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Publicado en GESTORES Viernes, 26 de julio de 2019 00:00

Garantizados que sólo garantizan comisiones para la gestora

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | Me pasé años clamando en el desierto contra los fondos garantizados cuando estos productos estuvieron en plena ebullición, sobre todo antes de la crisis financiera de 2007.

 

 

Las gestoras, especialmente las ligadas a grandes bancos y cajas, los comercializaban con el reclamo de la seguridad. Pero lo único realmente seguro era que el inversor estaría pagando comisiones durante varios años a cambio de no poder mover su dinero y de rentabilidades absolutamente ridículas. Ahora que estos productos han vuelto (aunque sus activos gestionados sean un tercio de los más de 60.000 millones de euros alcanzados en el ejercicio 2006), han chocado con la cruda realidad de que son aún más inservibles que antes.

 

Hasta la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha tenido que lanzar una advertencia a las gestoras: los garantizados que se han vuelto inservibles por culpa de la caída de tipos y la consecuente subida en los precios de los bonos deben avisar a sus partícipes. ¿Por qué? Muy sencillo. Imaginemos que usted ha suscrito, por ejemplo, un garantizado que le obliga a mantener en él su dinero hasta el año 2026 a cambio de garantizarle una rentabilidad del 4,6%. Felicidades: se ha garantizado… ¡un espectacular 0,65% al año, lo que equivale a perder dinero incluso en tiempos de inflación por debajo del objetivo europeo del 2% anual! Ese fondo, además, le cobra una comisión de gestión del 0,5% anual, es decir que la gestora gana con él casi tanto como usted. Pero, además, los tipos de interés siguen apuntando hacia abajo, por lo que los precios de los bonos a largo que tiene ese garantizado en su cartera han subido con fuerza, así que la rentabilidad prometida ya ha sido alcanzada, por lo que la garantía del fondo ya apenas le sirve a usted para nada, porque además el producto es ilíquido y usted no puede recuperar el dinero antes del 2026 sin pagar una comisión de reembolso anticipado de quizás el 3%…¡que devoraría automáticamente buena parte de la rentabilidad del 4,6%! Como no puede mover su dinero, éste sigue generando el 0,5% de comisión anual para la gestora.

 

Para que la rentabilidad sea algo mayor a la garantizada, estos productos suelen exigir condiciones casi tan irreales como que Trump hable sin mentir: por ejemplo, que el índice de referencia logre determinadas cotas consecutivas en varios años, o medias superiores a tal o cual porcentaje en ciertos periodos, y que además otro índice no caiga por debajo de cierto nivel, etcétera, etcétera. Sólo les falta añadir condiciones de carácter astronómico, como que se produzcan tres eclipses de sol totales en un trimestre, o que la luna se dé la vuelta y nos muestre su cara oculta.

 

Pese a todo esto, algunas entidades no dejan de lanzar garantizados. La última de la que tengo noticias es una gestora, propiedad de una gran aseguradora, cuyo último garantizado –comercializado desde principios de julio– ofrece una TAE (tasa anual equivalente) del 0,34% hasta octubre de 2013, lo cual es una garantía de perder dinero incluso con una inflación anual por debajo del 2%. La entidad añade que la rentabilidad bruta estimada del total de la cartera inicial de renta fija y la liquidez con que cuenta este fondo alcanzará, al vencimiento de la garantía, un 6,61%, siempre y cuando no se materialicen otros riesgos. Y reconoce que así se podrá alcanzar la TAE mínima prometida y además afrontar todos los gastos del fondo (incluidas las comisiones de gestión y depósito), que ascienden 2,62% hasta la fecha de vencimiento en octubre de 2023. Desde luego, el producto no puede ser más atractivo… ¡sobre todo para la gestora!

 

Los garantizados nunca me gustaron y nunca me gustarán, por más que se vendan como una protección contra los riesgos del mercado. Mientras no se demuestre lo contrario, hay protecciones mucho mejores y probadas en combate, como la diversificación, el asesoramiento profesional y la adecuación de nuestra cartera a nuestro verdadero perfil como inversores. 

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