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Viernes, 30 de octubre de 2020

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Publicado en CONSENSO Lunes, 19 de octubre de 2020 00:00

Elecciones del 3 de noviembre: escenarios e implicaciones

Bankia Estudios | Las elecciones presidenciales y legislativas de noviembre definirán la trayectoria de Estados Unidos en los próximos años. Los sondeos estiman un margen de 10 p.p. al candidato demócrata Biden sobre Trump, que, de cumplirse, podría también resultar en un control demócrata de las dos Cámaras del Congreso. No obstante, el elevado grado de incertidumbre hace necesario valorar otros escenarios, que pudieran ver un Congreso divido (como actualmente), la reelección de Trump o incluso, en el extremo, el no reconocimiento de los resultados y la celebración de nuevas elecciones. 

 

La “gran victoria demócrata” implicaría una política fiscal más expansiva, pero también una mayor carga impositiva sobre los agentes privados y pocos cambios en la retórica de enfrentamiento con China. Su ejecución, sin embargo, se vería limitada en caso de que los republicanos mantengan el control del Senado. Por su parte, la reelección de Trump resultaría en un nuevo paquete fiscal, pero de menor escala que con Biden, y pocos cambios en la política exterior, ambiental o industrial.

 

Para los mercados, las elecciones probablemente resulten, con diferente intensidad en cada escenario, en una presión alcista en las rentabilidades de la deuda pública de largo plazo y una extensión de la racha positiva en los activos de renta variable. Asimismo, el dólar mantendría la tendencia de depreciación, salvo en caso de una victoria de Trump, que pudiera dar fortaleza a la moneda.

 

Elecciones de noviembre definirán la trayectoria política y económica de EEUU

 

En 3 de noviembre los ciudadanos americanos retornan a las urnas para elegir quién será su presidente por los próximos cuatro años. Los votantes también tendrán la oportunidad de escoger a sus representantes en el poder legislativo, que en esta ocasión incluye la totalidad de los escaños de la Cámara de Representantes (cámara baja del Congreso, 435 escaños) y alrededor de un tercio (35 escaños) de los senadores (cámara alta). Asimismo, varios estados también llevarán a cabo elecciones legislativas estatales y gubernamentales.

 

Los comicios de noviembre serán, por lo tanto, cruciales para definir la trayectoria de EEUU en los próximos años. A la dirección de la política por parte del jefe de Estado (el presidente) se suma la composición del poder legislativo, en el cual recae no solo la aprobación de leyes sino, también, el control del presupuesto del gobierno y, por lo tanto, la responsabilidad de la política fiscal, que incluye, por ejemplo, el tamaño y la composición de un nuevo paquete de estímulos. Asimismo, el Congreso es responsable de regular el comercio internacional mediante la aprobación de tratados con otros países (negociados por el ejecutivo), mantener las Fuerzas Armadas y gestionar eventos bélicos, como la declaración de guerra. La obtención de mayorías en ambas cámaras es, por consiguiente, fundamental para la ejecución de los planes de gobierno.

 

 

 

Los sondeos dan como ganador al partido demócrata, si bien con elevada incertidumbre

 

Los sondeos nacionales dan como ganador al candidato del partido demócrata Joe Biden, con una ventaja promedio próxima a 10 p.p. sobre el actual presidente y candidato republicano Donald Trump, que se vio perjudicado tras el primer debate presidencial y el diagnóstico positivo de Covid-19. A pesar del último repunte, la ventaja de Biden es aún menor que a finales de junio, al tiempo que las encuestadoras estiman que hasta un 9% del electorado aún no ha decidido su voto. Se estima que Biden ha asegurado alrededor de 226 miembros del Colegio Electoral (frente a los 125 estimados para Trump), lo que lo dejaría aún distante de los 270 delegados necesarios para obtener una victoria, y que serán determinados principalmente en los denominados “swing states”, o estados bisagras, que incluye estados como Florida o Texas. En cuanto al Congreso, los sondeos sugieren que el partido demócrata mantendrá el control de la Cámara de Representantes y aumentará su peso en el Senado, aunque con posibilidades de que la cámara alta se mantenga en control del partido republicano

