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Miércoles, 26 de febrero de 2020

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Publicado en GESTORES Jueves, 26 de septiembre de 2019 17:45

El PIB español depende casi en exclusiva de un consumo privado largamente presionado por una carga fiscal excesiva

Bankinter | España sigue creciendo por encima de los países de su entorno, pero esta inercia diferencialmente positiva está perdiendo impulso. Crecimientos próximos a +2% o incluso inferiores serán la nueva normalidad.

 

Revisamos a la baja nuestras estimaciones de PIB 2019/21 hasta +2,0%, +1,7% y +1,6% desde +2,2%, +1,9% y +1,7%. El incremento de los costes laborales (+2,4% en 2T y +2,1% en 1T vs +0,9% en 4T 2018), la creciente presión fiscal, el debilitamiento del Sector Exterior (Importaciones -0,9% y Exportaciones apenas +2,1% en el 2T) y las reformas estructurales pendientes (pensiones y dimensión del sector público, fundamentalmente) son los principales factores responsables de una vulnerabilidad creciente sobre el crecimiento potencial de la economía. El impacto colateral e indirecto del Brexit sobre las ventas de casas y el turismo, así como el compás de espera político son otros factores secundarios, pero también relevantes. A pesar de todo ello, la parcial corrección de los principales desequilibrios macroeconómicos (Balanza Por Cuenta Corriente y limitación de la ratioDeuda Pública/PIB) conseguida a lo largo de la década pasada es el mejor aval para hacer frente a la desaceleración.

 

La expansión del PIB ha perdido prácticamente un tercio de su vigor desde 2016 al situarse actualmente en el entorno de +2% vs +3% hace 3 años. Y el propio INE revisó a la baja en septiembre la serie histórica de crecimiento, cuya profundidad se aprecia claramente en el Gráfico 2.1 que se ofrece bajo estas líneas.

 

 

La Demanda Nacional perdió inercia en el 2T 2019: +1,1% vs +3,2% en 2T2018. El Consumo Privado (+0,8% vs +1,9%) y la Formación Bruta de Capital Fijo (+0,9% vs +7,7%) mostraron la evolución más débil. Por el contrario, el Gasto Público se mantiene como la partida que reflejó una mejor evolución (+2,0% vs +1,7% en 2T18), lo cual no deja de ser preocupante puesto que España dispone de una muy reducida capacidad de maniobra en este frente.

 

Para no perdernos en una interminable alusión a números, desde un punto de vista conceptual diríamos que el origen de la desaceleración se encuentra en la pérdida de vigor del Sector Exterior a partir, sobre todo, del 4T 2018 probablemente debido a la desaceleración del resto de economías europeas. Pero se ha pronunciado a partir del 1T 2019 coincidiendo con la brusca elevación de +22,3% del Salario Mínimo Interprofesional (desde 735,9€/mes hasta 900€/mes), que probablemente haya tenido un impacto directo en la competitividad exterior relativa que aún resulta imposible medir con precisión debido al corto tiempo transcurrido y la escasez de indicadores disponibles que recojan este cambio.

 

 

 

Las Importaciones se contrajeron ligeramente tanto en el 1T como en el 2T 2019 (-1,0% y -0,9% respectivamente) y las Exportaciones apenas se expanden en el entorno de +2% en el mejor de los casos (o no se expanden en absoluto, como sucedió en el 1T 2019). Con el Sector Exterior cuestionado, era cuestión de tiempo (y no mucho) que la Inversión Empresarial perdiera tracción, como efectivamente sucedió en el 2T 2019 (tan sólo +0,9%). En esas circunstancias, la expansión del PIB español ha pasado a depender casi exclusivamente de un Consumo Privado que lleva demasiado tiempo presionado por una carga fiscal excesiva. Es preciso acometer las reformas estructurales pendientes, como las pensiones o la dimensión (y el coste) del sector público antes de que su impacto sobre el crecimiento económico y las ratiosde endeudamiento agraven la situación, colocando a la economía española en una situación de desventaja competitiva.

 

La posible entrada en recesión de Alemania tras un PIB 3T2019 en negativo (-0,1% t/t, aunque +0,4% a/a) ha aumentado la presión indirecta sobre la economía española. La inesperadamente débil creación de empleo en agostoen España ha elevado la incertidumbre sobre la sostenibilidad del crecimiento económico.

 

El número medio de cotizantes a la Seguridad Social descendió en 213.000 en agosto, hasta 19,3M desde 19,5M en julio.Este es el dato más alarmante observado hasta el momento. Un indicador que se ha visto afectado por la desaceleración de la economía, la mayor debilidad del Sector Exterior y un alza de los costes laborales.

 

 

Sin embargo, la resiliencia del Consumo Privado parece superior a lo que intuitivamente cabe pensar. Las Ventas Minoristas aceleraron hasta +3,2% en julio vs +2,1% junio vs+0,3% julio 2018. Esto sugiere que, siempre que la creación de empleo no pierda más impulso, la desaceleración del PIB se estabilizaría en el rango +1,5%/+1,8% y, en ese caso, el alcance del ajuste sería asumible sin consecuencias realmente graves. Precisamente, por la importancia que cobra en este delicado contexto la sostenibilidad del Consumo Privado, resulta determinante la presión fiscal.Entendemos que ha llegado el momento en que la Política Fiscal (es decir, bajadas de impuestos) y la Política Económica (es decir, reformas estructurales dirigidas a mejorar la competitividad) tomen el relevo a la ya casi exhausta Política Monetaria.

 

 

En definitiva, ciertos indicadores reflejan indicios de agotamiento y el patrón de la economía española se ha vuelto vulnerable. Salvo la introducción de medidas específicas entramos en una etapa en que niveles de crecimiento inferiores a2% serán la nueva normalidad.