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Publicado en GESTORES Viernes, 04 de octubre de 2019 07:30

El dilema al que se enfrentan los inversores de bonos soberanos

Mark Holman (TwentyFour-Vontobel AM) | Una de las discusiones más frecuentes que tenemos en TwentyFour siempre está relacionada con el nivel de protección que necesitamos en nuestras carteras.

 

 

Debido al constante deterioro de los datos económicos mundiales, sabemos que necesitamos ser debidamente cautelosos, y dentro del universo negativamente correlacionado de "activos libres de riesgo" de renta fija, hemos decidido recientemente que los bonos del Tesoro de Estados Unidos hagan ese trabajo.

 

Por lo tanto, la discusión pasa rápidamente a calcular cuál es la duración que necesitamos dentro de este marco protector de activos "libres de riesgo". La respuesta a esta pregunta será, por supuesto, específica para cada cartera en particular, pero todos los inversores en bonos se enfrentan a la misma difícil decisión en este momento.

 

Los bonos del Tesoro y otros activos "libres de riesgo" han disfrutado de un rally muy potente que dura ya casi un año, y se han situado en niveles que ya están por encima de lo que cabría esperar en medio de una ralentización de la economía mundial. A primera vista, esto tiene sentido; muchos inversores habrán asumido la debilidad de la economía global y que los principales bancos centrales del mundo volverán a flexibilizar sus políticas, algo que actuará como una luz verde para asumir riesgos adicionales de tipos de interés.

 

Sin embargo, la mayor influencia en el rally ha sido la guerra comercial mundial, y en este caso entramos en el reino de lo impredecible.

 

Las conversaciones entre Estados Unidos y China se han interrumpido en varias ocasiones. A partir de ahora vuelven a estar en marcha, con negociaciones programadas para el 10 de octubre en Washington, pero ¿van a salir del punto muerto esta vez?

 

Para nosotros no hay duda de que, si las conversaciones avanzan, los rendimientos de los bonos del Tesoro se dispararán. La semana pasada, el presidente Trump insinuó que un acuerdo comercial podría estar mucho más cerca de lo que la gente piensa, y en cuestión de minutos el mercado había añadido 10 puntos básicos a la rentabilidad del Treasury estadounidense a 10 años. La rentabilidad podría fácilmente retroceder hasta el 2% si el diálogo de la próxima semana se mueve en la dirección correcta.

 

Por otro lado, si se produce una crisis, somos conscientes de que se tarda tiempo en reunir de nuevo a las partes, y también sabemos que las tensiones comerciales están afectando a las cadenas de suministro, creando incertidumbre en las empresas y provocando un retroceso significativo en la inversión empresarial. Sin ningún avance, es probable que los datos sólo se deterioren aún más y que los rendimientos del Treasury vuelvan a poner a prueba sus niveles mínimos históricos.

 

De lo que estamos seguros es que los bonos del Tesoro de los EE.UU. y todos los demás activos libres de riesgo de renta fija serán volátiles, de una forma u otra. Es fácil decir que se trata de instrumentos líquidos y que los inversores deberían poder operar a través de la volatilidad. Hasta cierto punto, esto es cierto; al igual que otros inversores en bonos, podemos y de hecho tratamos de negociar los rangos, pero los inversores en este sector saben que es difícil hacer esto de manera consistente.

 

Así que, volviendo a la pregunta original, ¿cuánta protección necesitamos? Es un debate casi diario. Creemos que el mejor enfoque ha sido mantener una asignación estratégica básica y significativa a los activos "libres de riesgo", ya que los datos han dictado que hay que adoptar una actitud más cautelosa, independientemente del hecho de que los activos de riesgo hayan hecho prácticamente la vista gorda ante el deterioro. Creemos que los mercados siguen subestimando la posibilidad de una caída y, por lo tanto, preferiríamos mantener una protección a largo plazo. Sin embargo, reconociendo la volatilidad, una superposición táctica más limitada nos permitiría poner en práctica nuestras ideas a más corto plazo sin comprometer la necesidad estratégica de estar predispuestos a la precaución.