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Martes, 22 de septiembre de 2020

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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Jueves, 03 de noviembre de 2016 18:19

¿Debe preocuparse la banca española ante un posible pinchazo de la burbuja de la deuda?

Francisco López | El Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España (BdE) suele poner el dedo en la llaga al señalar los principales riesgos que afectan al negocio bancario. A los bajos tipos de interés y el deterioro de las expectativas de crecimiento de la economía española y global, el último Informe del BdE añade otro factor que no ha merecido tanta atención: la caída de los precios de los activos financieros, tanto en valores de renta fija como de renta variable.

A la institución le preocupa las elevadas valoraciones que han alcanzado los bonos soberanos , cuyos precios están en máximos -y las rentabilidades bajo mínimos- debido en gran medida al programa de compras del BCE. Y alerta de los numerosos riesgos que hay en el horizonte : las negociaciones sobre el Brexit ; las diversas citas electorales y los problemas de seguridad y su posible efecto sobre la confianza de los agentes.

 

La materialización de algunos de esos riesgos ‘’traería consigo una rebaja de las cotizaciones’’ y la corrección se traduciría en ‘’un deterioro del activo y en un empeoramiento de las condiciones de financiación’’.

 

La banca española sería especialmente sensible a un pinchazo en los activos de renta fija por su elevada cartera de deuda soberana , si bien ésta ha ido menguando en los últimos meses. Según el BdE, el volumen de deuda soberana de los bancos europeos supone de media el 11,5% de sus exposiciones totales, frente al 13% en el caso español. ​

 

La exposición de esa cartera a la deuda doméstica respecto al total de exposición soberana es también casi diez puntos superior a la media en el caso de la banca española: del 56,9% frente al 47,8%.

 

La rentabilidad de las entidades continúa lastrada por la presión que, sobre los márgenes, ejercen los bajos tipos de interés, lo que unido a un continuado descenso del crédito y un nivel de activos improductivos elevados (199.000 millones de euros, a cierre de junio), lo que provoca unos niveles de rentabilidad cada vez más reducidos (de media ya están por debajo del 6%).

 

¿ Cuál es la medicina que aconseja el BdE ante este sombrío panorama? La de siempre: aumentar la eficiencia mediante la reducción de costes (o sea, más despidos y cierres de oficinas); explorar fuentes alternativas de recursos y, en determinados casos, posibles operaciones corporativas. Esto último punto requiere alguna explicación: el Mecanismo Único de Supervisión del BCE apuesta por las fusiones transfronterizas y desaconseja las uniones entre entidades débiles. ¿Piensa lo mismo el supervisor español? ​