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Publicado en Noticias Premium Miércoles, 26 de septiembre de 2018 00:00

Riccardo Crescenzi: "La transición tecnológica necesita reglas; no pueden dictarlas las compañías"

Julia Pastor | Vivimos en ciudades “en las que la innovación y la conectividad global son requisitos imprescindibles para triunfar. Pero los responsables de las políticas deberían partir de un diagnóstico cuidadoso de las fortalezas y debilidades de la economía local”, explica Riccardo Crescenzi, profesor de Geografía Económica de la London School of Economics.

 

 

Por qué es tan difícil replicar el modelo de Silicon Valley? Ha habido algunos buenos intentos pero no han tenido el éxito esperado…

 

Es cierto que ha habido muchos intentos de repetir la experiencia de Silicon Valley. El ejemplo de esta región tecnológica es tan poderoso y está tan presente en la retórica de los políticos e instituciones tanto a nivel nacional como regional, que si buscas en muchos periódicos siempre hay un momento en el que aparece la idea de parecerse a Silicon Valley. Después, cuando interaccionas con los políticos y les intentas hacer ver que aquello no es el ejemplo, se sienten casi ofendidos. ¿Por qué debería yo parecerme a los estándares globales?, piensan. Este concepto de tener algo que está más alto en la jerarquía es erróneo. En cambio, cuando la idea de innovación contempla la multiplicidad de un modelo tecnológico que no se parece necesariamente a Silicon Valley, con un tipo de actividad propia, con la escala que somos capaces de alcanzar, con la interacción necesaria entre ciencia y tecnología, con sus startups, sus empresas consolidadas, internacionalización, etc. Las regiones tienen que identificar cuáles son las “hermanas” correctas con las que deberían compararse, y también fijar un objetivo realista. Esto no significa que no puedan actualizarse, pero para que una mínima masa crítica de innovación pueda generarse, uno tiene que ser realista y saber cuáles son sus ventajas competitivas.

 

¿Hasta qué punto conoce el nivel tecnológico de España? ¿Qué ciudad española, grande o pequeña, podría ser candidata a ser “ciudad innovadora”? Madrid, Barcelona…

 

Mirando el caso de Madrid en comparación con la ciudad de Roma, identificando niveles similares de PIB, niveles similares de desempleo, pero diferentes capacidades en términos de reacción a la crisis, Madrid estaría mejor posicionada que Roma. Una de las fortalezas de Madrid es la actividad de conectarse globalmente, de ser un hub para las multinacionales, pero también de integrar gente de diferentes procedencias, y con mucho más éxito, de integrar la inmigración de diferentes tipos en la economía local. Así que creo que Madrid está en un posición relativamente mejor respecto a otras ciudades europeas homologables en términos de cohesión social, de integración, y también de presencia en las redes corporativas globales, todo lo cual son requisitos previos para mantener un nivel sostenido de innovación y un nivel de liderazgo tecnológico dentro de España, y en general, dentro de Europa.

 

¿Cuánto se puede elevar hoy el PIB de una ciudad o región sin innovación?¿Y cuánto se puede crecer volcada en la innovación?

 

Bueno, ser innovador es solo una parte del éxito económico. Una región puede ser muy innovadora, tener centros de investigación, universidades, pero suceder que no se genera un mayor impacto en la zona porque no interactúan con las compañías, o porque la innovación permanece concentrada en sectores específicos, sin generar actividad en otros que pueden ser más importantes para su economía. Con esto quiero decir que ser innovador no significa necesariamente ser más rico en términos de PIB per cápita, ni tampoco más oportunidades de empleo o igualdad de oportunidades. De hecho, la innovación puede incluso desplazar al empleo porque se encuentran nuevas maneras de hacer las cosas que necesitan menos trabajadores. La innovación puede significar un desafío para las desigualdades sociales porque favorece a las personas altamente cualificadas, a las que de alguna manera están vinculadas a sectores innovadores, mientras que deja atrás a muchos otros trabajadores. Si se plantean estrategias que piensen en las ciudades solo en términos de innovación sin hacer a la innovación funcionar para la sociedad, tenemos un problema importante.

 

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