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Lunes, 21 de octubre de 2019

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Publicado en INTERNACIONAL Miércoles, 09 de octubre de 2019 00:00

La Fed volverá a comprar treasuries

Intermoney | En Denver, el presidente de la Reserva Federal apuntaba claramente que la entidad volverá adquirir deuda soberana de Estados Unidos, aunque no con el objetivo de estimular la actividad o la inflación. Jerome Powell declaraba textualmente: “Como indicamos en nuestro comunicado de marzo sobre la normalización del balance, en algún momento comenzaríamos a aumentar nuestras tenencias de valores para mantener un nivel adecuado de reservas” y “Ese momento está ahora ante nosotros”.

 

El objetivo intermedio de la Fed con la reactivación de las compras de deuda soberana estadounidense radicaría en el incremento de las reservas bancarias, si bien en último término se buscaría evitar la reaparición de las tensiones en el mercado monetario estadounidense. Un planteamiento que evidencia la imposición en el FOMC de tesis como las atesoradas por el presidente de la Fed de Boston, Eric Rosengren, marcando así distancias con el sistema aplicado por el BCE.

 

Ahora bien, la posibilidad de asistir a un pequeño ajuste al alza del tamaño del balance de la Reserva Federal entra dentro de lo factible, siendo más importante el hecho de arrojar luz sobre la cuantía del incremento y las características de las compras. En cuanto al primer punto, la realidad es que las palabras articuladas por Powell en el pasado sirven de poco ya que, a principios de año, estimaba como adecuado un tamaño del balance de la Fed equivalente al 16-17% del PIB de Estados Unidos y, en 2017, simuló el potencial nivel de llegada del balance con reservas equivalentes a 1 billón $, 600 mm. $ y 100 mm. $.

 

Las anteriores cifras se han visto superadas por la realidad ya que unas reservas de 1.487 mm. $ y un balance equivalente al 18,7% del PIB de Estados Unidos (en base a datos del 2 de octubre) no han sido suficientes para evitar las tensiones en el mercado monetario estadounidense. Sin embargo, el incremento necesario del balance para evitar la reaparición de tensiones no sería abultado. En nuestro último informe apuntábamos que en distintos foros se especulaba con una cifra mínima de 200 mm. $ y máxima algo superior a los 300 mm. $. Unas cantidades que cuadrarían con el incremento de las operaciones REPO en el balance de la Fed desde 0 hasta 181.050 mill. $ en el último mes.

 

En otras palabras, las cantidades expuestas serían acordes con la transformación de las posiciones REPO del activo de la Fed en tenencias de deuda del Tesoro de Estados Unidos, sumándoles un pequeño colchón. De hecho, la experiencia reciente indica que no sería necesario más y eso nos lleva a prever que la Reserva Federal comprará entre 200 mm. $ y 300 mm. $ en deuda estadounidense y, en concreto, en letras. Las letras sólo suman 6.002 mill. $ en el balance de la Fed y su corta duración otorga más flexibilidad a la entidad.

 

En el futuro, no deberemos trabajar en base a un valor absoluto del balance de la Reserva Federal ya que los pasivos de la institución se mueven al ritmo del aumento de la actividad estadounidense. Ante esta realidad y tomando como referencia lo ocurrido, parece adecuado estimar que la Fed se sentirá cómoda con un balance equivalente a entre el 18% y el 19% del PIB estadounidense.

 

Las cuestiones expuestas recuerdan que estamos muy lejos de asistir a la reactivación de los QE, como bien apuntaba Powell: “Quiero enfatizar que el crecimiento de nuestro balance con la finalidad de gestionar las reservas no debe confundirse, de ninguna manera, con los programas de compra de activos a gran escala que implementamos después de la crisis financiera”.

 

No obstante, el convencimiento de que las compras de la Fed se centrarán en la parte corta de la curva Tesoro estadounidense introducía presión adicional en este tramo. Un hecho que se veía reforzado por la lectura entrelíneas de las siguientes palabras de Powell: “Actuaremos según corresponda para apoyar la continuidad del crecimiento, un mercado laboral sólido y el retorno de la inflación a nuestro objetivo simétrico del 2%”. De nuevo, el adjetivo simétrico era tomado como sinónimo de que la Fed no permitirá cifras de inflación por debajo de su meta y esto, sumado al tono articulado por Powell hacia los riesgos, llevaba a reforzar las expectativas depositadas en una bajada de tipos de 25 p.b el próximo 30 de octubre.

 

En la parte final de la sesión de ayer, la situación expuesta explicaba que las compras fueran más intensas en el T-Note a 2 años que en su homólogo a 10 años. En el día de hoy, la rentabilidad del primero empezará en 1,421% frente al 1,53% del segundo, siendo las presiones a la baja sobre la rentabilidad de ambos al seguir muy presentes los factores de riesgo en una jornada con escasas referencias.

 

En Europa, no se atisban citas de importancia con excepción de un encuentro de los responsables de economía de los países del euro en el que la Comisión Europea pedirá mayor generosidad fiscal a naciones como Alemania u Holanda, si bien podemos anticipar que esta petición “caerá en saco roto”. Por otra parte, en Estados Unidos el interés de las actas de la Fed se ha visto golpeado por las últimas palabras de Powell, las cuales no esperamos que sean emendadas por el propio presidente en su intervención de hoy. Así que seguirá descontándose mayor generosidad de la política monetaria estadounidense; circunstancia que se verá potenciada por el giro en la opinión de algunos miembros de la Fed y la tensión al alza entre Estados Unidos y China en la antesala de la reanudación de los contactos comerciales entre ambos países.

 

En cuanto a los componentes de la Reserva Federal, el responsable del distrito de Chicago iba mudando su discurso y construía un mensaje acorde con alguien que se dejará llevar por la corriente mayoritaria: “Creo que otro recorte de tipos ayudaría a generar más inflación. Esto sería de ayuda para generar un poco más de seguridad. ¿Es necesario y esencial? No estoy seguro, pero ciertamente tengo la mente abierta a esos argumentos”.

 

Por otro lado, los últimos movimientos de Estados Unidos son sinónimo de fracaso de los nuevos contactos con China en la parte final de la semana. La incorporación a la lista de compañías que deben pedir autorización para acceder a la tecnología estadounidense de ocho empresas del gigante asiático dedicadas a la inteligencia artificial o las restricciones impuestas a los visados de algunos funcionarios chinos por su trato a la minoría musulmana, podrían enclavarse en una estrategia dura de negociación que fracasará con un país como China. De la misma manera tampoco funcionará la reactivación de los rumores respecto a que Estados Unidos buscará la forma de limitar los flujos de capital con destino al gigante asiático.

 

China es la segunda economía mundial y tiene herramientas suficientes para aguantar las presiones de Estados Unidos y, de hecho, medios oficiales chinos apuntan que la delegación del país podría abandonar, antes de tiempo, la mesa de negociación al no existir demasiado optimismo hacia los resultados. En paralelo, otra negociación con escaso recorrido es la relativa al brexit entre Reino Unido y la UE. De forma que los riesgos dominarán en la sesión de hoy, neutralizando el “efecto salvavidas” de la Fed.  

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