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Publicado en CONSENSO Viernes, 10 de julio de 2020 00:00

¿Hay límite para la intervención de los bancos centrales?

Alphavalue | Ya dimos una pincelada sobre el tema en una nota reciente. La respuesta a esta compleja pregunta es sí. Nuestros analistas consideran que la intervención de los bancos centrales tiene un límite.

El mismo no está determinado por las reglas económicas o financieras, sino por la política. Ignorar ese límite violaría la democracia. Lo siguiente que nos debemos cuestionar es: ¿algunos bancos centrales ya han cruzado el límite?

 

La inyección masiva de liquidez por parte de los bancos centrales tras la pandemia del Covid-19 ha planteado la importante cuestión de su límite, si es que lo hay. A continuación, tratamos de proporcionar una respuesta simple. El anterior presidente del BCE, Mario Draghi, sustituido por la francesa Christine Lagarde, dio una pista sobre esta compleja pregunta cuando en una conferencia de prensa habló sobre el “helicopter money”. Respondió que esta opción estaba fuera del mandato del BCE, ya que era una herramienta fiscal y no monetaria. En otras palabras, un banco central puede hacer lo que quiera (o lo que sea necesario) siempre que sus acciones no puedan verse como operaciones fiscales. ¿Por qué? Porque las operaciones fiscales sólo pueden realizarse con el consentimiento de los ciudadanos. Un banco central, especialmente el BCE, como organismo independiente y no elegido a través de las urnas, no tiene permitido tomar decisiones fiscales. La reciente disputa entre el Tribunal Constitucional alemán y el BCE es un recordatorio de los límites políticos a las acciones de un banco central.

 

Por supuesto, la frontera entre la política monetaria y fiscal es una muy delgada línea. Si un banco central apunta a la neutralidad, sus acciones a menudo se ven como favorables a algunos agentes a expensas de otros (ahorradores frente a deudores, por ejemplo).

 

Sin embargo, como recordó Mario Draghi, hay un límite claro para las operaciones de un banco central. Estas nunca deberían traducirse en pérdidas y conducir a los fondos propios a territorios negativos (que es el caso cuando se trata del “helicopter money”). De hecho, una situación de fondos propios negativa corresponde a un aumento en la deuda del estado (a medida que el titular de los fondos propios pasa de ser quien reclama a una posición de deudor), decidida de manera unilateral y prohibida por el propio banco central.

 

En condiciones normales, un banco central se protege contra posibles pérdidas aplicando recortes en los activos que compra, descontando así sólo la parte derisk-free. ¿Algunos bancos centrales ya han cruzado ese límite? 

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