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Martes, 31 de marzo de 2020

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Publicado en GESTORES Lunes, 02 de septiembre de 2019 00:00

La coordinación fiscal-monetaria, el catalizador al alza más potente de los activos de riesgo

Norman Villamin (UBP) | A diferencia de ciclos anteriores, evitar la recesión económica ya no garantiza que los mercados puedan evitar caer en una dinámica de mercado bajista. En lugar de ello, los inversores deben ahora combinar el análisis económico y de valoración tradicional con una evaluación de las condiciones financieras y el creciente conflicto geopolítico para tener en cuenta un conjunto creciente de riesgos.

 

 

El estado de la economía sigue siendo muy importante para los inversores, incluso en este nuevo régimen geopolítico. De todas formas, siguen habiendo indicios sugiriendo que la economía estadounidense se encuentra en una fase de desaceleración y no en una fase de recesión.

 

Sin embargo, con el endurecimiento de las condiciones financieras de Estados Unidos a lo largo de todo el mes de agosto, al igual que en el cuarto trimestre de 2018, la actual desaceleración deja a la economía expuesta a las inminentes perturbaciones geopolíticas externas.

 

Con la guerra comercial entre Estados Unidos y China y un Brexit duro, los inversores deberían buscar rentabilidades a 10 años en Estados Unidos para continuar su descenso hacia el 0,8 - 1,2% en caso de que la política fiscal mundial no se pusiera en marcha en los próximos meses.

 

Incluso si se evita una crisis económica en Estados Unidos, el S&P 500 podría caer hasta un 10 - 15% para alcanzar los umbrales observados en los miniciclos anteriores a 2008. Creemos que el estímulo fiscal o, de manera más eficaz, la coordinación fiscal-monetaria, es el catalizador al alza más potente de los activos de riesgo.

 

La exposición asimétrica al riesgo de renta variable es un lastre para las carteras, mientras que nos centramos cada vez más en la preservación del capital en las asignaciones de renta fija, dadas las elevadas valoraciones de ambas clases de activos.

 

Los inversores deberían incorporar cada vez más una cartera de estrategias de riesgo para moderar un aumento previsto de la volatilidad a largo plazo, orientados en el oro emergente. Los inversores pueden confiar en que el CHF y el JPY diversifiquen su riesgo.