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Publicado en INTERNACIONAL Viernes, 28 de agosto de 2020 00:00

La Fed cambia el objetivo de inflación a largo plazo del 2% por un objetivo de inflación media a largo plazo, que se mantiene en el 2%

Intermoney | El principal protagonismo de la jornada del jueves recaía sobre la comparecencia de Jerome Powell en el simposio virtual organizado por la Fed de Kansas City.

 

En concreto, el presidente de la Reserva Federal sorprendía al anunciar una agresiva nueva estrategia para restaurar el mercado laboral y situar el IPC en niveles saludables, al considerar que actualmente “los riesgos a la baja para el empleo y la inflación se han incrementado”. Así, se revelaba una actualización en el marco de actuación de la Fed (esto es, en la Declaración Sobre Objetivos a Largo Plazo y Estrategia de Política Monetaria), la cual habría sido aprobada por unanimidad en el FOMC.

 

La gravedad de la pandemia por coronavirus habría llevado al banco central estadounidense a realizar modificaciones tales como la “meta de inflación promedia”, la cual implicaba permitir que los precios suban “moderadamente” por encima del objetivo del 2% “durante algún tiempo” después de períodos en los que éstos hayan estado por debajo de dicha tasa. En consecuencia, si en algún momento se rebasara el 2%, la Fed no tendría que subir los tipos automáticamente (de hecho, Robert Kaplan, presidente de la Fed de Dallas, declaraba sentirse cómodo con tasas de IPC que llegarían hasta 2,5%).

 

No obstante, se dejaba claro que, en caso de acumularse “presiones inflacionarias excesivas o si las expectativas de inflación subieran por encima de los objetivos”, el banco central no dudaría en actuar. De esta forma, los funcionarios del banco central ponían de manifiesto las lecciones que habrían aprendido en los últimos años sobre las dinámicas de la inflación, las cuales no habrían aumentado como se anticipaba, incluso, cuando el desempleo llegó a caer a niveles históricamente bajos.

 

Respecto al mercado laboral, asistíamos a otro cambio en la estrategia de la Reserva Federal, puesto que ésta empezaría a considerar el empleo como un “objetivo amplio e inclusivo” y a postrar su atención a partir de ahora sobre las “evaluaciones de los déficits de empleo desde sus niveles máximos”, en lugar de hacerlo sobre “desviaciones”. Aunque de primeras no parecerían ser unos cambios muy relevantes, éstos eran enfatizados por Powell al ser beneficiosos, “particularmente, para muchas comunidades con ingresos bajos y moderados” y reflejar que “un mercado laboral robusto puede sostenerse sin causar un avance indeseado de la inflación”.

 

Así, la Fed anunciaba su cambio de postura en un contexto marcado por los desafíos que plantean los tipos de interés persistentemente bajos en todo el mundo y por la elevada probabilidad de que éstos se vean más restringidos en su límite inferior efectivo en comparación con sus niveles del pasado. Además, pese a las expectativas de recuperación económica en EEUU, Jerome Powell cifraba en “un par de años” el tiempo previsto para que el mercado laboral vuelva a su situación pre-pandémica; una estimación que concordaba con el mantenimiento de las peticiones semanales de desempleo en cotas superiores al millón de personas.

 

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