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Publicado en Noticias Premium Lunes, 19 de octubre de 2020 00:00

UE: Todos vigilarán el Fondo de Recuperación

Alexandre Mato (Bruselas) | Los gobiernos de la Unión ya han enviado a Bruselas sus planes de recuperación para acceder a los fondos del Next Generation UE, que representarán, según el BCE, casi un 5% del PIB de la eurozona. La deuda en circulación de la Unión se multiplicará por 15 en los próximos años a raíz de este plan.

800.000 empleos adicionales durante tres años para conseguir “una España verde, una España digital, una España sin brechas de género y cohesionada e inclusiva”. Y una inyección extra de dos puntos y medio al crecimiento de la economía. El gobierno de Pedro Sánchez, como el resto de los 26 ejecutivos de los Estados Miembros de la UE, remitió a Bruselas su plan de inversiones y reformas en el que detalla las actuaciones que durante el próximo trienio se realizarán en la economía gracias a las ayudas extraordinarias del Fondo de Recuperación pactado en julio para afrontar la crisis de la Gran Reclusión.

 

Los planes de recuperación nacionales llegaron a la Comisión Europea este 15 de octubre, acompañando a los borradores presupuestarios del próximo ejercicio. Y el gobierno Sánchez planteó unos objetivos ambiciosos por su eventual impacto laboral y también por el desembarco de un maná comunitario que representará el 11% del PIB español, si se tienen en cuenta los 140.000 millones de euros, la totalidad de las ayudas que obtendrá España.

 

Durante el próximo lustro, los países europeos jugarán con las cifras para maquillar posibles resultados peores de lo esperado del Fondo de Recuperación en sus respectivas salidas de la crisis. Y también para obtener más y mejores recursos de ese plan, porque la gran mayoría de las ayudas comunitarias procederán de la parte de la Facilidad de Resiliencia y Recuperación, que incorpora toda la cartera de préstamos a devolver, 360.000 millones de euros, y el 80% de los 390.000 millones en transferencias a fondo perdido.

 

Todos estos recursos se distribuirán en 2021 y 2022 según la última evolución de la renta per cápita y los niveles de desempleo, y a partir de 2023 se dará paso al criterio de la caída real del PIB entre 2020 y 2021. Es una de las claves de lo que está en juego este ejercicio y el siguiente.

 

Los planes de recuperación de los europeos

 

El resto de socios comunitarios comparten la ambición de España. El fondo pactado en julio y llamado Next Generation UE es el salvavidas al que se están agarrando las instituciones comunitarias y los gobiernos nacionales para sobrevivir en esta crisis y no encadenar otro lustro perdido, como en la pasada crisis.

 

París ya ha puesto en marcha su ‘France Relance’ para los dos próximos años por un importe de 100.000 millones de euros, de los que 40.000 millones procederán del Fondo europeo. El equipo económico que dirige el ministro Bruno Le Maire confía en que permita a la segunda potencia de la eurozona “volver a los niveles de actividad previos a la crisis” para finales de 2022.

 

El borrador presupuestario galo de 2021 enviado a Bruselas para su análisis por la Comisión junto con el plan nacional de inversiones contempla, igual que el alemán, un crecimiento adicional sin precedentes del gasto público por 40.000 millones de euros. Que se suman a los 470.000 millones “en medidas de urgencia para luchar contra la pandemia”. Con toda esta artillería el gobierno de Emmanuel Macron pronostica un crecimiento del 8% para 2021, superior al consenso de la OCDE, FMI, Comisión Europea o Banque de France.

 

Este rebote, sin embargo, será insuficiente para compensar los 800.000 empleos perdidos que se esperan para este año con una contracción del PIB al menos del 9%, según las estimaciones del INSEE, la oficina de estadística gala.

 

En términos absolutos el más cuantioso de la UE, aunque en relación al PIB en línea con el francés, los 130.000 millones de euros anunciados por Alemania se destinarán a inversiones en infraestructuras, digitalización y proyectos para impulsar las energías renovables y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Con este plan el ejecutivo de coalición entre conservadores y socialdemócratas liderado por la canciller Angela Merkel se salta el ‘corsé fiscal’ y rompe con la política de contención del gasto público practicada durante la última década.