 

Las elecciones del 2020 están sujetas a una elevada incertidumbre, principalmente, debido a la evolución de la pandemia y a su posible impacto no solo en la elección final de los votantes sino también en los niveles de participación en los comicios e, incluso, en el método de votación (presencial o por correo). Efectivamente, de acuerdo a la encuestadora Gallup, el coronavirus continúa siendo el principal problema de los estadounidenses, seguido por el gobierno (o la falta de liderazgo) y la discriminación racial. Crucialmente, la situación de la economía ha ido perdiendo peso en la lista de preocupaciones de forma consecutiva desde junio, cuando se relajaron las medidas de confinamiento y se inició el proceso de reincorporación laboral.

 

 

Que la evolución de la pandemia, de por sí altamente incierta, sea el principal problema y tópico que considerar para los votantes será muy importante en el resultado final de las elecciones, que pudiera perfectamente diferir de las estimaciones de las encuestas. Cualquier evento inesperado, como un repunte significativo en los contagios o el anuncio de una vacuna o tratamiento viral, pudiera incidir significativamente en los niveles de abstención de los comicios (por miedo a contagio, por ejemplo), o la elección final de los participantes. Por otra parte, se espera que en estas elecciones se produzca un incremento en la proporción de votos vía correo: se estima que alcance en torno a la mitad de los votos, frente al 25% en las elecciones presidenciales de 2016. El voto por correo tiende a ser mayoritariamente preferido por los votantes demócratas (en torno al 60%) frente a los republicanos (20%).

 

Escenarios: una victoria demócrata es el más probable, pero los extremos no pueden excluirse

 

De acuerdo a la evolución de los sondeos, vemos cinco posibles escenarios:

 

1) “Gran victoria” demócrata: Biden presidente y mayoría demócrata en el Parlamento

 

2) Presidencia demócrata con fragmentación parlamentaria

 

3) Status quo actual: presidencia republicana con fragmentación parlamentaria

 

4) “Gran victoria republicana”: Trump reelecto presidente y mayoría republicana en el Parlamento.

 

5) Resultado inconcluso o disputado: victoria con bajo margen

 

 

Implicaciones para los mercados financieros

 

Nos vamos a centrar en los tres escenarios que consideramos más probables:

 

1) “Gran victoria” demócrata: Una mayoría demócrata en la Casa Blanca y el Congreso.

 

En este caso, como hemos comentado, es esperable una nueva ronda de estímulos fiscales a gran escala y un fuerte impulso del gasto en energías limpias, en transporte y en vivienda, pero también supondría una subida de impuestos para las empresas y las personas con rentas altas. También significaría una vuelta a una política comercial y exterior menos agresiva y más predecible, lo que reduciría la incertidumbre global y sería un apoyo para los mercados emergentes. No obstante, la relación EEUU-China seguiría siendo tensa en materias como la tecnología, el comercio y la inversión. Otro cambio relevante afectaría a la actitud de EEUU frente al cambio climático, pudiéndose producir un giro notable que supondría volver al Acuerdo de París de 2015 (Trump se salió en 2017) y asumir los compromisos de reducción de emisión de gases con efecto invernadero. Las perspectivas de crecimiento de los vehículos eléctricos, las energías renovables, la energía de hidrógeno, el desarrollo de baterías y muchas más industrias se verían impulsadas.

 

Este escenario sería negativo para el mercado de deuda pública, debido a que implicaría un aumento de las necesidades de endeudamiento y, previsiblemente, un incremento en las previsiones de inflación. La presión alcista en las tires se centraría en los plazos más largos, provocando una ampliación de la pendiente de la curva, pues los plazos más cortos se verán frenados por la política monetaria de la Fed, que será muy indulgente con el aumento de la inflación. La tir a 10 años podría ir a buscar la zona en la que se situaba a finales de 2019 y principios de 2020, entre 1,50% y 1,75%.

