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Publicado en CONSENSO Martes, 23 de abril de 2019 00:00

La Bolsa estadounidense se apoya en la relajación de la Fed y el PER europeo está en su nivel más bajo desde 2012

Fidelity | No es frecuente experimentar semejantes oscilaciones en el sentimiento como las que hemos visto durante los últimos meses. Los mercados cabalgaron a lomos del optimismo durante gran parte
 de 2018, pero este se agotó durante el último trimestre del año.


 

 

Este año ha regresado el optimismo, aunque no a los niveles que vimos en varias fases de 2018. Las valoraciones han recuperado niveles más razonables, pero la coyuntura macroeconómica para las bolsas dista de ser eminentemente alcista. Los inversores prefieren 
la seguridad y se está prestando más atención a las empresas que están reduciendo su deuda que a las que recompran sus acciones.

 

Hemos asistido a unas salidas de capitales de alrededor de 30.000 millones de euros de los ETF europeos en dirección a Estados Unidos y los volúmenes siguen siendo bajos. La liquidez inferior a la media en las bolsas es un problema, ya que los inversores se mantienen al margen y eso acarrea ampliaciones de los diferenciales, sobre todo en Asia 
y Europa. Aunque parte de la liquidez volvió al mercado cuando terminó el cierre de la administración estadounidense, el Brexit sigue preocupando en Europa.

 

Razones para ser optimistas

 

Sin embargo, existen varias razones para ser más optimistas conforme avanza 2019. Los diferenciales de deuda corporativa, que son un indicador muy seguido de la salud económica y el sentimiento inversor, se han estrechado durante el mes de enero, lo que ha enviado una señal alentadora a Estados Unidos y Europa.

 

A pesar de ampliarse considerablemente en 2018, los diferenciales
de los títulos BBB siguen estando claramente por debajo de máximos anteriores (2016 y 2011) y muy por debajo de los niveles registrados en 2008/2009. Los indicadores de sorpresas económicas están rebotando desde unos niveles bajos, lo que sugiere que podríamos empezar a ver una mejoría de los datos macroeconómicos a lo largo del año.

 

Aunque este año las valoraciones bursátiles han recuperado gran parte de lo perdido a finales del año pasado, los múltiplos siguen estando por debajo de los promedios de los últimos tres años, lo que indica que al menos parte de la incertidumbre está descontada. Sin embargo, no ocurre lo mismo en todas partes. Observamos que el diferencial de valoración entre las acciones de calidad y las infravaloradas alcanzó su máximo histórico durante el primer trimestre de 2019, después de que el aumento de la incertidumbre empujara a los inversores hacia los valores refugio. Creemos que esta situación crea oportunidades en sectores sobrevendidos y denostados, como los valores cíclicos con exposición a China. Existen otras áreas atractivas disponibles donde mantenemos visiones contrarias al consenso, como Japón.

 

El petróleo ha recuperado parte de las pérdidas que registró durante el último trimestre de 2018 y somos optimistas en cuanto a sus perspectivas. La incertidumbre en torno al suministro de Venezuela e Irán probablemente provoque reducciones de las reservas y tensiones en el mercado. Históricamente, el petróleo ha ofrecido una buena cobertura frente a la incertidumbre política y pensamos que seguirá siendo así durante 2019, lo que beneficiará a los valores del sector petrolero.

 

 

 

Implicaciones para la inversión

 

■ Se prevé una moderación del crecimiento de los beneficios empresariales en 2019 tras un buen 2018 y las expectativas de consenso siguen siendo elevadas.

Estados Unidos y Europa presentan unas coyunturas más complejas para los inversores a medida que sus economías se frenan, pero es precisamente en estos entornos donde invertir con cautela resulta más beneficioso.

■ Mantenemos una visión contraria al consenso sobre Japón, donde apreciamos oportunidades atractivas a largo plazo, sobre todo en empresas que ponen en marcha recompras de acciones. El sector automovilístico de Estados Unidos y algunas exposiciones a China también podrían constituir oportunidades de inversión.

 

Estados Unidos: Condiciones favorables a corto plazo

 

En Estados Unidos no esperamos más subidas de tipos hasta al menos el mes de septiembre, lo que podría dar apoyo a las bolsas conforme vayan remitiendo los temores a que un error de política monetaria desencadene una recesión. Nos encontramos en la temporada de devoluciones de impuestos y aunque la base de comparación es elevada, el mercado esperaba ver de nuevo efectos positivos de la reforma fiscal, especialmente las desgravaciones fiscales por hijos, pero hasta ahora todo lo que hemos visto es un descenso en las devoluciones semanales de impuestos. Aunque eso podría deberse al cierre de la administración, indudablemente afectará al gasto y estamos muy atentos a su evolución.

 

Un área que es objeto de debate dentro del equipo de inversión es el sector automovilístico, que está generando muchas malas noticias últimamente por los créditos morosos y los aranceles, pero el momento para comprar valores es precisamente cuando el panorama es muy negativo y está a punto de girar al alza, un punto al que podríamos estar acercándonos. Exceptuando el hecho de que ponemos en tela de juicio la magnitud del dato de morosidad (existen discrepancias en torno al tipo de datos incluido en el indicador), las perspectivas negativas probablemente están descontadas plenamente y el nuevo ciclo de producto en torno a los vehículos eléctricos beneficiará a algunos fabricantes. La posible estabilización de la economía china también podría beneficiar a las ventas de coches.

