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Lunes, 28 de septiembre de 2020

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Publicado en GESTORES Viernes, 22 de mayo de 2020 00:00

Los objetivos de crecimiento en un entorno sin precedentes como este no tienen mucho sentido

Kenneth Akintewe (Aberdeen Standard Investments) | Dado el impacto de la crisis en las economías de todo el mundo, quizás no sea una sorpresa que China no se haya fijado como objetivo el PIB.

 

Los objetivos de crecimiento en un entorno sin precedentes como este no tienen mucho sentido. En algunos casos, los organismos han estado luchando incluso para recopilar datos. Y los resultados de los riesgos e impactos relacionados con el Covid-19, incluyendo una escalada en las tensiones comerciales con los Estados Unidos, son todavía muy inciertos.

 

Es más significativo el cambio en el lenguaje corporal, que se aleja del énfasis en la estabilidad financiera y la reticencia a participar en el estímulo -un sello distintivo de los últimos años- para pasar a uno en el que el aumento del déficit fiscal será superior al 14% del PIB, comparable al paquete de estímulos de 2009.

 

Los líderes de China tienen ciertamente herramientas a su disposición para apoyar y estimular la economía más que otros responsables políticos en todo el mundo. Pero lo desconocido es el grado en que las medidas monetarias y fiscales moderarán el descenso de la actividad económica.