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Publicado en GESTORES Viernes, 04 de octubre de 2019 08:00

¿Puede gestionar un robot nuestra cartera de fondos?

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | ¿Puede un robot invertir en bolsa? Por supuesto. De hecho, la mayor parte de las transacciones están ya en manos de avanzadísimos sistemas automatizados, capaces de generar órdenes de compra y venta en milésimas de segundo. La siguiente pregunta es: ¿Puede asesorarnos un robot a la hora de invertir en fondos de inversión?

 

Les recomiendo una inquietante novela en la que un sistema de trading intenta independizarse de su creador y, directamente, tomar el control. Se titula “El índice del miedo”, del escritor británico Robert Harris (pueden leer un artículo sobre ella en este enlace). Con una trama típica de novela negra, nos cuenta hasta dónde podrían llegar esos robots que son responsables de la mayor parte de la operativa actual en los mercados. Cierto que detrás de cada uno de estos terminators siempre hay un humano que los ha programado y que, además, los supervisa y optimiza permanentemente. El resultado es que para un inversor particular sería suicida intentar competir con las máquinas. De ahí que sea también tan difícil, y trabajoso, operar por libre en renta variable sin el apoyo de un buen intermediario, asesor o profesional (también en muchos casos robotizado).

 

Es una de las razones por las que los fondos de inversión constituyen una vía más práctica para que cualquier inversor acceda a la renta variable (y en general a todos los mercados), pero no en solitario, sino acompañado por una gestión profesionalizada. En el número uno de la revista GESTORES ya se analizaba que muchos gestores recurren, además, a los más avanzados sistemas de inteligencia artificial para optimizar sus decisiones. Y cada vez aparecen más empresas de asesoramiento que se apoyan en las más potentes tecnologías para mejorar sus procesos de selección de fondos.

 

Sobre esto último profundiza el número dos de la revista GESTORES, de inminente publicación. “El nuestro es un modelo híbrido donde las maquinas sólo hacen aquello que hacen igual o mejor que las personas”, afirma en esa edición Víctor Alvargonzález, socio fundador de Nextep Finance, empresa especializada en el asesoramiento de carteras de fondos. Este profesional sabe de lo que habla, porque, igual que ahora pilota una empresa basada en las últimas tecnología, fue también fundador de la primera compañía se asesoramiento independiente que hubo en España. Si ahora se apoya en la digitalización para asesorar mejor, es porque tampoco pierde de vista el factor humano: “Otra ventaja de la tecnología es que permite que las personas se centren en lo que hacen mejor que las maquinas, y eso mejora el servicio. Y, finalmente, la tecnología permite crear herramientas muy potentes para los analistas, lo que a su vez mejora su rendimiento”.

 

Queda claro: el robot, por sí solo, no puede hacerlo todo. Y muchos menos asesorar sin tener en cuenta todos los sentimientos humanos que sobrevuelan el mercado. Pero esos sentimientos están ahí y, por ahora, no parece posible que la inteligencia artificial sea capaz de manejarlos igual que un asesor personal. Aunque este sí puede lograr que el inversor tampoco se deje llevar en exceso por los sentimientos. “No somos racionales a la hora de tomar decisiones financieras. Hay factores emocionales que influyen mucho en el momento de elegir en qué invertir, o cuándo hacerlo. El valor de un asesoramiento profesional independiente y riguroso está en ayudarnos a tomar decisiones más racionales y menos sesgadas”, explica, también en el próximo número de GESTORES, Sebastián Velasco, director general de Fidelity International para España y Portugal.

 

La clave está, por tanto, en elegir lo mejor de ambos mundos: la última tecnología para optimizar el asesoramiento personal que pueden ofrecer los profesionales más cualificados.