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Jueves, 23 de enero de 2020

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Publicado en GESTORES Miércoles, 08 de enero de 2020 00:00

Lo último que necesitamos ahora es un shock negativo en el poder adquisitivo de los consumidores

Gilles Moëc (AXA IM) | Las tensiones en Oriente Próximo están regresando, con la posibilidad de una escalada mayor entre Estados Unidos e Irán. Esto es tristemente familiar y nos obliga a vigilarlo de cerca. Ya a lo largo de 2019 destacamos varias veces que un aumento importante en los precios del petróleo, derivado de un eventual bloqueo del Estrecho de Ormuz, podría ser la gota que colmara el vaso de un ciclo global ya mediocre de por sí.

 

 

Sin embargo, el consumo ha demostrado su resistencia en casi todas las áreas geográficas, compensando en parte de la debilidad de la inversión. Por eso, lo último que necesitamos en este momento es un shock negativo para el poder adquisitivo de los consumidores.

 

Un eventual bloqueo del estrecho Ormuz tiene el potencial de elevar el precio del petróleo hacia los 100 dólares por barril. Es cierto que la economía mundial se ha vuelto menos dependiente del petróleo en las últimas décadas, pero ya el año pasado destacamos que un shock negativo en el poder adquisitivo de entre el 0,5% y el 1% en los países desarrollados llegaría en un momento ya débil para el ciclo global.

 

Vigilaremos de cerca la situación. El anuncio de refuerzos estadounidenses en la región después del ataque contra Soleimani contradice la que ha sido hasta ahora la estrategia de la Casa Blanca, interesada en la retirada de tropas. Pero es cierto que una parte del atractivo electoral de Trump proviene de la renuncia a desplegar tropas para luchar en “guerras extranjeras”. Esto debería ser un argumento contra la escalada “total” en el lado estadounidense