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Lunes, 16 de septiembre de 2019

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Publicado en CONSENSO Lunes, 17 de junio de 2019 08:52

Laura González Molero: "Nadie invertirá en empresas con unas diferencias salariales injustificables"

Almudena Díez | Después de pasarse más de media vida trabajando en multinacionales (consejera delegada en España de Merck, presidenta de la farmacéutica en Latinoamérica, y presidenta en Latam de Bayer HealthCare), hace apenas dos años decidió convertirse en autónoma. “Estoy en una edad en la que todavía tengo energía y quiero hacer otro tipo de cosas y quiero ahora poner al servicio de la sociedad y las empresas mi talento no como puesto ejecutivo sino como no ejecutivo. Yo creo que la palabra inglesa lo define mejor. Los anglosajones hablan de executive director y non executive director. Te dedicas más a temas estratégicos, supervisión, a otro tipo de cosas”, explica.

 

Hoy es consejera de varias cotizadas: Bankia, Ezentis, Viscofán y Acerinox, también en una empresa de servicios (ISS) y una fundación (Adecco). Se autodefine como “liberal” y defiende un concepto de liderazgo donde por encima de conocimientos técnicos o académicos primen las habilidades sociales, los valores, la ética y la inteligencia emocional.

 

La Ley de información no financiera y diversidad aprobada el pasado 28 de diciembre va a suponer cambios profundos. Cualquier empresa cotizada va a tener que presentar memorias de sostenibilidad. ¿Memorias de 300, 400, 500 páginas…?¿Quién se va a leer eso?

 

Si alguien presenta una memoria de 500 páginas el primer mensaje es que te quiere abrumar con tanta información. Menos es más. Tenemos que ser capaces de trasladar de una manera precisa, sencilla y clara cuáles son las líneas de actuación en cada uno de los parámetros de sostenibilidad. Hay unos estándares, como los GRI, que te ayudan a monitorizar y a discernir muy bien las políticas que las compañías están llevando a cabo. Es decir, el valor de la transparencia es algo que, cada día se exige más como ciudadano, como inversor, como accionista y como consumidor. Estamos en el primer año de implementación de la Ley en España, y sin embargo creo que ya se ha hecho un gran esfuerzo para hacer unas memorias que sean realmente descriptivas, trasladen información veraz, definan objetivos, y muestren cómo estamos evolucionando como empresas y como sociedad. Y a más transparencia, mayor credibilidad, los inversores institucionales tendrán más clara la decisión de dónde invierten, en qué tipo de empresas. Lo mismo ocurre con muchos fondos, que hoy ya sólo invierten en compañías verdes, en compañías sostenibles.

 

Las inversiones ‘verdes’ son una tendencia en alza

 

Así es, y todas las compañías estamos trabajando en cómo poder ofrecer productos y proyectos que sean atractivos para las nuevas demandas que hace la sociedad del siglo XXI. Sería muy bueno y necesario que en las universidades se analizaran este tipo de informes de sostenibilidad, explicarles cuál es el contenido, qué quiere decir un parámetro GRI, por qué tienen un impacto tan importante. La nueva Ley ha supuesto un esfuerzo muy grande pero ha ayudado mucho a las empresas a reflexionar y a poner negro sobre blanco muchas cosas que se venían haciendo pero que no se comunicaban. Y eso ya es un camino sin retorno.

 

Pero algunas empresas creen que con marcar todas las casillas ya vale…

 

Sí, esa puede ser una opción. Yo lo puedo utilizar para cumplir, o lo puedo utilizar como un valor diferencial en el que obtenga valor. Durante mis 27 años de carrera ejecutiva he mantenido siempre una máxima en mi vida ante cualquier cambio legal, de regulación o de estrategias de grupo que tenía que implementar: la disciplina, el análisis; es decir, analizar todos esos cambios y priorizar las propuestas que encajan y por qué pienso que otras no encajan, y después de todo ese esfuerzo y análisis concluyo: el 70, el 80% de todo eso tiene sentido y genera valor. Nos debemos a nuestras compañías, por lo que debemos sacarle el máximo valor a todo ello. Y con la legislación, con la normativa, ocurre lo mismo. Puedo aplicarla solo por cumplir o para sacarle valor a lo que la Ley me obliga.

 

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