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Publicado en INTERNACIONAL Miércoles, 15 de enero de 2020 00:00

¿Y después de la firma del acuerdo?

Intermoney | La ansiada firma del acuerdo comercial de “Fase uno” entre Estados Unidos y China, salvo imprevisto de última hora, se producirá hoy y, simplemente, vendrá a ratificar los compromisos ya conocidos, estando los principales ligados a compras de productos estadounidenses por parte de los chinos. En concreto, 40 mm. $ anuales en bienes agroalimentarios (ampliables a 50 mm. €, entre 16 mm. y 26 mm. $ más respecto a 2017) y, en total, 200 mm. $ más en bienes y servicios entre 2020 y 2021 y respecto a las cifras pre-choque comercial.

 

En cuanto a las compras de productos agrarios, los últimos datos de importaciones de China revelaban que, en el conjunto de 2019, sus adquisiciones de soja a Estados Unidos aumentaron en un 0,5% (en toneladas métricas) y, en concreto, en diciembre alcanzaban su mayor valor desde primavera de 2018. Unas cifras que serían reflejo de la supuesta buena voluntad de los chinos para cumplir con los compromisos adquiridos, si bien no podemos negar que este paso se ha visto facilitado por las tensiones en el abastecimiento de alimentos por parte del gigante asiático.

 

Ahora bien, la clave radica en qué pasará en el futuro y lo cierto es que China, en los próximos meses, tratará de transmitir una elevada predisposición para cumplir con las compras comprometidas. Sin embargo, esto sólo será posible a costa de las relaciones con otros socios comerciales y, aun así, no podrán garantizarse las compras acordadas con Estados Unidos. Los objetivos planteados son muy ambiciosos y, por tanto, difíciles de cumplir en base a la capacidad exportadora de bienes agroalimentarios por parte de Estados Unidos. En 2017, los estadounidenses exportaron casi 133 mm. $ en productos agroalimentarios y cerca de 124 mm. $ en el acumulado de 2019 hasta noviembre; cifras que indican el escaso margen existente para que China aumente su cuota en este apartado hasta 50 mm. $.

 

Luego, a pesar del interés de los chinos por comprar ciertos productos en la esfera agroalimentaria o energética, resultará difícil que cumplan con los compromisos adquiridos con Estados Unidos, incluso, aunque refuercen sus adquisiciones en ámbitos como el automovilístico, el aeronáutico, el equipo médico o la maquinaria, entre otros. Sin embargo, ésta es una cuestión de futuro, al igual que los nuevos pasos en las negociaciones comerciales que se adentrarán en terrenos más delicados como el relativo a los subsidios.

 

En la anterior línea, Estados Unidos, la UE y Japón han propuesto nuevas reglas para el comercio mundial con el fin de frenar las distorsiones introducidas por los subsidios. Un frente común que pondrá más difíciles las cosas a China y, de paso, se las puede facilitar a Europa ya que la construcción de dicho frente puede ser premiada por Trump, lo cual no quita que el presidente estadounidense genere episodios puntuales de tensión con la vista puesta en el Viejo Continente.

 

Entre los subsidios con los que se quiere acabar de forma inequívoca, se encuentran: las garantías ilimitadas otorgados por ciertos gobiernos, los subsidios destinados a empresas en dificultades sin un plan de reestructuración, los destinados a compañías que no pueden obtener financiación a largo plazo y la condonación gubernamental de deuda. Posteriormente, también se buscaría acabar con el respaldo a las empresas zombie, las políticas tendentes a patrocinar la sobrecapacidad productiva o la rebaja de los precios de las materias primas, siempre y cuando el país subsidiario sea incapaz de demostrar que no existen efectos negativos.

 

En una tercera fase, Estados Unidos, la UE y Japón también buscarían acabar con la transferencia forzada de tecnología y el margen dado por las reglas actuales de la Organización Mundial del Comercio para que países como China, Corea del Sur y Singapur puedan designarse como países en desarrollo. En definitiva, el comercio todavía dará mucho de lo que hablar en el futuro, aunque hoy lo importante es que Estados Unidos y China rubriquen definitivamente el acuerdo; hito que permitirá al mercado trasladar rápidamente su atención hacia otras cuestiones.

 

De forma que el saldo del debate entre los candidatos demócratas a la presidencia de los Estados Unidos, en el día de ayer, o la estrategia con la que se abordará el juicio político a Trump en el Senado, pueden generar cierto interés entre los inversores. No obstante, estas cuestiones se verán rápidamente eclipsadas por otras como la primera estimación del PIB para el conjunto de 2019 en Alemania o los nuevos resultados del 4tr19 de la gran banca estadounidense, en esta ocasión, de la mano de Bank of America y Goldman Sachs.

 

En el día de ayer, las cifras de la gran banca de Estados Unidos fueron mixtas, haciendo que hoy se sigan con mayor interés los citados resultados de Bank of America y Goldman Sachs. Unos resultados que serán la gran referencia en Estados Unidos ante un Libro Beige que, al cierre europeo, seguirá aportando poca información realmente valiosa sobre la economía estadounidenses y una agenda macro descafeinada que sólo contará con los precios de producción de diciembre (+1,4% a.) y la encuesta manufacturera de Nueva York de enero (4,4). De hecho, resulta más relevante que Boeing haya registrado en 2019 el peor número de entregas de aeronaves en 45 años, pues esto es el preludio del fuerte golpe que va a sufrir la producción industrial estadounidense en los primeros meses de 2020 como consecuencia de sus dificultades.

 

En Europa, como señalábamos anteriormente, la gran referencia será la primera estimación del PIB de 2019 en Alemania, la cual resultará acorde con un avance de 0,6% y, a su vez, de un tímido crecimiento de la economía germana en el 4tr19. No obstante, dado que estamos ante datos sin ajustar por el número de días laborables, habrá que ser cuidadosos a la hora de extrapolar ciertas cuestiones.

 

Junto al PIB de Alemania, a nivel del agregado de la UEM, tampoco habrá que perder de vista el avance de la producción industrial en un +0,2% m. en noviembre como consecuencia de los datos mixtos de la actividad manufacturera en el área al contrastar su solidez en Alemania y España con el tono discreto en Italia y Francia. En paralelo, la balanza comercial del mes de noviembre en la Eurozona, en términos ajustados de estacionalidad, informará de un paso atrás de las exportaciones respecto a los máximos históricos que habían alcanzado.

 

En conjunto, el escenario de actividad en Europa continental confirmará lo ya esperado, sin que causen gran interés las cifras finales de IPCA de diciembre en España (0,8% a.) o Francia (1,6% a.). Una situación que no será extrapolable a la inflación británica y la estabilidad de su índice general en 1,5% a. y del subyacente en 1,7% a. durante el pasado mes, dado que nos encontramos en un momento en el que ha tomado fuerza el debate sobre el futuro de los tipos en el Reino Unido. Una situación que también pondrá límites a los avances de la libra, aunque ayer tomase “algo de aire” contra al dólar al repuntar hasta 1,3034 GBPUSD.

 

 Finalmente, Latinoamérica puede generar algo de interés adicional en un momento en el que los problemas de Argentina para hacer frente a su deuda se han convertido en una cruda realidad. En esta línea, las autoridades de la provincia de Buenos Aires están pidiendo más tiempo a sus acreedores para hacer frente a bonos por valor de 250 mill. $ que vencen a finales de mes.  

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