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Martes, 22 de octubre de 2019

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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Miércoles, 03 de julio de 2019 08:00

El perfil político de Lagarde puede poner en riesgo la capacidad del BCE para normalizar sus políticas

Intermoney | Los mercados europeos amanecerán a la sombra de los PMIs de China y del acuerdo unánime de los líderes europeos para respaldar la candidatura de Christine Lagarde a la presidencia del BCE y de la alemana Ursula von der Leyen a la presidencia de la Comisión Europea. En ambos casos, el proceso de ratificación requiere de pasos adicionales, si bien sólo la alemana podría afrontar alguna dificultad para lograr apoyos suficientes en el Parlamento Europeo.

 

 

En lo que se refiere al caso concreto de nuestro banco central, la mala noticia es que la institución ha dado un giro hacia un sesgo más político y esto puede ser un grave problema debido a un futuro presidido por un gran riesgo: la incapacidad para normalizar la política monetaria antes de la próxima crisis en la UEM.

 

No obstante, desde la perspectiva del mercado y del corto plazo, el hecho de que los dos máximos puestos del BCE sean ocupados por personas con un perfil más político será bien recibido, dado que se estimará mucho más probable la posibilidad de asistir a nuevos estímulos desde Frankfurt. Un potencial escenario de generosidad que, por el contrario, no sentará bien a la banca.

 

Luego, si en IM cotizábamos como bastante probable que asistiésemos a nuevos estímulos por parte de nuestro banco central en el próximo otoño; ahora, consideramos que esta opción es muy probable. De hecho, debemos recordar que, en los últimos años, desde el FMI siempre se ha abogado por una política monetaria laxa por parte de los grandes bancos centrales y, ante cualquier movimiento o intento de movimiento hacia la normalización, siempre se ha demandado cautela.

 

A la sombra del anterior posicionamiento, la nueva cúpula del BCE encontrará argumentos para la generosidad en el desempeño modesto de la economía de la UEM durante el 2tr19 y el 3tr19, el cual seguirá viéndose muy condicionado por una industria que sigue afrontando un escenario de incertidumbre. En la práctica, el armisticio alcanzado por China y Estados Unidos en el ámbito comercial acota dicha incertidumbre, pero no acaba con ésta.

 

El hecho de no asistir a una nueva escalada de aranceles entre las dos mayores potencias económicas es una buena noticia, al igual que el planteamiento del retorno a las negociaciones sin cortapisas temporales o el trato menos duro a Huawei. Sin embargo, la incertidumbre no desaparecerá definitivamente hasta que dejemos de asistir a noticias tales como que el presidente de Huawei aboga por la autosuficiencia, al trabajar a la sombra de una “nueva era de hostilidad estadounidense”, o que Trump siga planteando problemas de “seguridad nacional” vinculados con ciertas tecnológicas chinas. En la práctica, Estados Unidos continuará presionando para que sus socios dejen fuera de proyectos estratégicos en el ámbito tecnológico a empresas del gigante asiático.

 

Por lo tanto, las anteriores cuestiones se suman a los obstáculos para un acuerdo, más o menos rápido, entre Estados Unidos y China como consecuencia de la exigencia de un trato de igual a igual por parte de los chinos, mientras que Trump considera que cualquier acuerdo debe ser ligeramente beneficioso para Estados Unidos. A la postre, ambas partes están interesadas en llegar a un acuerdo al ser lo más beneficioso, si bien no debe descartarse que éste se demore más de lo previsto.

 

Mientras tanto, surgen otros problemas como el choque entre Corea del Sur y Japón, a cuenta de cuestiones que emanan de la Segunda Guerra Mundial, y cuyas ramificaciones han llevado a que se den restricciones del comercio de productos tecnológicos entre ambos países. Todo ello al mismo tiempo que Estados Unidos amenaza con aplicar nuevos aranceles a 4.000 mill. € en productos europeos, que vendrían a sumarse a los 21.000 mill. € anunciados en abril, a modo de represalia por las ayudas de las que disfruta la industria aeronáutica de la UE.

 

Ante este trasfondo y a pesar del armisticio entre Estados Unidos y China, siguen existiendo motivos para ser prudentes con el desempeño de la industria en el corto plazo y esto explica lo comedido del comportamiento positivo del Dax en lo que llevamos de semana. De hecho, de haberse alcanzado un acuerdo que hubiese despejado ciertos nubarrones del futuro, la industria europea hubiera sido la máxima beneficiada y, en especial, la alemana, lo cual se hubiera plasmado en un gran desempeño del citado Dax.

