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Miércoles, 23 de septiembre de 2020

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Publicado en Noticias Premium Viernes, 08 de mayo de 2020 00:00

Bruselas saca los colores a España

Alexandre Mato (Bruselas) | Las Previsiones de Primavera de la Comisión Europea plantean un escenario económico desolador para España en este 2020 y en el 2021. A la contracción del 9,4% de este año le seguirá un fuerte rebote que permitiría cerrar el próximo ejercicio con una expansión del 7% del PIB, la cuarta más alta de la eurozona. Pero los graves problemas de fondo de la economía española seguirán presentes y agravados por la crisis del coronavirus: un elevado desempleo difícil de reducir, una deuda pública desbocada y un déficit presupuestario imposible de encauzar.

 

Ni siquiera ese rebote de la economía en 2021 tras tocar fondo este año consigue tapar lo que ya no es sólo una recesión histórica fruto de la pandemia del coronavirus, los confinamientos y la parálisis de la economía y la lenta vuelta a la normalidad. España tiene serios problemas estructurales, no resueltos durante los últimos años de expansión.

 

El informe específico sobre el país que recogen las Previsiones de Primavera de la Comisión Europea advierte que, al cerrar 2020, España tendrá la tasa mayor tasa de desempleo, el segundo mayor déficit y la cuarta mayor deuda pública sobre PIB. En 2021 no se advertirán mejorías en estos rankings. España, recoge el documento, sufrirá “una contracción sin precedentes en su actividad económica” debido a las “estrictas medidas de confinamiento puestas en marcha”.

 

La recuperación entre los diferentes sectores económicos será desigual y, de hecho, cuando finalice el 2021, la cicatriz provocada por el coronavirus seguirá siendo tan grande que el PIB español será un 3% inferior al de 2019.

 

¿Endeudamiento perpetuo?

 

Los problemas con el déficit y la deuda de España vienen de lejos. En el 2016 sobrevolaba una multa por incumplimiento de los objetivos fiscales pero el gobierno estuvo en funciones casi diez meses y finalmente el desvío presupuestario se fue al 4,33%. En 2017 tampoco se cumplió con lo prometido por las rebajas de impuestos realizadas, como la del IRPF.

 

Incumplimientos que se han venido sucediendo en los años posteriores, fiando la reducción del déficit al crecimiento de la economía y no a ajustes estructurales, cuando además medidas extraordinarias como el rescate de las radiales, las subidas de sueldo a los funcionarios o de las pensiones han complicado más este esfuerzo.

 

España afrontó la llegada de esta crisis con el peor déficit público junto a Francia a cierre de 2019, tras la corrección de dos décimas al alza realizada por Eurostat, la agencia estadística europea, a las cuentas presentadas por el ejecutivo. La crisis actual ha reventado las costuras de las cuentas públicas, el déficit llegará al 10,1% este año y sólo se reducirá en tres puntos el próximo. La deuda pública se disparará a niveles nunca vistos del 115,6% del PIB en 2020.

 

Desde Oxford Economics apuntan que la cuestión de la sostenibilidad de la deuda volverá a ser recurrente en el debate europeo durante los próximos años. Con Italia superando la ratio del 150% de deuda pública sobre PIB y Grecia rozando el 200% debido a la contracción de su economía, aunque la mayoría está en manos del MEDE, un grupo de cuatro países romperán la barrera del 100% del PIB, entre ellos España.

 

Hasta el momento, “el escudo que el BCE ha desarrollado ha sido suficiente” para controlar las primas de riesgo, pero en la casa de análisis se preguntan “qué pasará después si el BCE decide retirarlo”.

 

El horizonte no está despejado para ninguno de esos países, ni para Portugal que también superaba el 100% de deuda sobre PIB y que verá cómo se dispara quince puntos este año. “Prevemos que las autoridades fiscales introduzcan medidas de ajuste” señalan desde Oxford Economic para Italia, en una recomendación que podría extenderse a España, Francia, Bélgica o Portugal.

 

El eterno problema laboral

 

España cerrará 2020 con la segunda tasa de desempleo de toda la UE, un 18,9% según los cálculos de la Comisión, y el 2021 en el dudoso primer puesto al reducirse el paro hasta el 17%. Pese al descenso, la cifra será superior a la de Grecia, un país rescatado en tres ocasiones.