 

En cuanto a la renta variable, los inversores tendrán que considerar, por un lado, los efectos negativos de una subida de impuestos y una regulación más estricta y, por otro, el impacto positivo de un mayor apoyo fiscal y una política exterior menos agresiva. Las estimaciones apuntan, de forma bastante generalizada, a que los factores positivos podrían afectar más tempranamente, mientras que la subida de impuestos y la regulación podría demorarse en el tiempo o ser menos intensas. Por tanto, las bolsas no deberían reaccionar muy negativamente e, incluso, podrían acabar teniendo un balance positivo transcurrido un año. A pesar de comportamiento general, sí se producirá una evolución relativa muy diferente entre sectores, siendo los vinculados al cambio climático y construcción los más beneficiados. Del mismo modo, las empresas más pequeñas y orientadas al mercado interno posiblemente evolucionen mejor que aquellas con mayor capitalización, más afectadas por la nueva política de Biden.

 

En cuanto a la cotización del dólar, un mayor déficit fiscal y un deterioro del desequilibrio exterior deberían presionar a la baja a la moneda de EEUU, que podría ir a buscar niveles próximos a las 1,30 unidades con el euro con el fin de cerrar la sobrevaloración que aún presenta.

 

2) Presidencia demócrata con fragmentación parlamentaria.

 

Supondría también un nuevo estímulo fiscal, aunque de menor escala, y también un gasto en infraestructura mucho menos ambicioso. De otro lado, también supondría cambios menos importantes en materia de impuestos. En cuanto a política comercial y exterior, así como el posicionamiento respecto al cambio climático, este escenario no sería muy diferente del anterior, quizá con un grado menor por las trabas del Congreso.

 

En consecuencia, el aumento de la presión alcista en las tires sería de una intensidad inferior al comentado en el escenario anterior (menor presión del gasto público), pudiendo la tir a 10 años tender a buscar niveles inferiores, próximos a 1,25%. En todo caso, conviene tener presente que, de por sí, la mejora del escenario económico (si la pandemia remite o hay más visibilidad sobre una vacuna o un tratamiento efectivo) ya ejercerá cierta presión al alza.

 

Dado el previsible menor tamaño del paquete fiscal, las perspectivas no serán tan positivas para la bolsa a corto plazo como en el caso anterior, pero, sin embargo, con una visión a medio plazo, el escenario aparecerá más despejado en cuanto a la posibilidad de que no se produzca una subida de impuestos tan dañina para las empresas o una excesiva regulación.

 

En este escenario el dólar también se debilitaría, pero con una menor intensidad, pudiendo depreciarse hasta niveles próximos a 1,25 con el euro.

 

3) Status quo actual: presidencia republicana con fragmentación parlamentaria.

 

Se incrementaría el gasto fiscal en la segunda legislatura de Trump, en una magnitud similar al anterior escenario. Por otro lado, supondría probablemente una intensificación del “America First” en cuanto al comercio y la inmigración. Por tanto, los estímulos fiscales no diferirían demasiado del escenario 2, pues el interés mostrado por Trump por recortar aún más los impuestos se vería bloqueado por el Congreso.

 

La diferencia más relevante la tendríamos en la política exterior, extendiendo las tensiones desde China a otras zonas económicas como la UE, lo que aumentará la volatilidad de los mercados. Por tanto, vemos también una suave subida de las tires, más vinculada a una recuperación que irá tomando, poco a poco, más fuerza y que reducirá el apetito por los activos refugio, aunque contenida por un aumento de las tensiones comerciales, con la tir a 10 años situándose entre el 1% y el 1,25%. En bolsas, las empresas de mayor tamaño serán las más beneficiadas, al desaparecer la amenaza de una mayor presión fiscal y regulatoria. En cuanto al tipo de cambio, una victoria de Trump podría provocar un movimiento de apreciación del dólar, en un primer momento, por el comentado aumento de los riesgos geopolíticos.