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Viernes, 30 de octubre de 2020

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Publicado en GESTORES Viernes, 16 de octubre de 2020 08:00

Elecciones USA: El ganador es… ¡China!

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | Los pronósticos son muy complicados en un sistema electoral como el estadounidense. Pero con las elecciones USA ya a la vista, con el infeccioso Trump infectado y con Biden subiendo en las encuestas, numerosos analistas esperan que el ganador en la cita del próximo 3 de noviembre sea… ¡China! No pierdan de vista, por tanto, a los fondos de inversión especializados en el gigante asiático, con particular atención a los tecnológicos.

Además de la tradicional marca de relojes de lujo, ¿se han fijado en cuál era uno de los principales patrocinadores del reciente torneo de Roland Garros? No por casualidad, Oppo, el fabricante chino de móviles que más vende ahora en su propio mercado y que comienza a arrasar en los demás. No es que sea una tecnológica. Al fin y al cabo, hace lo mismo que algunos gestores consideran el principal freno potencial de Apple: fabrica teléfonos. Algo que, hoy día, hacen muchos. Con la diferencia de que nuevos jugadores como esta marca presente este año sobre la tierra batida de París los fabrican de gama media-alta pero con precios de gama media-baja.

 

Pero ya sabemos que los móviles no es lo único que China hace bien y barato. Con sus condicionantes, claro, que son muchos. Aunque Joe Biden cumpla los pronósticos y eche por fin a Trump de la Casa Blanca, sin duda seguirá muy atento a las relaciones comerciales con China. Pero lo hará con la cabeza, no con la parte de la anatomía preferida por el amigo Donald, que no es precisamente su escaso cerebro. Por tanto: nada de grandes proclamas, iniciativas políticas exageradas o aranceles de quita y pon. No. Biden no debe perder de vista a China por muchas razones (sin olvidar las políticas, Hong-Kong, etc.), pero sin duda abrirá una nueva era de relaciones entre Pekín y Washington que beneficiará a ambas partes y que, de entrada, permitirá que las tecnológicas chinas como Huawei, ByteDance y Tencent se liberen del cepo impuesto por Trump. Y también beneficiará a los gigantes industriales y tecnológicos americanos que fabrican componentes en China y tienen también allí alguno de sus principales mercados (si no el mayor). Que se lo digan a Apple, que ya ha subido un 70 por ciento este año, pero con magras previsiones en su beneficio por acción esperado, un PER (cotización entre beneficio previsto) superior a 30 para 2021 y unos resultados de explotación en los niveles de hace un lustro. Y no olvidemos que, como decíamos antes, al fin y al cabo es sobre todo un fabricante de teléfonos, sector en que la creciente competencia china brilla incluso sobre las pistas donde deslumbra Rafa Nadal.

 

El yuan ya está tomando nota. En la segunda semana de octubre, concretamente en la sesión del día 9, la “moneda del pueblo” (pues eso significa literalmente “renminbi yuan”) se anotó la mayor subida frente al dólar en los últimos quince años: un remonte del 1,45 por ciento que llevó a la cotización a 6,690 yuanes por dólar. Fue hace también tres lustros cuando Pekín comenzó a dejar flotar a su moneda, aunque dentro de unos márgenes limitados. Pero si ahora registra tales repuntes se debe a varios factores: el gigante asiático, con la pandemia bajo control (al menos si nos creemos los informes oficiales), crecerá ya este año un 1,8 por ciento y será el único miembro del G-20 que consiga incrementar su PIB en este triste ejercicio. Pero también influye en la fuerza del yuan la esperanza de que la racionalidad de Biden desplace a la locura de Trump en las elecciones del 3 de noviembre. Un yuan más fuerte supone, además, un cierto alivio para el candidato demócrata, en la medida en que significa un moderado freno a las exportaciones chinas y facilita sus importaciones. Y muestra uno de los caminos para que Estados Unidos, y el resto del mundo, vaya regularizando sus relaciones con China: si el país cuenta con una moneda cuya fortaleza en los mercados refleje mejor la potencia de la economía que tiene detrás, sus intercambios comerciales también tenderán a normalizarse o, al menos, a entrar en una senda más conveniente para los intereses occidentales.

 

Si hablamos de que China tire del carro económico y comercial mundial, sobre todo si Trump deja de poner palos en las ruedas, también debemos mirar a Asia en general y a su sector tecnológico en particular. Sin las estúpidas presiones de Trump (y aunque Biden mantenga también la vigilancia sobre los tecno-gigantes chinos), las tecnológicas orientales son valores de nuevo en el radar de los inversores. En el número de la revista GESTORES recién publicado podrán encontrar, por ejemplo, un fondo de inversión especializado en tecnológicas asiáticas. Este tipo de productos –no me cansaré de repetirlo– son sólo adecuados para carteras bien diversificadas y con objetivo de medio y largo plazo. Pero conviene vigilarlos de cerca ahora que China puede ser uno de los grandes ganadores del supermartes electoral estadounidense.