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Lunes, 17 de junio de 2019

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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Miércoles, 12 de junio de 2019 10:00

La necesidad de afrontar con garantías su reelección obligará a Trump a plantear un acuerdo

Intermoney | Las cuestiones que seguirán acaparando la atención de los inversores serán las mismas que en los últimos días y semanas: comercio, estrategia de los bancos centrales y “Brexit”. Entre todas estas cuestiones, los datos continuarán representando el mecanismo para medir el impacto real de los puntos expuestos sobre la economía.

 

 

La pasada madrugada, conocíamos que las órdenes de maquinaria en Japón excluyendo partidas volátiles (vinculadas con la construcción de barcos y utilities) repuntaban un +5,2% m. en abril y prolongaban su expansión de los dos meses previos, lo cual se traducía en un escenario de avance de su tasa trimestral (+2,2%). Una situación que mejoraba la existente y que dibuja un escenario de mayor fortaleza que habrá que contrastar con los datos de pedidos de mayo y junio.

 

De momento, como nos tiene acostumbrados Trump, su estrategia negociadora ahoga, pero no acaba de apretar al verse condicionada por la cotización del S&P500. En esta línea, cuando las caídas del gran índice estadounidense de renta variable se aproximaron al 7%, el presidente de Estados Unidos empezó a ceder en sus presiones. Una circunstancia que se suma a una cuestión clave como son las expectativas hacia una mayor generosidad por parte de los principales bancos centrales, lo cual resulta suficiente para que los mercados “cojan aire”, pero no para que las empresas desbloqueen ciertas decisiones de inversión y producción al necesitar un escenario de certidumbre real.

 

Los datos de órdenes y adelantados en sus distintas vertientes (PMI, ISM...) son un buen reflejo de esa incertidumbre que trastoca la actividad económica y dejará huella en un peor desempeño de la actividad durante el 2tr19 y el comienzo del verano, en especial, en Europa. Los 45 días dados por Trump a México antes de volver a evaluar la situación migratoria y los 90 para decidir si se mantiene el escenario actual de aranceles, han sido tomados por buenos por el mercado, al igual que el difícil juego de equilibrios realizado desde Estados Unidos con el que se trata de mantener cierto tono duro con China pero abriéndose a la negociación en el encuentro del G-20 a finales de mes.

 

El problema, de nuevo, radica en que los mensajes de Trump resultan poco fiables y esto explica que las autoridades chinas estén apostando de forma decidida por los estímulos con el fin de preparar a su economía para el escenario de riesgo. En esta línea, debe entenderse el respaldo de Pekín a que los gobiernos locales usen las formas de financiación ya existentes para reforzar las inversiones en infraestructuras y que el primer Ministro de China apuntase la continuidad de la implementación de grandes rebajas impositivas.

 

De nuevo, el mercado se queda con la parte positiva de los estímulos de China y esto puede ser suficiente para el respiro a corto plazo, si bien cabe plantearse un escenario más negativo como que los chinos pueden estar preparándose para una situación de resistencia. A diferencia de Donald Trump, Xi Jinping no tiene que enfrentarse a unas elecciones y, menos, en noviembre de 2020. En nuestra opinión, la necesidad de afrontar con garantías dicha cita electoral será lo que haga ceder a Trump y que acabe planteando un escenario de acuerdos comerciales. Sin embargo, llegado este punto, las formas pueden ser más importantes que el fondo para China y los tiempos empiezan a jugar a favor de los chinos.

 

Las elecciones estadounidenses serán en 16 meses y los chinos, a la sombra de su estrategia de largo plazo, pueden plantearse que es un horizonte asumible para intentar sostener la actividad nacional con estímulos, a cambio de que la economía pueda hacer caer al actual presidente de Estados Unidos. El escenario propuesto parece extremo y lo es, pero tampoco resulta descabellado cuando Xi Jinping está dispuesto a aceptar un acuerdo entre iguales y no uno que dé lugar a un vencedor y un perdedor.

 

El riesgo de que la economía de Estados Unidos pueda frenar más de lo esperado y también la necesidad de que ésta arroje unos números suficientes para poder seguir planteando una estrategia comercial heterodoxa continuarán detrás del mantenimiento de las presiones de Trump a la Fed. Unas presiones que coinciden con un momento caracterizado por el importante giro del discurso de la Reserva Federal hacia una mayor generosidad.

 

La combinación de ambas cuestiones, sobre todo cuando Powell parece afrontar peor la presión presidencial, lleva al mercado a dar por hecha la mayor generosidad monetaria en Estados Unidos. Las últimas críticas a la Fed no merecen ser comentadas, aunque sí debemos quedarnos con que alimentan el horizonte de mayor generosidad cotizado por los inversores. Una circunstancia que hoy no será puesta en entredicho por la estabilidad del IPC subyacente estadounidense en 2,1% a. durante el mes de mayo.

 

Sin embargo, en lo referente a la política monetaria, tiene mayor interés el debate en torno al BCE desde la perspectiva de los estímulos. Ayer, el gobernador del Banco de Eslovaquia volvió a desmentir los riesgos de deflación o recesión en la UEM y apuntó que, actualmente, no es necesario aplicar nuevos estímulos en el área, siendo lo adecuado esperar a datos tangibles del desempeño económico. No obstante, se mostraba claramente partidario de aplicar estímulos en caso de necesidad; discurso que esperamos sea hoy repetido por el presidente y vicepresidente del BCE en una conferencia en Frankfurt en la que se darán cita responsables de distintos bancos centrales europeos bajo el siguiente título: “¿Resistencia a los vientos en contra globales? La respuesta a los desafíos comerciales y financieros”.

 

Luego, se desarrollará discurso continuista en un momento en el que los mercados parecen quedarse con lo positivo de ciertas cuestiones e, incluso, en el que parece haberse activado el modo de cuanto peor, mejor, cuando se conocen datos decepcionantes ya que estos se interpretan en clave de mayor cercanía de los estímulos.

 

Mientras tanto, la carrera sucesoria de May debería cobrar importancia en un proceso que podría retrasarse hasta el 20 de julio; momento en el que casi nos encontraremos ante el receso político veraniego en Europa. Luego, gran parte de la actual prórroga del “Brexit” transcurrirá sin que nada se negocie y esto es una muy mala noticia. De momento, estamos ante el inicio de una carrera en la que los conservadores favorables a una salida sin acuerdo parten con ventaja: Johnson, Raab, Andrea Leadsom y Esther McVey.

 

Antes, de aquí al 20 de junio, los diputados conservadores irán eliminando candidatos hasta quedarse con 2, siendo la primera votación este jueves 13 de junio cuando serán descartados aquéllos con menos de 16 apoyos.