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Jueves, 12 de diciembre de 2019

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Publicado en INTERNACIONAL Martes, 17 de septiembre de 2019 08:49

Flujo de fondos: 18 meses de salidas de los mercados europeos

Santander Corporate & Investment | El escenario global actual no ha sido especialmente bueno para el flujo de fondos en activos que tradicionalmente implican mayor riesgo, como la renta variable y las materias primas. La inversión en renta fija ha recibido la mayor parte de la entrada de inversión en los últimos seis años. Sin embargo, la categoría de renta fija high yield global (el tipo de activo más similar a la renta variable) se ha separado de la tendencia en los últimos tres años, sin prácticamente entrada de capital en esa clase de activos, lo que refleja la situación de la renta variable.

 

La fuerte aversión al riesgo explica que, a pesar del entorno de tipos de interés muy bajos, más que buscar rentabilidad, los inversores prefieren optar por preservar el capital (incluso con cierto coste, como muestran los tipos de interés negativos, con la rentabilidad del bunda 10 años en mínimos históricos de -0,6%, en estos momentos, muy cerca de sus mínimos históricos registrados hace menos de un mes).

 

CUADRO 1

 

Conviene señalar que, en los últimos 18 meses, los flujos en renta variable han sido muy volátiles y han respondido a muchos factores top down que han afectado a las diversas geografías de maneras diferentes. Los más beneficiados en términos de entradas de capital en renta variable han sido los mercados emergentes, pues los inversores han percibido las mejoras de sus fundamentales en términos de margen, mientras que el crecimiento más débil de la economía estadounidense ha llevado a la Reserva Federal a cambiar su posición en política monetaria hacia una más dovish, lo que, tradicionalmente, ha favorecido a los mercados emergentes. Esto supone un giro frente al periodo 2013-16, cuando la fuerte caída de los precios de las materias primas, sumada a una Fed más hawkish, llevó a fuertes salidas de capital de los mercados emergentes.

 

 

Entre los mercados desarrollados, la renta variable europea no ha conseguido captar entradas de dinero estables en los últimos años. Los mercados japoneses se han beneficiado de las compras del Banco de Japón (sin contar esto, ha habido salidas desde 2016), mientras que la renta variable estadounidense se ha beneficiado de su estatus de “mercado refugio”, junto con unos resultados empresariales favorables y un banco central acomodaticio.

 

 

Tradicionalmente, la renta variable europea se ha percibido como una inversión de mayor riesgo que otros mercados desarrollados debido al mayor peso de los mercados emergentes en los beneficios de las compañías europeas y a la mayor contribución del sector financiero a los beneficios. En los últimos años, principalmente tras el referéndum del Brexit a mediados de 2016, los inversores han estado especialmente preocupados por el impacto de la política en el comportamiento de Europa. La elección de Macron como presidente de Francia a mediados de 2017 dio cierto respiro y favoreció la entrada de capital en la renta variable europea –una tendencia que no ha conseguido mantenerse en el tiempo dado que las tensiones políticas han seguido creciendo y las negociaciones del Brexit siguen sin un calendario ni agenda claros–.

 

 

 

En conclusión, los flujos europeos han sido negativos todos los meses desde febrero de 2018 y el posicionamiento actual es tan negativo como en 2016 (cuando se celebró el referéndum del Brexit). Por tanto, el posicionamiento actual en los mercados europeos es tan leve como lo ha sido en los últimos cuatro años. Históricamente, los flujos europeos han empezado a darse la vuelta cuando el comportamiento relativo de la renta fija estadounidense y la europea se ha estabilizado unos meses. Sin embargo, los mercados europeos siguen mostrando un peor comportamiento relativo frente a los estadounidenses y esa estabilización del comportamiento relativo todavía parece difícil de alcanzar. Entre los mercados de renta variable europea, las salidas de capital de los mercados del sur de Europa han sido más significativas que las sufridas por los mercados del norte de Europa, puesto que, tradicionalmente, la aversión al riesgo ha jugado en contra de mercados como España e Italia. La excepción ha sido Alemania, que, en nuestra opinión, ha sufrido salidas de flujos generadas por la complicada situación que atraviesa el sector industrial y el impacto de la incertidumbre actual en el comercio mundial. Por tanto, dado el menor posicionamiento en los mercados del sur de Europa, esperamos que se beneficien de una reanudación de las entradas de capital en mercados europeos si asistimos a una mejorade la situación global y, por ende, a un incremento de la tolerancia al riesgo de los inversores globales.  

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