monetaria estadounidense tampoco puede permitirse la retroalimentación de los temores existentes en los mercados. Desde esta perspectiva, no llevar a cabo una acción ampliamente descontada como la apuntada alza de tipos, lanzaría un mensaje bastante preocupante al mercado.

 

La encuesta realizada a inversores de todo el mundo por Bank of America Merrill Lynch, entre los días 7 y 13 de diciembre, revelaba la percepción más negativa en cerca de una década ya que el 53% de los encuestados apuntaba el debilitamiento del crecimiento mundial en los próximos 12 meses. Ante las dudas, la rotación de cartera hacia la deuda registró el movimiento más intenso desde 2001, lo cual llevó a que las carteras contaran con las mayores posesiones de bonos desde la votación del “Brexit”. A cambio, las posiciones en Bolsa estadounidense y de la zona euro se reducían en 8 p.p en diciembre, si bien las peor paradas eran las acciones británicas. Todo ello en línea con un contexto en el que las expectativas para los beneficios empresariales registraban el peor comportamiento en una década, pues en términos netos el 47% de las respuestas señalaba el deterioro de los resultados empresariales durante los próximos 12 meses.

 

A la sombra de la situación descrita, la Fed tendrá que “jugar muy bien sus cartas”, pero siempre bajo un punto de partida claro: deberá subir tipos porque, de lo contrario, el mensaje lanzado sería francamente negativo. No obstante, a pesar de los temores existentes en los mercados, en IM defendemos que la economía estadounidense da margen para que la Reserva Federal suba tipos hoy hasta 2,25-2,5%. En Estados Unidos, la brecha respecto al crecimiento potencial resulta positiva y en línea con esta situación la tasa de paro es -0,8 p.p inferior a la NAIRU (tasa de desempleo no aceleradora de la inflación), debiendo achacar los datos más modestos de las nóminas no agrícolas en noviembre a la escasez de trabajadores y no a la demanda ya que existen casi 7 millones de puestos de trabajo disponibles en Estados Unidos.

 

Luego, si combinamos los factores anteriores con unas cifras de inflación en forma de PCE central en niveles de 1,8% a. y que resultan acordes con la definición de la estabilidad de precios para una institución como la Fed, existe margen para avanzar hacia los tipos neutrales. De hecho, los consejeros de la entidad tomarán perspectiva y seguirán de cerca la brecha respecto al PIB potencial que resulta francamente positiva en Estados Unidos. Así, llegado este punto, debemos tener en cuenta que los tipos descontados por los mercados emanan de un análisis que no tiene que coincidir con el realizado desde la Fed, debiendo recordar que la institución está formada por economistas y no por inversores.

 

Otra cuestión es que la Reserva Federal no puede vivir de espaldas a lo que sucede en el mercado y aquí entrará en juego el cambio de su guía de acción a largo plazo, vinculando claramente sus próximos pasos el devenir de los datos. Un planteamiento muy útil, dado que cubre a la entidad tanto de los episodios de mejoría como de empeoramiento de los datos. Así, en el caso de tomar forma nuestro escenario central acorde con el avance hacia los tipos neutrales nominales del 3%, la nueva guía permitirá telegrafiar los próximos movimientos con el fin de generar la adecuada certeza respecto a que estamos en la recta final del endurecimiento de los tipos.

 

Sin embargo, lo cierto es que la Fed no es inmune a las inquietudes de los mercados y una de las prioridades hoy será la de calmar a los inversores. Una labor en la que también será clave la mencionada adaptación de la guía a largo plazo, dado que su vinculación a los datos llevará a los inversores a descontar que el endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos puede no ir muy lejos y esto servirá de bálsamo para los mercados. Un extremo que será explotado por Powell durante la rueda de prensa, quien ya ha sabido jugar con la percepción del mercado cuando apuntó la cercanía a la parte baja del “amplio rango de los tipos neutrales”.

 

La Reserva Federal abordará un difícil juego de equilibrios, avanzando en el endurecimiento de su política monetaria pero articulando un mensaje que alivie las inquietudes de los inversores. Todo ello mientras que las previsiones de los miembros de la entidad registrarán cambios residuales respecto a septiembre, apuntando tasas de crecimiento de Estados Unidos próximas al 3% en 2019 y su progresiva convergencia hacia los niveles de largo en 2021, cuando se situará en 1,8%. Por su parte, en cuanto al PCE central, se esbozarán cifras algo superiores al 2% en el futuro próximo.

 

A la postre, el encuentro de la Fed será la gran cita del día ante la que permanecerán los mercados expectantes, si bien antes las noticias provenientes de Europa y China pueden generar cierto movimiento. En el Viejo Continente, los presupuestos italianos seguirán en el centro de atención y las últimas filtraciones indican que la Comisión Europea habría demandado un ajuste adicional de entre 2,5-3 mm. € para dar el visto bueno a las cuentas de Italia. En otras palabras, casi 2 décimas que llevarían al déficit por debajo del 2% y permitirían a Bruselas “hacer la vista gorda”, dejando a un lado el discutible cuadro macro en el que se sustenta los tan traídos presupuestos. En un año de elecciones europeas como el próximo, la prioridad de la Comisión será huir del enfrentamiento.

 

En China, los trabajos del comité central en materia económica no deberían hacerse públicos y estos son los verdaderamente importantes desde la perspectiva de la estrategia de la política económica, si bien podemos asistir a nuevos guiños a un objetivo de crecimiento del 6-6,5% en 2019 que será fruto de los costes de un cambio de modelo económico con fecha de caducidad.