 

Alemania emitirá 96.000 millones de euros en nueva deuda durante 2021 y los ministerios no tendrán que guiarse por el freno del endeudamiento hasta 2022, lo que significa que el gobierno federal podrá realizar emisiones de deuda neta superiores al 0,35% de su PIB.

 

El gobierno italiano confía en doblar el crecimiento potencial de su país gracias a la llegada masiva de los fondos europeos a partir del segundo semestre del 2021. Con los 200.000 millones que obtendrá, Italia debería impulsar su PIB al 1.6% de tasa anual, en línea con la media comunitaria, y aumentar en diez puntos su tasa de ocupación.

 

El plan de recuperación belga lanzado por la nueva coalición de gobierno que integran siete partidos y llamada Vivaldi es una agenda para “un país seguro, próspero y unido”. Bélgica canalizará los fondos excepcionales anti-covid en reducciones fiscales para las empresas que inviertan, pero también aumentará la inversión pública hasta el 4% en los próximos años, actualmente en el 2,6%, para impulsar la movilidad, la digitalización y el desarrollo sostenible. En total, el apoyo financiero que ofrecerá el Next Generation EU se espera que “tenga un volumen significativo en términos macroeconómicos”, según el BCE, “casi un total del 5% del PIB de la zona euro”.

 

Un BCE a la expectativa

 

El miedo tanto en Bruselas como en Frankfurt es “la incertidumbre sobre las implicaciones para los presupuestos nacionales” que pueda tener el mayor plan económico propuesto por la UE contra una crisis.

 

Si en términos absolutos Italia y España son los mayores receptores de fondos, en relación a su PIB los grandes beneficiados de las transferencias ‘gratuitas’ son con diferencia Grecia, Portugal, Eslovaquia y Letonia. El maná comunitario inundará por tanto todo el continente desafiando a las autoridades públicas, no sólo centrales también regionales o locales, para ser capaces de diseñar y ejecutar proyectos que encajen en las prioridades comunitarias.

 

El Fondo de Recuperación y su desarrollo en paralelo con los próximos presupuestos comunitarios plurianuales implicará una expansión fiscal basada en deuda de alrededor del 1% de media en la zona euro durante el periodo 2021-2024, según cálculos del equipo económico Christine Lagarde.

 

La propia presidenta del BCE ha bendecido el Fondo de Recuperación pactado por los líderes europeos durante la extenuante cumbre de julio y también los diseños que han salido de las capitales. Son respuestas a la crisis “ambiciosas y proporcionales al desafío que afronta el continente”, insisten desde la Eurotower, pero “además, es importante que las políticas monetaria y fiscal estén actualmente actuando en una dirección que se refuerza mutuamente”.

 

Con la norma sobre el déficit incluida en el pacto de Estabilidad y Crecimiento suspendida hasta 2022 en el BCE temen que el apoyo fiscal ofrecido por el Next Generation no se vea afectado por una retirada prematura del apoyo financiado a nivel nacional.

 

La fecha del 2022, que exigiría diseñar una senda de ajuste fiscal en los presupuestos de dentro de un año, no es oficial y recientemente el presidente del Eurogrupo, Pascal Donohoe, reconocía que todavía no había discutido con sus colegas ministros las pre-condiciones para volver al rigor del Pacto de Maastricht. Desde la Autoridad Fiscal Europea piden que como mínimo los gobiernos no empiecen a discutir esta estrategia de salida hasta que las tasas de crecimiento de los países no sean como las anteriores a la pandemia.

 

Para el BCE, acostumbrado a raíz de la crisis de deuda soberana a ser un ‘big player’ en los mercados financieros, especialmente en el secundario de la deuda, la irrupción de la Comisión en este terreno de juego supone también un desafío. La UE se convertirá con las emisiones masivas de deuda para recaudar los 750.000 millones de euros del Next Generation en el mayor emisor transnacional del mercado.

 

El Fondo de Recuperación “constituye un elemento nuevo e innovador”, señalan en el equipo de Lagarde, la manera en la que la UE ha respondido a esta crisis también tiene implicaciones para el futuro diseño y la implementación del marco de gobernanza europeo”. La deuda en circulación de la Unión se multiplicará por 15 en los próximos años a raíz de este plan, según los cálculos del BCE. En Frankfurt deberán aprender a disparar su artillería cuantitativa en un nuevo frente contra la pandemia que estará capitaneado por la Comisión y no los bancos centrales nacionales que supervisa.