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Publicado en CONSENSO Viernes, 05 de abril de 2019 08:00

Hablar de muerte económica puede ser exagerado, pero la formación de capital fijo en el Reino Unido se mantiene plana

DWS | Es posible que los informes que vaticinan la muerte económica del Reino Unido resulten tremendamente exagerados pero el Brexit sí que está afectando a la formación de capital fijo.

 

 

Hace unos días, el columnista de The New York Times Thomas L. Friedman comentó que el Reino Unido «es un país decidido a suicidarse económicamente que ni siquiera es capaz de ponerse de acuerdo en cómo hacerlo». Bueno, aunque muy lentamente, parece que Londres avanza en su proceso de toma de decisiones y aumentan las probabilidades de que el culebrón del Brexit acabe de forma pragmática. Parafraseando a Mark Twain, es posible que los informes sobre la muerte económica del Reino Unido resulten tremendamente exagerados.

 

 

La ausencia de graves consecuencias económicas registrada hasta la fecha podría explicar lo difícil que está resultando alcanzar un acuerdo razonable. De hecho, la economía británica mantiene una tasa de desempleo bastante baja: según datos de Eurostat, el 3,8% de la fuerza laboral británica está desempleada. En ese sentido, solo Alemania y Países Bajos tienen tasas más bajas en Europa. En Francia, el desempleo ronda el 8,8%, más del doble que en el Reino Unido, mientras que España e Italia registran cifras de dos dígitos. En retrospectiva, las apocalípticas predicciones que anticipaban el desplome de la economía británica tras el referéndum de junio de 2016 no se cumplieron. Así que podríamos concluir que aquí no ha pasado nada.

 

Sin embargo, el gasto en inversión revela una tendencia preocupante. Desde el referéndum, la formación de capital fijo en el Reino Unido se ha mantenido prácticamente plana, como puede observarse en nuestro “Gráfico de la Semana”. Comparado con algunos de los países más grandes al otro lado del canal de La Mancha, el Reino Unido ha pasado del primer al último lugar. En términos ajustados por la inflación, la inversión británica en maquinaria y bienes de equipo se ha venido reduciendo a una tasa anualizada del 5,4% desde el referéndum, frente a la tasa de crecimiento del 7% que registraba hasta entonces. Por el contrario, otros países europeos continúan acelerando sus inversiones, como Italia, que está recuperando la caída experimentada durante la crisis.

 

Teniendo en cuenta que las inversiones presentes pueden ser determinantes para el empleo, el potencial productivo y las rentas del trabajo del futuro, los próximos años no pintan bien para el Reino Unido. 

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