Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Domingo, 05 de abril de 2020

Pulse en el valor para ver ratios >

Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Martes, 25 de febrero de 2020 08:30

Los valores de elevados dividendos, que actúen en mercados regulados y que no tengan exposición directa al ciclo pueden ser una una oportunidad

Juan J. Fdez-Figares (Link Securities) | La propagación del coronavirus fuera de China, concretamente en Corea del Sur, Japón, Irán y especialmente en Italia, provocó ayer fuertes caídas en los precios de los activos de riesgo. Así, los principales índices bursátiles europeos y estadounidenses sufrieron duros correctivos, registrando los primeros los mayores descensos desde el día posterior al referéndum del Brexit en junio de 2016, y los segundos desde el mes de diciembre de 2018, caídas que les hicieron perder en una sola sesión todas las ganancias acumuladas desde comienzos de ejercicio, cerrando muchos de estos índices muy cerca o en sus niveles más bajos del año.

 

Tal y como anticipamos ayer que podría suceder, los valores pertenecientes a los sectores más procíclicos, con los de turismo y ocio, materias primas minerales y petróleo a la cabeza, fueron los más castigados durante la jornada, mientras que los defensivos, como las inmobiliarias patrimonialistas, las utilidades, las compañías de telecomunicaciones, las de sanidad y alimentación, aguantaron algo mejor el tipo, aunque también cerraron con importantes descensos. Como también era de esperar, los bonos, el oro y la plata, y el dólar ejercieron de refugio para unos inversores que optaron por reducir rápidamente su exposición al riesgo y acumular posiciones más defensivas.

 

Como hemos venido señalando desde hace tiempo, muchos índices y valores se encontraban muy sobrecomprados. Este hecho unido al fin de la complacencia que venían mostrando muchos inversores, los cuales, basados en los informes iniciales sobre el reducido impacto en el crecimiento mundial de las medidas adoptadas para combatir el coronavirus y en que la epidemia parecía ser un tema exclusivo de China, habían venido obviando este factor de riesgo, provocaron ayer la fuerte reacción bajista descrita en las bolsas mundiales.

 

A día de hoy, y como dijeron ayer dos importantes miembros del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC) es complicado calcular el impacto real que la epidemia puede terminar teniendo en la economía mundial. Es evidente que en el 1T2020 el crecimiento en China va a ser muy inferior al esperado en un principio, ya que a muchas empresas, sobre todo las de menor tamaño, les está costando mucho reiniciar la actividad, y ello a pesar de que las autoridades está comenzando a relajar las restricciones al transporte y a los viajes internos, intentando facilitar la vuelta de muchos trabajadores a sus ciudades, tras haber estado bloqueados fuera de ellas al haberse marchado de vacaciones durante la celebración del Nuevo Año Lunar chino. También es evidente que el coronavirus va a pasar factura en el trimestre, aunque en mucho menor medida, al resto de economías mundiales, como también lo va a hacer a los resultados de muchas cotizadas –ayer dos nuevas compañías, United Airlines y Mastercard, revisaron a la baja sus expectativas de resultados como consecuencia del virus–. Lo que no se puede saber es el impacto que en el conjunto del año va a tener la epidemia y las medidas adoptadas para combatirla. En ello van a jugar un papel importante factores como el tiempo que se tarde en conseguir un tratamiento y una vacuna; el que se logre o no controlar la propagación del mismo a otros países y regiones; o la gestión política de la crisis, que sería deseable no termine provocando el pánico entre la población.

 

De momento, y tras el fuerte castigo recibido ayer por la renta variable occidental, hoy esperamos que, al menos al comienzo de la jornada, vuelva la calma a los mercados, pero será una “calma tensa”, muy condicionada a cualquier nuevo “titular” sobre el avance de la enfermedad en un nuevo país. Como ya señalamos en su día, no sería mala idea seguir cubriendo algunas posiciones, aprovechando rebotes puntuales, como también ir haciendo una lista de los valores que más nos gustan para aprovechar los descensos, una vez superada la crisis, que se superará, para tomar posiciones en los mismos. En ese sentido, señalar que, en un entorno de tipos históricamente bajos, que entendemos va a durar mucho tiempo, los valores de elevados dividendos, que actúen en mercados regulados y que no tengan exposición directa al ciclo económico pueden ofrecer una buena oportunidad de entrada si continúa el castigo indiscriminado a las bolsas occidentales.

 

Por lo demás, señalar que en la agenda macro del día destacan la publicación en Alemania de la lectura final del PIB del 4T2019; en Francia de los índices de confianza empresarial de febrero; y en Estados Unidos del índice de confianza de los consumidores del mismo mes. Además, tanto en las distintas plazas bursátiles europeas como en Wall Street, continuará el reguero de resultados trimestrales. Habrá que estar atentos a lo que digan las compañías sobre el potencial impacto de la crisis sanitaria en sus resultados futuros, que es algo que comienza a preocupar mucho a analistas e inversores, que deberán, en muchos casos, revisar a la baja sus expectativas y, por tanto, sus valoraciones.