 

“Los llamados ERTEs están siendo usados en grandes números, pero el empleo extendido de estos mecanismos no ha evitado una rápida caída del empleo, afectando particularmente a los trabajos temporales”, relatan las Previsiones de Primavera.

 

De nuevo, como ocurrió durante la pasada crisis, al mercado laboral español le costará drenar la enorme sangría de puestos laborales perdidos y su recuperación “será lenta en medio de una gran incertidumbre”. Lo reconocía el comisario de Economía, Paolo Gentiloni. “Sí, hay una diferencia que no es enorme pero que existe entre España, Francia o Italia y que depende de los diferentes sistemas, pero también de los puntos partida de cada país”. Y es que España inició esta crisis del coronavirus con una tasa de desempleo del 14%.

 

El impacto particular que la pandemia del COVID-19 generará en el sector del turismo y la hostelería suman, pero tampoco sirven por si solos para explicar los despidos masivos en España y sus dificultades para reducir sus niveles de desempleo.

 

En 2018, el turismo generó casi el 12% del PIB de España creando el 13,5% del empleo. Una correlación similar a la de Portugal, donde el sector aporta un 8% de la riqueza lusa y ocupa al 10% de los trabajadores. O la de Grecia, donde su equivalencia es un 6,8% para el 10% del empleo, según un reciente informe de la OCDE sobre tendencias del turismo.

 

El alto porcentaje de temporalidad en su mercado laboral vuelve a hacer a España excesivamente vulnerable ante una crisis económica, tenga una naturaleza bancaria, sea un pinchazo de una burbuja inmobiliaria o proceda de un shock inesperado por causas naturales o médicas. Con una contracción y un rebote similar de la economía, tendencias de déficit paralelas y 40 puntos más de deuda sobre PIB, Italia tendrá tanto este año como el siguiente un 40% menos de desempleo.

 

Bruselas ofrece una explicación. “Mientras que España tiene un alto porcentaje de contratos temporales, en Italia hay una proporción relativamente alta de trabajadores autónomos”, describen las Previsiones de Primavera.

 

Incertidumbre al máximo

 

La caída del 9,4% del PIB español pronosticada por la Comisión Europea asume el éxito de las fases del desconfinamiento diseñadas por el Gobierno, según las recomendaciones del Comité de Expertos. Y también un escenario benigno para el otoño en todo el continente, en el que la aparición de nuevo brotes no provoquen otra hibernación de la población y de la economía.

 

Tras la caída del 5,2% del PIB en el primer trimestre del año, ahora Bruselas “prevé una contracción todavía más profunda en el segundo trimestre antes de entrar en un fuerte rebote mecánico durante la segunda mitad del 2020 mientras gradualmente se reanuda la actividad”.

 

La recuperación en V va a ser “muy marcada”, cree Ángel Talavera, responsable de Economía Europea en Oxford Economics. “Los niveles de PIB pre-crisis no se recuperan hasta mediados de 2022, hablamos de dos años”, reconoce el economista sobre la huella que esta crisis económica va a dejar.

 

Una enorme incertidumbre sobrevuela sobre el futuro de la economía española a medio plazo, y de todo el continente en general, y la sensación en la capital comunitaria es que el escenario radiografiado por la Comisión Europea puede empeorar.

 

“Las Previsiones de Primavera son de una incertidumbre excepcional, no sabemos cómo evolucionará la pandemia”, reconoce una alta fuente del Eurogrupo. “Es un escenario probable que haya periodos con restricciones severas reinstauradas en el futuro”. En los grupos de trabajo que preparan en Bruselas las reuniones de los Ministros de Economía de la eurozona se analizan con cautela los nuevos cálculos de la Comisión, pero nadie los contradice. “Me sorprendería mucho si alguien [en referencia a los titulares de Finanzas del euro] tiene una clarividencia más clara y mejor que la Comisión”.

 

“Hasta que no empecemos a ver datos reales”, coincide Talavera y lo ejemplifica con la incertidumbre sobre el sector del turismo en España a la espera de ver las primeras cifras de llegadas de viajeros y cómo se abren las fronteras entre países, “vamos a navegar completamente a oscuras”. 

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