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Publicado en INTERNACIONAL Martes, 21 de febrero de 2017 00:00

No hay prisa para encontrar una rápida solución a las actuales tensiones de financiación de Grecia

Intermoney | En el momento actual, de resurgimiento de los “tira y afloja” entre Grecia y sus acreedores, debe tenerse muy en cuenta un dato clave: Grecia no afrontará grandes necesidades financieras hasta julio. En dicho momento, deberá hacer frente a vencimientos de deuda por valor de 7.200 millones de euros. Así, no hay prisas para encontrar una rápida solución a las actuales tensiones; circunstancia reforzada por los deseos de que las cuestiones helenas no enturbien las elecciones en Holanda y Francia y, sobre todo, porque los acreedores europeos saben que el agotamiento de los plazos siempre juega en contra del margen negociador de las autoridades griegas.

 

En el anterior contexto, debe entenderse el posicionamiento del presidente del Eurogrupo, planteando una agenda poco ambiciosa del encuentro de ayer tendente, simplemente, a buscar cierto consenso respecto a las medidas adicionales que debería tomar Grecia y que regirían el potencial trabajo de los equipos de las instituciones en su retorno a Atenas. De momento, el tono de autoridades clave en Europa está siendo poco beligerante, línea ejemplificada por las palabras del presidente del ESM, Klaus Regling.

 

Regling, que por cierto era reelegido en su cargo, apuntaba que cuando finalice el actual programa de asistencia a Grecia, en agosto de 2018, el ESM “probablemente habrá desembolsado mucho menos que el máximo acordado de 86.000 millones de euros”. Así, resaltaba el comportamiento mejor de lo esperado de las cuentas helenas; una línea conciliadora que será la dominante, a pesar de algunos comentarios duros como los procedentes del responsable de Finanzas de Baviera al sugerir que Atenas sólo debe recibir ayuda de sus prestamistas contra garantías adicionales como dinero en efectivo, oro o bienes raíces. Unas palabras que deben ser leídas en clave populista en un año electoral, el cual conllevará a una “nueva patada hacia adelante” de la problemática griega.

 

De hecho, podemos augurar un nuevo parche durante el verano, debiéndonos quedar con las palabras de Dijsselbloem, poniendo el énfasis en las reformas y posponiendo el planteamiento de cualquier medida de alivio de la deuda griega hasta el término del tercer rescate en 2018. Por lo pronto, el compromiso de Grecia de legislar reformas adicionales a partir de 2019 daba algo de margen a las autoridades helenas y como el propio Dijsselbloem anunciaba: "El resultado de hoy es que las instituciones volverán a Atenas en un plazo muy corto de tiempo".

 

Aun así, los “tira y afloja” entre los acreedores siguen siendo un problema, a pesar de que el ministro de Finanzas alemán, en una línea similar a la esgrimida desde el Eurogrupo, señalase: “La deuda no es un problema decisivo en este momento, está financiada a largo plazo”. El problema es que en el FMI no comparten esta opinión y defienden que las dinámicas de deuda son claramente insostenibles y deben de afrontarse ya, pero las citas electorales harán de este punto un tema tabú.

 

Unas citas que también pueden facilitar un “toque de atención” a Italia el próximo miércoles (de acuerdo con las últimas filtraciones conocidas), como consecuencia de sus incumplimientos en materia de cuentas públicas. Dicho movimiento buscaría reforzar el compromiso de las autoridades transalpinas para que lancen las medidas prometidas para finales de abril, con el fin de recudir el déficit estructural en 2017 frente a su incremento previsto por la Comisión Europea hasta el 2,0% en 2017.

 

A la espera del potencial “toque de atención” a Italia y un Ecofin que tampoco aportará mucho más de las orientaciones presupuestarias para la U.E, afrontaremos una sesión algo insulsa en Europa, a pesar de conocerse los datos preliminares de los PMIs de febrero de la Eurozona. Estos experimentarán ligeros cambios respecto a enero y se mantendrán en niveles sólidos, siendo acordes con el sesgo positivo de la actividad. De hecho, en el caso de Alemania se alinearán con el fortalecimiento de la economía en el 1tr17 como señalaba el Bundesbank, que se mostraba positivo hacia las exportaciones del país y, también, con la demanda nacional al anticipar la recuperación de la inversión en maquinaria y equipo y el buen desempeño del consumo.

 

De vuelta a los PMIs, deberemos prestar atención a su composición y, en especial, en lo referente a las componentes de precios. Éstas recordarán la brecha existente entre los precios repercutidos a las empresas y los cobrados por las mismas, a pesar de las mejoras cifras en 5 años por parte de los segundos. Un comportamiento acorde con la escasa capacidad de las empresas para fijar precios y que reforzaría la idea de que las intensas alzas de la inflación, a lo largo de la UEM, son pasajeras.

 

En la anterior línea incidirá el dato final de IPCA de enero en Francia, al revelar una inflación de servicios del 1,1% a. frente a los avances del 8,7% a. de los alimentos no elaborados y del 10% a. de la energía. Luego, no habrá motivos para que se den grandes movimientos en los mercados europeos al ser las referencias acordes con un escenario continuista. Asimismo, debería ser una jornada tranquila en EEUU, donde escasearán las referencias y los miembros de la Fed abogarán por estrategias de salida medidas, si bien lo interesante será cualquier mención respecto al futuro del balance de la institución.  

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