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Publicado en GESTORES Viernes, 07 de agosto de 2020 00:00

Bonos verdes, ASG y Covid en los fondos de renta fija

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | Si ahora mismo preguntáramos, en una macro encuesta planetaria, cuáles son los mayores desafíos a los que nos enfrentamos, seguro que entre los dos primeros aparecerían la pandemia y el cambio climático.

 

En respuesta a ambos, el mercado de renta fija se está enriqueciendo con nuevas tipos de productos: los bonos verdes, ESG y Covid han llegado para quedarse y para engrosar las carteras de los fondos de renta fija.

 

Gestionar fondos de renta fija es tan complejo o más que gestionar los de renta variable. Sobre todo cuando, como en los últimos tiempos, el gestor tiene que apañarse con tipos oficiales por debajo de cero, con problemas de solvencia en ciertos sectores, países enteros o emisores concretos –ya comentamos aquí la pasada semana el riesgo de los bonos de alto rendimiento, o “high yield”–. Además, las gestoras deben tener capacidad para responder a posibles grandes órdenes de reembolso: si la depresión económica se intensifica y prolonga, cada vez más inversores acudirán a sus fondos en busca de liquidez para compensar la caída de otras fuentes de ingresos.

 

Por ahora, el mercado español aguanta dignamente: los partícipes siguen confiando en los fondos, ya que en julio las entradas netas de dinero en estos productos fueron de 619 millones de euros, según los últimos datos de Inverco, lo que implica que los reembolsos acumulados en lo que va de año se quedan en menos de 1.000 millones de euros. Es decir, que no ha cundido el pánico. De hecho –siempre según los datos de la asociación del sector– el patrimonio total de los fondos alcanzó el mes pasado los 263.563 millones de euros, un uno por ciento más que en junio. Además, la rentabilidad media de los fondos en julio fue del 0,6 por ciento, con rendimientos positivos en todas las categorías, salvo en los fondos de renta variable española, lastrados por las peculiaridades de nuestro aún muy estrecho mercado de valores.

 

Que el dinero no escape de los fondos es una buena noticia, pese a los fuertes recortes provocados en los liquidativos por culpa de la pandemia, tanto en los productos de Bolsa como en los de bonos. Y aunque algunos de los primeros se han recuperado con mayor facilidad (sobre todo si están presentes en bolsas internacionales y en sectores que, como el tecnológico, vuelve a coquetear con máximos históricos), los fondos de renta fija lo tienen más complicado. Con un entorno de tipos tan bajos como el actual, y que durará bastante más de lo que pensamos, es difícil ofrecer un rendimiento razonable que no acabe consumido por las comisiones.

 

Además, los problemas de solvencia de las empresas emisoras de "high yeld" ya han provocado que tanto el Banco de España como la CNMV adviertan que las entidades gestoras deben tener una especial vigilancia sobre la presencia de estos bonos de alto riesgo en las carteras de sus fondos, por minoritaria que sea.

 

En cambio, nuevos tipos de bonos están aumentando su peso en los mercados de renta fija, lo cual sin duda ayudará a los gestores de fondos a buscar nuevas fuentes de rentabilidad para los inversores. Los primeros en llegar con fuerza, ya desde hace al menos un par de años, son los llamados bonos verdes. La ONU estima que serán necesarios entre tres y cinco billones de dólares de inversión para que se cumplan en 2030 sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. A mí me parece aún poco dinero, a la vista de todo lo que tenemos que cambiar para no acabar de cargarnos el planeta. En cualquier caso, buena parte de esta inversión se está cubriendo ya mediante grandes emisiones de bonos verdes o, con un nombre más genérico, bonos lanzados por emisores que siguen los criterios ASG: ambientales, sociales y de buen gobierno empresarial (con más frecuencia llamados ESG si optamos por la versión anglosajona de la sigla).

 

Además, cada vez más bonos verdes y ASG obtienen calificaciones altas por parte de las empresas de rating, por lo que muchos están ya en la categoría de grado de inversión. Sólo en el mercado europeo, algunas estimaciones indican que los bonos verdes superan ya los 120.000 millones de euros, un volumen que sólo puede crecer, dado que apenas supone un cinco por ciento del mercado total de bonos.

 

Si el cambio climático anima desde hace tiempo la inversión verde y ASG, el otro gran problema planetario, la pandemia del coronavirus, ha hecho surgir rápidamente otro mercado de renta fija: el de los bonos Covid-19. Según gestoras como AXA, las emisiones de bonos destinados a financiar la lucha contra la pandemia alcanzan ya los 100.000 millones este año. Una cifra que sin duda crecerá a medida que más instituciones y empresas multipliquen sus esfuerzos para luchar contra el virus. Uno de los últimos ejemplos los tenemos bien cerca: el pasado 29 de mayo, el mercado de renta fija de Bolsas y Mercados Españoles (BME) admitió a negociación del primer bono emitido por una administración pública para financiar la lucha contra el Covid-19. Era un bono social sanitario emitido por la Comunidad de Madrid, por un volumen de 52 millones de euros.

 

No lo duden: en sus futuras incursiones en fondos de renta fija, pregunten si tienen en cartera bonos verdes, ASG y Covid. Cada vez habrá más donde elegir, y también crecerá cada vez más la demanda de los inversores por estos productos, lo cual les debería garantizar una razonable estabilidad en los mercados de renta fija  

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