 

Sin embargo, los puntos grises perduran y esto hará que sea aún más importante la visión del futuro que darán las empresas durante la próxima temporada de resultados en Europa. Una temporada en la que tampoco habrá que perder de vista los propios beneficios que, según las estimaciones recogidas por I/B/E/S Refinitiv, mejorarán un 1,8% en el 2tr19 respecto al mismo periodo de 2018 en el caso de las compañías del Stoxx600, las cuales también verán aumentar sus ingresos en un 1,1% a. En las anteriores cifras, la industria será el “patito feo”, lo cual dotará de mayor importancia a la resistencia de los servicios.

 

La debilidad industrial y el peor comportamiento relativo de los servicios también resultan extensibles a China. Por ejemplo, los PMIs oficiales del gigante asiático ya ratificaban dicha situación y, la pasada madrugada, lo reafirmaban los índices estimados por Markit al informar de un índice del sector terciario retrocedía hasta 52,0 puntos durante el mes de junio, contrastando con la debilidad de las cifras de 49,4 de su homólogo industrial. La misma situación se dará en la UEM, donde el PMI de servicios confirmará su mejora hasta 53,4 y chocará con las adversas cifras, ya conocidas, de 47,6 en el ámbito manufacturero.

 

Luego, los indicadores adelantados confirman los puntos débiles en China y la UEM, los cuales no serán compensados por los servicios. De forma que resulta lógico que asistamos a nuevos anuncios de estímulos como los realizados por las autoridades chinas, apuntando la reducción de los costes de financiación de las pequeñas empresas hasta en 1 p.p.

 

Mientras tanto, en Europa, las palabras de miembros del BCE como Villeroy y Nowotny se verán diluidas por la candidatura de Lagardè a la presidencia de la entidad, además de por los datos de ayer de ventas minoristas en Alemania. Estos últimos confirmaban su giro y dibujan un 2tr19 en el que convivirá la debilidad de la industria y del consumo en la economía germana, haciendo que el viento sople a favor de los estímulos monetarios en la UEM.

 

Por lo tanto, las presiones a la baja sobre la rentabilidad de la deuda soberana a lo largo de la UEM se mantendrán, incluso, en Italia. Las autoridades transalpinas confían en que la rebaja del déficit en 7 mm. € respecto a lo presupuestado en abril, gracias a los menores gastos y las alzas de ingresos, servirá para eludir las sanciones de Bruselas.

 

Finalmente, en Estados Unidos, asistiremos a una jornada atípica en la que se combinarán datos de importancia con el cierre temprano de los mercados en vísperas de la fiesta nacional del país. Una situación que puede alimentar la volatilidad.

 

Entre los datos estadounidenses, el primero que acaparará la atención del mercado será el ADP de empleo de junio, a pesar de estar ante una referencia que no nos gusta especialmente en IM. No obstante, lo importante será que, al menos, supere el registro de 140.000 empleos previsto por el mercado, como así creemos que ocurrirá.

 

Junto al ADP de empleo, el otro gran dato de la jornada en Estado Unidos será el ISM de servicios de junio, el cual con sus niveles todavía sólidos (56,0) reforzará la confianza en un buen comportamiento del gasto de los estadounidenses. Luego, las dos referencias clave de la jornada deberían jugar a favor de las ventas de treasuries, quedando en un segundo plano la balanza comercial de Estados Unidos, después del armisticio comercial, y los datos de órdenes de bienes duraderos y pedidos industriales al ser su debilidad ya conocida.

 

No obstante, debemos reconocer que los datos pueden verse desplazados por las últimas noticias vinculadas con la Fed y no por la resistencia de la ortodoxa presidenta de Cleveland a apoyar las bajadas de tipos, sino por el intento de asalto a la institución por parte de Trump. La pasada madrugada, conocíamos que el presidente de los Estados Unidos proponía a Judy Shelton y al funcionario de la Fed de Saint Louis, Christopher Waller, para cubrir los puestos vacantes de gobernador en la institución. Dos perfiles contrarios a la actual estrategia de la autoridad monetaria; el primero, antiguo asesor de Trump, se ha mostrado crítico con los poderes de la Reserva Federal y llega a poner en duda su capacidad para fijar los tipos de interés. Por otra parte, el segundo atesora un perfil más técnico, aunque no deja de ser un defensor de ciertos postulados de Trump.  

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