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Viernes, 30 de octubre de 2020

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Publicado en CONSENSO Viernes, 09 de octubre de 2020 00:00

¿Las hostilidades comerciales socavarán el argumento a favor de la inversión en activos chinos?

J.P. Morgan Asset Management | Tras un período de fuerte rentabilidad superior, los inversores podrían mirar a la renta variable china con cierto escepticismo, especialmente en un contexto de crecientes tensiones comerciales y valoraciones.

 

Sin embargo, a corto plazo, el mercado de renta variable goza de un fuerte impulso económico que favorece especialmente a las empresas orientadas al mercado nacional. La contención de la pandemia por parte de China debería permitir que su economía se recupere más rápido que el resto del mundo, lo que supone una ventaja relativa que probablemente persistirá, excepto si se encuentra una solución médica para la COVID-19, cosa que sigue siendo difícil de predecir (Gráfico 4a).

 

 

Sin embargo, el factor que hace aún más convincente el argumento a favor de las acciones A chinas nacionales es, paradójicamente, el hecho de que las medidas de estímulo económico han sido mucho menores en esta ronda que en las dos últimas contracciones económicas (Gráfico 4b).

 

 

 

Por lo tanto, no cabe esperar que una expansión masiva de China impulsada por los estímulos vaya a producir una mayor demanda de importaciones de Asia y el resto del mundo, un factor que aumenta el atractivo de las inversiones chinas locales en términos relativos.

 

A largo plazo, la transición de China de ser la fábrica del mundo al mayor mercado interno mundial sigue exigiendo que la renta variable china tenga una representación estratégica significativa en las carteras de inversión diversificadas a escala mundial. Y, dado que el crecimiento de los beneficios empresariales en el mercado de acciones A de China constituye un indicador del crecimiento nominal del PIB chino en los últimos 10 años mejor que el MSCI China, los inversores pueden seguir acudiendo a las acciones nacionales para obtener exposición a China (Gráfico 5).

 

 

Un conflicto comercial entre las economías más grandes del mundo trastoca las cadenas de valor establecidas y sin duda será negativo para el crecimiento mundial. En consecuencia, los inversores harían bien en prestar atención a cualquier nueva escalada de las tensiones. Sin embargo, en nuestra opinión sería un error señalar a China como el claro perdedor en un conflicto de este tipo y, por ende, no invertir en el mercado local chino. El impacto directo de las tensiones comerciales en la economía china es limitado. Incluso si se produce una desvinculación adicional entre China y Estados Unidos, el argumento a favor de la inversión local en China puede fortalecerse debido a las ventajas de diversificación que ofrecen los activos chinos. Los inversores en renta variable deberían sentirse cómodos y confiados al saber que, en los últimos 10 años, la revalorización de las acciones A chinas ha reflejado el fuerte crecimiento del PIB del país. Por contra, un contexto comercial internacional con menor colaboración entre ambos países en los próximos años podría producir que las empresas no chinas perdieran parte de sus propios beneficios derivados de la expansión económica de China.

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