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Lunes, 21 de octubre de 2019

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Publicado en GESTORES Jueves, 03 de octubre de 2019 12:30

Ken Fisher: "En EEUU llevamos años de parálisis política casi absoluta y la Bolsa sigue subiendo, les diría a los españoles que no se preocuparan excesivamente"

En el segundo número de GESTORES puede leer esta entrevista completa de Pablo Pardo a Ken Fisher, uno de los creadores de la industria moderna de los fondos de inversión. Su fondo, Fisher Investment, gestiona más de 100.000 millones de euros. En estas líneas puede descubrir cómo el mismo hombre que dejó de estudiar Bachillerato por considerarlo “una pérdida de tiempo” se ha convertido en una de las fortunas que cada año recoge la revista Forbes (con 3.900 millones de dólares).

 

 

Hay cosas tristes. Por ejemplo, ésta: en septiembre, la fortuna que la revista ‘Forbes’ estimaba a Ken Fisher era de 3.900 millones de dólares (3.565 millones  euros), o sea, 300 millones de dólares menos que cuando esta entrevista fue llevada a cabo, antes de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos iniciara la investigación para decidir si lanza un impeachment contra el presidente de ese país, Donald Trump.

 

De todas maneras, a nadie le importaría tener 3.900 millones de dólares de patrimonio incluso tras un mal verano. Y, además, 3.900 millones de dólares ganados gracias a un instinto natural para la inversión que verdaderamente pocos tienen. Fisher dejó de estudiar el Bachillerato porque lo consideraba “una pérdida de tiempo”, y, aunque después fue a la universidad, lo hizo en un ‘community college’, que es el peor nivel educativo del sistema de formación estadounidense. Que alguien que va a un ‘community college’ acabe siendo uno de los hombres más ricos del mundo le sitúa en la categoría de los Amancio Ortega de la Tierra.

 

Pero es así como Fisher hizo sus millones. Y así es como se convirtió en uno de los creadores de la moderna industria de los fondos de inversión, con su fondo, Fisher Investment, gestionando más de 100.000 millones de dólares. La clave es sentido común, unas ideas muy claras y un análisis muy desapasionado de la realidad. Ese pragmatismo todavía sigue siendo su seña de identidad hoy en día.

 

Fisher es un multimillonario curioso, que habla en un lenguaje llano, y que adora los medios de comunicación. A sus 69 años, está retirado del día a día de su gestora, Fisher Investments, que gestiona más de 100.000 millones de dólares, y parece pasárselo en grande como columnista en, entre otros medios, los diarios ‘Financial Times’ y ‘USA Today’, y en el semanario ‘Forbes’, donde desgrana sus ideas sobre los mercados en un lenguaje llano y perfectamente entendible por todo el mundo. Y no duda en ir contracorriente cuando, por ejemplo, afirma que “no soy un fan de la filantropía”, aunque, también hay que decirlo, sí ha donado millones a diferentes iniciativas para proteger los bosques de Estados Unidos, en especial los de ‘redwoods' (literalmente, ‘madera roja’), una especie de secuoya que llega a medir más de 100 metros del altura, lo que la convierte en os mayores árboles del mundo.

 

La Reserva Federal ha empezado a bajar tipos. ¿Hasta dónde va a llegar?

 

Lo más importante para los banqueros centrales suele ser mantenerse en el cargo. Así que la Reserva Federal se está cubriendo las espaldas. Por una parte, ha bajado los tipos de interés en dos ocasiones. Por otra, ha dado a entender que, si las cosas no cambian, no volverá a hacerlo una tercera en lo que queda de año. Así, Jay Powell trata de contentar a todos. A Trump, porque ha bajado los tipos. Pero, si gana los demócratas, también podrá argüir que no cedió a las presiones del presidente.

 

 

Estados Unidos está en la expansión más larga de su Historia. Pero las estadísticas de la Reserva Federal revelan que el 47% de los estadounidenses tienen menos de 400 dólares disponibles en el banco para hacer frente a una emergencia. Eso es virtualmente la mitad del país. ¿No es ése un indicador de que la economía no es tan fuerte como parece?

 

No necesariamente. Es cierto que refleja una disparidad de ingresos, pero hay que tener en consideración que tradicionalmente los estadounidenses han financiado muchas de sus actividades recurriendo al crédito. El tópico de “tirar de la tarjeta de crédito” es mucho más que una frase hecha. En un contexto de tipos de interés muy bajos, además, eso no debería ser un problema.   


 

PUEDE LEER LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA SEGUNDA EDICIÓN DE GESTORES, QUE PUBLICAREMOS A MEDIADIOS DE OCTUBRE JUNTO A LA REVISTA CONSEJEROS