 

Europa incluido Reino Unido: La desaceleración prosigue

 

En Europa, el crecimiento económico prosiguió con su desaceleración. 
El índice de compras (PMI) de la zona euro se situó en su nivel más bajo desde 2013, debido en gran parte a la debilidad de las exportaciones
y a la desaceleración de los nuevos pedidos, un efecto de la mala
salud de la economía china. Tanto Italia como Alemania se enfrentan
a recesiones técnicas y prevemos que la economía europea seguirá ralentizándose. Sin embargo, eso podría reducir la presión sobre el BCE para que suba tipos, lo que daría apoyo a las valoraciones bursátiles. Las empresas caracterizadas por un crecimiento estructural generalmente se comportan bien en este tipo de entorno. En Europa, los PER se encuentran en su nivel más bajo desde 2012 comparado con los niveles globales, lo que sugiere que existen oportunidades para aprovecharlo.

 

Un área interesante son los valores de calidad de alta rentabilidad 
por dividendo que pueden destacar en el entorno de baja inflación de Europa. En el Reino Unido hemos moderado nuestras posiciones tras el rebote del mercado a raíz de la fuerte oleada de ventas que se desató a finales de 2018. El Brexit sigue tan incierto como siempre, lo que crea un entorno desfavorable para la confianza empresarial y la inversión. Nuestros análisis muestran que sectores enteros, como la ingeniería y 
la construcción, están en punto muerto ante la parálisis de los contratos públicos. Esta situación probablemente continúe hasta que se despeje el Brexit, de ahí que la selección de valores sea más importante que nunca.

 

Asia Pacífico menos Japón: No todo es malo

 

La desaceleración del consumo en China está acrecentando los temores en torno a su economía, pero el pesimismo no debería caer
en la exageración. Existe un interés claro de las autoridades por poner en marcha algún tipo de estímulo centrado en el consumo mediante exenciones fiscales para particulares y empresas, en lugar de apoyar
 el mercado inmobiliario. No vemos razones para estar excesivamente preocupados por el yuan, que registró grandes fluctuaciones el
año pasado en respuesta a las tensiones geopolíticas.

 

En los datos económicos, las cifras retrospectivas como el consumo y la inflación de los precios o la producción mantienen su atonía, pero se observan las primeras señales de brotes verdes en los indicadores prospectivos, tales como las carteras de pedidos de construcción y los PMI del sector del acero.

 

La India está empezando a notar los efectos beneficiosos de las reformas en los balances empresariales. Aunque las valoraciones son elevadas, existen marcadas discrepancias que crean oportunidades, pero este trimestre las elecciones podrían provocar volatilidad, por lo que conviene adoptar un sesgo defensivo.

 

Japón: Amplio conjunto de ideas

 

A pesar de las bajas expectativas, Japón vivió una temporada de resultados decepcionante tras producirse algunas grandes revisiones a la baja de los beneficios previstos. El sentimiento es de pesimismo, pero el país ofrece auténticas gangas a los inversores selectivos. Existen empresas con balances sólidos que están instaurando grandes programas de recompra de acciones alimentados por el movimiento favorable a los accionistas que se ha desarrollado durante los últimos años. Estas empresas también cotizan en niveles muy razonables, lo que convierte a Japón en una importante fuente de oportunidades de inversión a largo plazo

 

Mercados emergentes: La debilidad de los tipos de cambio contrarresta las noticias en el plano del comercio y la postura expansiva de la Fed

 

El índice FTSE Emerging Markets se mantuvo prácticamente plano en febrero después de batir al índice mundial a comienzos de año. La dinámica positiva engendrada por la atenuación de las tensiones comerciales y la postura expansiva de la Fed se vio perjudicada por la debilidad de las monedas emergentes y el mal tono de Latinoamérica 
y EMEA, que lastró esta clase de activos en su conjunto.

 

En Brasil, los inversores acogieron favorablemente la victoria de Jair Bolsonaro, pero en estos momentos resulta imperativo afrontar el alto gasto social del país. Prevemos que las reformas podrían tener que edulcorarse para poder ser aprobadas por el parlamento y las elevadas valoraciones actuales responden a una euforia postelectoral que deja margen para
la decepción.

 

Sudáfrica celebra elecciones generales este trimestre,
 pero es poco probable que se dé un resultado imprevisto.

 

La economía mexicana crece a buen ritmo impulsada por el consumo, y debería seguir haciéndolo a pesar de las posibles noticias negativas en torno al nuevo presidente izquierdista. Somos especialmente optimistas sobre los bancos mexicanos, que están incrementando con fuerza sus beneficios y cotizan en niveles bajos, y los bancos rusos, a los que favorecen la subida de los tipos de interés y las bajas valoraciones.

 

 

Los sectores donde nuestros analistas están encontrando más oportunidades son atención sanitaria, servicios de comunicación y tecnologías de la información, y donde menos en materiales, servicios públicos y consumo básico.

 

 

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