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Publicado en GESTORES Miércoles, 30 de octubre de 2019 00:00

Lagarde presidirá un BCE que pondrá en marcha nuevos recortes de los tipos de interés

Paul Diggle (Aberdeen Standard Investments) | Una barrera gigante se interpone en el camino para que la labor de Christine Lagarde al frente del BCE sea eficaz: los gobiernos nacionales.

 

 

Christine Lagarde es una excelente presidenta para el BCE. Aporta una vasta experiencia como ministra de finanzas y jefa del FMI. Y aunque no es una economista formalmente titulada, el personal de la institución la apoyará en su trabajo.

 

Sus declaraciones anteriores sobre política monetaria sugieren que se mueve en una dirección más bien dovish. Ha sido partidaria de la flexibilización cuantitativa (QE) que el BCE ha reanudado recientemente. Y bajo su supervisión, el FMI ha apoyado ampliamente los tipos de interés negativos, aunque es consciente del potencial de desestabilización financiera que también traen consigo unos tipos excesivamente negativos.

 

La continua desaceleración del crecimiento económico de la Eurozona y la ausencia total de presiones inflacionistas subyacentes significan que Lagarde probablemente presidirá una institución que pondrá en marcha nuevos recortes de los tipos de interés durante su mandato. Reducir aún más el costo de los préstamos sería útil para apoyar la actividad económica. Pero, con tipos ya tan bajos, la política monetaria no puede sacar a la economía de la Eurozona de su depresión por sí sola.

 

En cambio, lo que realmente necesita el bloque de la moneda única es que los gobiernos busquen el estímulo fiscal, emprendan profundas reformas estructurales y promuevan la agenda de la integración europea. Todo el mundo lo sabe, y el presidente saliente del BCE, Mario Draghi, ha pasado años repitiendo el mensaje sin cesar, en gran medida en vano.

 

Pero si alguien puede incitar a los gobiernos de la Eurozona a actuar, es Lagarde. Tiene una experiencia única tanto en la supervisión de la política fiscal nacional en Francia como en el asesoramiento a los gobiernos sobre sus políticas fiscales en todo el mundo. Es el operador político consumado que necesita la economía de la Eurozona. Ahora bien, siempre y cuando los gobiernos nacionales se pongan en marcha. Buena suerte, señora. Lagarde.