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Lunes, 03 de agosto de 2020

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Publicado en CONSENSO Martes, 07 de julio de 2020 00:00

Después de 14 semanas de entradas, los fondos estadounidenses de bonos basura experimentaron salidas netas por valor de 3,4 mm.$

Intermoney | A la sombra de la excusa del resurgir de los casos de Covid-19 en Estados Unidos, resulta muy significativo que en la semana terminada el 1 de julio, los fondos estadounidenses de bonos basura experimentasen salidas netas por valor de 3,4 mm. $ en base a los datos de EPFR Global.

 

 

Unas salidas que, además de suponer la mayor cantidad desde mediados de marzo, implicaban acabar con 14 semanas ininterrumpidas de entradas netas en esta categoría de fondos que habían sumado 54 mm. $ a su patrimonio gestionado. El efecto Fed ya ha sido puesto en valor en el high yield y, ahora, para algunos empieza a ser momento de realizar ganancias, después de que los bonos basura estadounidenses generasen un retorno del 9% en el 2tr20. 


 

De momento, las salidas en los fondos de high yield de Estados Unidos sólo se han producido en una semana, si bien resulta muy significativo que el ETF conocido por su identificador de mercado, HYG, experimentase salidas de 900 mill. $ sólo el pasado lunes. La experiencia nos dicta que los flujos en los ETFs pueden acrecentar los movimientos en la categoría de activos afectada. En la práctica, “un grano no hace granero”, pero conviene tomar nota de lo ocurrido en los flujos de bonos basura de Estados Unidos. 


 

En el futuro, asistiremos a más de un incumplimiento y resultará complicado el mantenimiento de ciertas apuestas, sobre todo, cuando los datos de Refinitiv apuntan que en junio se emitió high yield a escala global por valor de 66,8 mm. $ y, de estos, 47,8 mm. $ se correspondían con Estados Unidos. No obstante, lo que nos ocupa es nuestra inquietud respecto al futuro de las empresas zombies y datos como los flujos hacia el high yield estadounidense implican que no resulta irracional el mantenimiento de cierta cautela en este sentido, debiendo incidir en que su caída tendrá efectos negativos sobre el empleo. 


 

En paralelo, se están precipitando ciertos ajustes empresariales que iban a llegar con el tiempo, pero en determinados sectores la supervivencia pasa por la reducción inmediata de las plantillas. Un buen ejemplo de esta situación es el último anuncio de American Airlines, apuntando un exceso de fuerza laboral equivalente a entre el 20% y el 30% de los empleados de operaciones y esto se traducirá en 20.000 despidos de aquí a octubre. El caso de la compañía estadounidense es sólo un ejemplo de lo que va a pasar en los próximos meses en el sector turístico a escala mundial.

 

Por ejemplo, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) expresaba su preocupación por la caída de las reservas en la segunda mitad de junio, mientras que desde la Conferencia de Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas (UNCTAD) se dibujaban tres escenarios para el turismo mundial que no resultan nada halagüeños. Estos se sustentaban en restricciones a los movimientos de las personas que duren 4, 8 y 12 meses y que restarían ingresos al sector turístico por valor de 1,17 billones $, 2,22 billones $ y 3,3 billones $, respectivamente. En otras palabras, entre el 1,5% y el 4,2% del PIB mundial. En la actualidad, cabe esperar que nos movamos en la franja media-baja de estos supuestos, pero aun así estamos ante un daño relevante para el sector y esto implica menos empleo en unas actividades que son intensivas en mano de obra. 
 

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