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Publicado en CONSENSO Lunes, 19 de octubre de 2020 00:00

La respuesta de política monetaria y fiscal americana da soporte a una recuperación macroeconómica sincronizada en 2021

Morgan Stanley | Macro global Morgan Stanley sigue empujando la recuperación en ‘V’ y la vuelta de la inflación, pero no solo eso, además espera que la fuerte respuesta de política monetaria y fiscal derive en un cambio muy relevante en el GAP inversión-ahorro en el mercado americano (déficit por cuenta corriente): este debería aumentar más allá del rango de estabilidad del 2%-3% sobre el GDP en el que ha estado durante los últimos nueve años.

La respuesta de política monetaria y fiscal americana y su transmisión al resto del mundo vía déficit por cuenta corriente, jugará un papel crucial en la reflación global y da soporte al nuestro call de recuperación macroeconómica sincronizada en 2021.

 

La fuerte (y creciente) respuesta de política fiscal ha derivado en una caída del ahorro público en Estados Unidos. Dada la naturaleza de la crisis, este estímulo ha preferido hacerse vía transferencia a los hogares en un intento de impulsar el consumo, y estas transferencia puestas en contexto han sido enormemente relevantes. Según un estudio de la Universidad de Chicago, el 76% de los trabajadores ha recibido más por la prestación de desempleo de lo que hubieran recibido vía salarios, con el trabajador medio recibiendo un 45% más, provocando un rebote notable del consumo. El gasto en consumo ha subido en septiembre al 97,5% del nivel que tenía antes del Covid19, razón por la que mi equipo macro espera que el PCE se mueva al 2% (y potencialmente por encima) de una forma sostenida a partir del 2022. En el último ciclo la Fed empezó a restringir la política monetaria mucho antes de que la inflación llegara al 2% y sigue haciéndolo sin que la inflación llegara a su objetivo. Tras Jackson Hole este es muy probable que vuelva a pasar, lo que hace lógico inferir que la inflación podría pasar el umbral del 2% y que la política monetaria y fiscal sean susceptibles de mantenerse expansivas durante un mayor periodo de tiempo.  

 

Tradicionalmente, en periodos de recesión, el aumento de gasto público se compensa con una aumento del ahorro privado como respuesta a una mayor incertidumbre y el consenso actual cree que se mantendrá la presión para desapalancar teniendo una situación similar a la del 2008. El equipo de macro discrepa de este consenso: de forma recurrente hemos insistido en que la salud del balance del sector privado era mucho más sólido ahora que en 2008, manteniéndose la deuda privada sobre GDP muy estable y posibilitando que los hogares USA hubieran terminado ya con su proceso de desaplancamiento. Por si no era poco, la Fed se ha comprometido, en virtud de su nuevo marco de inflación, a mantener los tipos reales bajos por más tiempo, proporcionando más incentivos al sector privado para reducir su ahorro. Si además viene un mayor estímulo fiscal en USA, algo que creemos bastante probable después de las elecciones, daría un mayor impulso a esta tesis y a través de un mayor crecimiento de GDP y de inflación potencial especialmente si el estímulo sigue centrándose en transferencias a los hogares. Por último, pero no menos importante, si esto ocurre daría renovados bríos a la tendencia de depreciación del Dólar que Morgan Stanley viene defendiendo durante todo el año. 

 

 

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