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Miércoles, 05 de agosto de 2020

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Publicado en GESTORES Viernes, 05 de junio de 2020 08:00

Esa renta fija que nunca fue fija

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | Gestionar un fondo de renta fija es tan complicado, o incluso más, que gestionar uno de renta variable. Entre otras cosas porque, como muchos inversores aprendieron en crisis anteriores a la actual, la renta fija no es fija y te puedes encontrar que cuando quieres sacar tu dinero del fondo, tengas menos del que habías puesto en él.

Un riesgo que se acentúa en momentos tan críticos como los vividos recientemente por culpa del maldito virus. Pese a ello, la renta fija no debe faltar en una cartera diversificada de fondos, preferentemente a través de fondos mixtos que también inviertan en acciones.

 

En algunos momentos del mes de marzo, el mercado de renta fija sufrió un auténtico bloqueo. En una fecha concreta, el 19 de marzo, prácticamente dejó de funcionar. Cuando lo peor de la pandemia generó el pánico entre los inversores, todo el mundo quiso reembolsar dinero a toda prisa y las gestoras intentaron venderlo todo a toda prisa, también, por supuesto, sus bonos de renta fija, cuyos precios se hundieron hasta el punto de que resultaba casi imposible cerrar operaciones. Y eso se reflejó en un radical descenso en los valores liquidativos de fondos mixtos y de renta fija, incluso en algunos de los considerados hasta entonces auténticos transatlánticos capaces de resistir el choque contra cualquier posible iceberg.

 

Por fortuna, el Banco Central Europeo y la Reserva Federal americana doparon el mercado con liquidez y lograron frenar la sangría en los precios de los bonos. El mercado del crédito volvió a funcionar, pero tras demostrar una vez más que la renta fija no es fija, que su precio se puede mover (y en ocasiones mucho) por culpa de muchos factores: subidas o bajadas de tipos, amenazas de recesión, riesgo de impago de deuda de países o de empresas… Lo que es fijo es el tipo de interés que promete el bono, pero sólo si el emisor es solvente. Si no lo es y no paga el bono, de poco ha servido que prometiera un tipo fijo.

 

En su último informe sobre estabilidad financiera (el de primavera de 2020), el Banco de España subraya que la crisis del coronavirus seguirá amenazando a todas las categorías de fondos, aunque los que cuenten con una mayor exposición a la renta fija pueden registrar un comportamiento más neutral. Es obvio que el mercado de bonos está ahora más estable y sometido a menos volatilidad que el de la renta variable, capaz de recalentarse en las últimas semanas con tanta intensidad como se había enfriado en las anteriores.

 

Pero el Banco de España subraya también el riesgo que pueden tener los fondos de renta fija cuyas carteras estén sobrecargadas de deuda emitida por empresas que también tengan más riesgo. Es decir, si tienes bonos de compañías que pueden sufrir mucho por culpa de la recesión económica que ya nos acude, estás expuesto al riesgo de que esas compañías quiebren y no puedan pagar ni los intereses ni el principal de esos bonos. El riesgo de estos fondos “podría verse agravado por reembolsos significativos de sus partícipes”, señala el Banco de España.

 

Obvio: si tienes que vender a toda prisa bonos que además poca gente quiere por el elevado riesgo de la empresa emisora, lo más probable es que obtengas precios tan bajos que supondrán un serio descalabro para el valor liquidativo de los fondos en cuestión.

 

Hay herramientas legales para aminorar estos riesgos: el preaviso que debe realizar el partícipe que quiere realizar grandes reembolsos (impulsado por un Real Decreto en vigor desde el 2 de abril), o el mecanismo –ya comentado en esta columna– del llamado “swing pricing”, consistente en que aquel inversor con muchas prisas por reembolsar mucho dinero de su fondo mixto o de renta fija se encontrará con un liquidativo más bajo que el esperado. Es una medida que permite a las gestoras establecer este precio de venta más bajo para que una masiva salida de dinero de sus fondos de renta fija o mixtos no afecte negativamente a los partícipes que se quedan en los productos.

 

Hasta la fecha, dos gestoras han comunicado a la CNMV que establecerán este mecanismo de “swing pricing” para diversos fondos de renta fija o mixtos: Bestinver lo ha anunciado para cuatro de sus fondos y Liberbank para ocho.

 

Pese a todo, la renta fija es imprescindible en una cartera de fondos bien diversificada. De hecho, debe constituir el núcleo duro de cualquier cartera equilibrada. Pero es mejor que tengamos renta fija a través de fondos mixtos (que cuenten también con un cierto componente de renta variable que permita aprovechar las subidas de las Bolsas) y, por supuesto, evitando productos sobrecargados de bonos de baja calidad o alto riesgo, públicos o privados, ya que aquí se concentra el mayor peligro. Si la recesión económica multiplica las quiebras de países y de empresas que dejen de pagar sus bonos, los fondos que los tengan sufrirán y sus valores liquidativos caerán con fuerza.

 

También es cierto que muchos bonos de los denominados “high yield” (que ofrecen estos “altos rendimientos”, mayores que los del mercado, precisamente porque los emiten Estados o empresas que tienen también más riesgo que los emisores más solventes) suelen recuperar sus valoraciones incluso más rápido de lo que lo hacen las acciones en cuanto el panorama económico se despeja. Pero esto es lo de siempre: a más rentabilidad potencial, mayor riesgo. Si un inversor está apostando por fondos repletos de renta fija “high yield”, ya sabe a lo que está jugando. El problema es cuando, sin saberlo, estás en un fondo de renta fija que piensas que es conservador pero que en realidad puede tener más riesgo incluso que uno de Bolsa, ya que al riesgo inherente de los mercados de renta fija en los momentos críticos (como el citado del mes de marzo) se une el riesgo de liquidez, es decir, el de no poder recuperar tu dinero justo cuando más lo necesitas. 

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