Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Sábado, 24 de agosto de 2019

Pulse en el valor para ver ratios >

Publicado en INTERNACIONAL Viernes, 08 de febrero de 2019 00:00

Las dudas hacia el escenario global toman fuerza

Intermoney | La concatenación de datos peores de lo esperado en Alemania se ha sumado al ajuste a la baja de las estimaciones de la Comisión Europea para los países de la UE, avivando los temores latentes hacia el futuro del ciclo. Unos temores que iban más allá de las fronteras europeas debido a los últimos movimientos de entidades como el Banco de Australia (RBA) o su homólogo de India (RBI) dibujando políticas monetarias más laxas.

 

 

En el caso australiano, el presidente de su autoridad monetaria abría la puerta a que, si los indicadores lo respaldan, los tipos puedan moverse a la baja. Un hecho muy significativo en un país en el que una parte importante de su PIB se encuentra expuesto a las materias primas y éstas, a su vez, al ciclo mundial. No obstante, esta cuestión tomaba forma el pasado miércoles y lo que ahora pesa más son los últimos acontecimientos en India.

 

 

La India parece haberse convertido en una especie de salvavidas psicológico a escala global debido a su dinámico crecimiento que se combina con cierto sobredimensionamiento de su importancia económica. De acuerdo con los datos del FMI, el PIB nominal global rondó los 84 billones $ en 2018 y de estos unos 2,7 billones $ fueron explicados por India frente a los más de 20 billones $ de Estados Unidos y los 13,1 billones $ de China. Luego, siempre resulta positivo que India crezca con la fortaleza que lo hace (por encima del 7%), si bien esto tiene un impacto global más limitado de lo que se piensa.

 

La cuestión, con independencia de la importancia de India en la economía global, es que su banco central decidía rebajar por sorpresa los tipos oficiales en 25 p.b hasta 6,25%, justificando esta acción mediante el freno observado en la actividad en un escenario presidido por el freno de la inflación (2,19% a. en diciembre). Además, el Consejo de la autoridad monetaria india recortaba el crecimiento esperado para el periodo abril- septiembre hasta 7,2-7,4% frente a su estimación previa de 7,5%, al tiempo que incidía en que sus pilares son mejorables al sustentarse principalmente en el gasto público en infraestructuras frente a una inversión y consumo privado que deben ser potenciados.

 

A efectos prácticos y en un momento en el que cobran fuerzas las dudas, desde la perspectiva de los mercados, lo sucedido en India implica que una economía llamada a aliviar el freno de la actividad mundial no dará el respaldo esperado. Una percepción afianzada por la decisión de los consejeros del propio banco central indio de situar su política monetaria en modo neutral frente a la estrategia previa de “endurecimiento calibrado”.

 

En este contexto, conocíamos a primera hora las cifras de balanza comercial de diciembre en Alemania, las cuales arrojaban un repunte tanto de las importaciones (desde -1,3% m. hasta 1,2% m.) como de las exportaciones (desde -0,3% m. hasta 1,5% m.). Así, el mejor desempeño de la actividad exterior germana en la parte final del año pasado permitía mostrarnos más positivos hacia la aportación de la demanda externa en el 4tr18.

 

Más allá del dato conocido a primera hora, lo cierto es que los últimos indicadores en Alemania han dibujado un escenario algo peor de lo esperado. Una situación ante la cual, en otros países con el margen fiscal germano, se plantearían la posibilidad de implementar estímulos fiscales. En 2018, el superávit público de Alemania alcanzó el 1,7% del PIB, es decir, 59,2 mm € y, aun así, la máxima preocupación de sus autoridades desde la perspectiva fiscal radica en que el menor crecimiento económico restará 25 mm. € a los ingresos públicos hasta 2023 respecto a la senda anteriormente prevista.

 

Sin revulsivos a corto plazo en países como Alemania y entre los temores hacia el futuro de la actividad, las cifras de diciembre de producción industrial en Italia y Francia ofrecerán más riesgos que apoyo. De hecho, las potenciales sorpresas a la baja serán más tenidas en cuenta que cualquier comportamiento mejor de lo esperado.

 

Entre los temores, también hay hueco para alguna noticia con un ligero tono positivo. Ayer, se acercaban algo las posturas entre el Reino Unido y la UE a cuenta del “Brexit”. El presidente de la Comisión Europea realizaba una tímida cesión al mostrarse dispuesto a revisar y modificar la declaración política sobre la futura relación entre la UE y el Reino Unido, buscando ser “más ambiciosos en términos de contenido y velocidad en lo relativo a la futura relación”. Un gesto que permitía a la libra escalar posiciones hasta 1,2948 GBPUSD, si bien la cuestión es que no estamos ante un problema semántico que se solucione con un cambio en el redacto.

 

Así que estaríamos ante un gesto conciliador poco útil, sobre todo, porque Juncker se negaba a renegociar el acuerdo de retirada y consideraba imprescindible la salvaguarda irlandesa.

 

La cuestión británica sigue encallada y Merkel llegaba a demandar a Reino Unido que clarifique lo que quiere. Desgraciadamente, existen distintas minorías que sí saben lo que quieren y suman una mayoría negativa cuando se ofrecen determinadas soluciones. Un escenario en el que no se vislumbran soluciones a corto plazo para el “Brexit”, lo cual condicionaba la reunión de ayer del BoE.

 

La falta de claridad hacia el “Brexit” resultaba clave para que el banco central británico rebajase su previsión de crecimiento para Reino Unido desde 1,7% hasta 1,2% en 2019; a la par que hacía lo propio con la estimación de 2020 pasando de un 1,7% a un 1,5%. Estas previsiones se veían acompañadas del aumento del riesgo de recesión previsto para la economía británica, situándolo en algo menos del 25% para el 3tr19 cuando el pasado noviembre el BoE lo estimaba por debajo del 10% para dicho periodo.

 

La posibilidad de asistir a un “Brexit” sin acuerdo alimentaba el riesgo de recesión, aunque ya estaría pasando factura el aumento de la incertidumbre percibida como consecuencia de dicha posibilidad. Por ejemplo, el comportamiento de la inversión empresarial en Reino Unido habría sido mucho peor de lo esperado por el BoE, previendo ahora una caída de la misma en 2019.

 

No obstante, el escenario central del BoE para el Reino Unido resulta acorde con un crecimiento de la economía del 0,2% trim. en el 1tr19 y 2tr19, evitando la recesión. Un escenario central que no esconde la realidad del tono más laxo del BoE, las alertas sobre la posibilidad de asistir a una salida de la UE sin acuerdo y la falta de preparación de la economía frente a esta posibilidad. Así, resulta lógico que el mercado trabaje bajo la tesis de la estabilidad de tipos en el 0,75% (apoyo unánime en febrero) en Reino Unido a corto plazo y las dificultades para ir más allá a medio.

 

En suma, el “Brexit” no se desbloquea y las dudas hacia el escenario global han vuelto a tomar fuerza, mientras que las noticias comerciales parece que no serán hoy el catalizador positivo que necesitan los mercados. De hecho, Trump enfriaba las expectativas respecto a los contactos con China al declarar que no quiere reunirse con el presidente chino antes de marzo. Por lo tanto, se impone la cautela en el final de la semana.  

Aviso:  Acceda al contenido completo de Consenso del Mercado sumándose a nuestra Zona premium.