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Publicado en INTERNACIONAL Miércoles, 01 de agosto de 2018 00:00

La liquidez global: la inyección del BoJ compensará los efectos del ajuste de balance de la Fed

Intermoney | La reunión de política monetaria de la Reserva Federal tiene unos objetivos muy diferentes a la mantenida ayer por el BoJ. La meta de la entidad americana consistirá en transmitir el continuismo de la senda descrita hacia los tipos restrictivos en la segunda mitad de 2019, mientras que la el banco nipón buscó contrarrestar las especulaciones acordes con una menor generosidad.

 

El banco central japonés decidió adoptar una guía respecto al futuro de sus acciones que dejara claro el mantenimiento de su extrema generosidad en el medio plazo, apuntando tipos de interés “muy bajos” durante un “extenso periodo de tiempo”. Además, por si fuera poco, desde la entidad se dejaba claro que no perderían de vista las incertidumbres que se ciernen sobre el escenario económico, señalando especialmente a la segunda subida del IVA que se retrasó hasta octubre de 2019. De hecho, había quien entendía este guiño como sinónimo de ausencia de movimientos de los tipos, al menos, hasta 2020.

 

De forma que el BoJ lograba transmitir adecuadamente que estaba fortaleciendo el marco para una “flexibilización monetaria continua y poderosa”. No obstante, esto será compatible con una mayor flexibilidad en cuanto a los movimientos de la deuda nipona a 10 años, apuntándose a un rango informal de +/-0,2 p.p respecto al objetivo de 0%. Una decisión adecuada al restar presión a la entidad y dotar de flexibilidad a sus acciones pero sin menoscabar la extrema generosidad de su política. Asimismo, este paso suponía un pequeño respiro para las instituciones financieras que también verán rebajado el importe de las reservas gravadas en el BoJ al -0,1% desde 10 billones ¥ hasta 5 billones.

 

Ahora bien, habrá quien se pregunte el motivo de este recordatorio de los recientes pasos dados por el BoJ y este es muy sencillo: en el mundo en el que vivimos la liquidez inyectada en Japón se convierte en global. De hecho, el balance del BoJ asciende al 98% del PIB de la tercera economía del mundo y esta rondó los 4,9 billones $ en 2017. La cuestión es que el balance del banco central nipón seguirá avanzando en los próximos años y más que compensará, desde una perspectiva global, los efectos del ajuste del balance de su homólogo estadounidense.

 

Bajo una visión de largo plazo, la anterior cuestión no deberá olvidarse ya que acabará por explicar ciertos excesos futuros. Sin embargo, el turno ahora es para un encuentro de la Fed del cual deberemos esperar poco ya que el escenario juega a favor de la institución. De forma que, simplemente, deberá preocuparse por reflejar correctamente su lectura positiva del escenario de actividad e inflación en Estados Unidosstados Unidos con el fin de evitar cualquier duda respecto a la senda de actuación ya dibujada. Una senda que llevará a los  b y que se veía ratificada por los últimos datos, tales como un PCE central en niveles de 1,9% a.

 

La economía estadounidense evoluciona muy favorablemente y, actualmente, el único camino para la política monetaria debe ser el del endurecimiento. Por ejemplo, el predictor de la Fed de Atlanta apunta un crecimiento del 4,7% trim. a. en el 3tr18 y los modelos de su homóloga de Nueva York lo sitúan en 2,8% trim. a. Unas cifras dispares que se dan en un momento donde todavía se atesora poca información del presente trimestre, pero que transmiten una idea común: el mantenimiento del buen momento de la economía de Estados Unidos. Las cifras de hoy no desmentirán esta conclusión ya que la encuesta ADP arrojará cerca de 190.000 empleos en julio (las limitaciones se darán desde el lado de la oferta y no de la demanda de trabajadores), mientras que el paso atrás del ISM manufacturero no evitará que permanezca en niveles de 59 que resultan acordes con un fuerte dinamismo de la actividad. Así, el ligero avance del gasto en construcción estadounidense durante el mes de junio será el dato más discreto del día.

 

El escenario en Estados Unidos no cambiará mucho y en Europa tampoco, pues los PMIs manufactureros de julio no aportarán información diferencial. Tampoco lo aportó el FMI al considerar que se habían realizado avances importantes para hacer sostenible la deuda de Grecia en el medio plazo, pero que las incertidumbres perviven. De hecho, las perspectivas comunitarias respecto a que el país heleno promedie un crecimiento nominal del 3,1% hasta 2060 y un superávit primario del 2,4% en el mismo periodo, parecen bastante optimistas.

 

En IM, compartimos la opinión del organismo internacional: “Al personal (del FMI) le preocupa, sin embargo, que esta mejora en los indicadores de deuda solo pueda mantenerse en el largo plazo, bajo supuestos muy ambiciosos sobre el crecimiento del PIB y la capacidad de Grecia para generar grandes superávit fiscales primarios, lo que sugiere que podría ser difícil mantener el acceso al mercado en el largo plazo sin mayor alivio de la deuda”. De hecho, los cálculos del FMI apuntan que las facilidades dadas a Grecia por sus socios europeos permitirán que la deuda respecto al PIB evolucione inicialmente a la baja, pero finalmente acabará por repuntar alrededor de 2038.

 

En suma, sin novedades decisivas en ambos lados del Atlántico, las especulaciones respecto a un potencial acercamiento entre Estados Unidos y China stados Unidos y China o la propuesta de Trump para reunirse con las autoridades iraníes (eso sí, sin condiciones), pueden ser los invitados de los mercados en una jornada en la que todavía pesarán los resultados empresariales.  

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