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Domingo, 29 de noviembre de 2020

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Publicado en GESTORES Martes, 27 de octubre de 2020 00:00

El cambio hacia la economía circular podría desbloquear hasta 4,5 billones USD de valor global para 2030

Holger Frey (Robeco) | El apetito ilimitado de recursos, alimentado por los patrones lineales de producción y consumo, está superando la capacidad regenerativa del planeta.

 

Las medidas reguladoras dirigidas a aumentar la circularidad se ven amplificadas por los consumidores, que cada vez más prefieren productos circulares. Gracias a las innovaciones y los avances tecnológicos, las perspectivas de desmaterialización son ahora mejores que nunca. Pero, ¿cómo pueden lidiar los inversores con esta transición para sacar partido de las nuevas oportunidades de inversión? 

 

La economía circular, en un punto de inflexión

 

La economía lineal tradicional basada en el modelo de producción y consumo de “extraer-producir-desechar” ha desestabilizado la capacidad del planeta y ha dado lugar a una creciente coalición de científicos, innovadores, responsables políticos y consumidores que abogan por una transición hacia sistemas de producción y consumo de bucle cerrado que minimicen los desechos y las emisiones, así como la pérdida de materiales y energía. Se calcula que el cambio hacia la economía circular podría desbloquear hasta 4,5 billones USD de valor en todo el mundo para 2030, a través de tecnologías innovadoras que ofrezcan nuevas formas de crear modelos de servicio y de extraer valor de los sistemas de bucle cerrado.

 

 

 

 

 

Impulsores tecnológicos de la economía circular

 

La tecnología se está convirtiendo en un factor habilitador clave para la transición hacia una economía circular. Los avances en inteligencia artificial (IA), plataformas digitales y soluciones basadas en la nube han eliminado en gran medida la necesidad de contar con activos físicos, lo que ayuda a desmaterializar cadenas de valor enteras. La continuada penetración digital en la producción y la logística mejora la trazabilidad de los flujos de recursos y productos, y puede contribuir a optimizar el uso de los productos a lo largo de su vida útil, como sucede con las soluciones de mantenimiento predictivo. Esta mayor visibilidad no solo posibilita un mejor control de la potencial generación de residuos, sino que también da lugar a una mejora de la responsabilidad para las empresas que componen el conjunto de la cadena de valor. Por otro lado, los adelantos en el campo de los productos químicos y los catalizadores posibilitan la producción de biomateriales que pueden reemplazar a las actuales alternativas fósiles.

 

Invirtiendo en la economía circular

 

Hemos identificado cuatro segmentos de inversión que sin duda se beneficiarán de la transición hacia la economía circular: el rediseño de los materiales de producción, las tecnologías facilitadoras, el uso circular y los recursos en bucle. El primer grupo –“rediseño de los materiales de producción”– captura oportunidades de inversión enfocadas en aprovechar la sustitución de los materiales fósiles por otros renovables en las actividades productivas. El segmento de “tecnologías facilitadoras” se centra en soluciones que proporcionan infraestructuras para las empresas de la economía circular, contribuyen a la desmaterialización de la producción o crean nuevos modelos de negocio no lineales, tales como el concepto de “producto como servicio”. El colectivo de “uso circular” engloba a las empresas que promueven los patrones circulares de consumo a través del uso de fuentes de abastecimiento sostenibles, economía de compartición, longevidad de los productos y capacidad de reutilización. El segmento de “recursos en bucle” se compone de proveedores de soluciones destinadas a prolongar el ciclo de vida de los productos o a recuperar el valor que conservan los productos desechados.

 

 

 

Conclusión

 

Ha llegado el momento de conducir la economía mundial hacia un modelo de mayor circularidad. Los gobiernos mantienen un firme compromiso con la economía circular a pesar de los retos económicos que plantea la actual pandemia. Al poner de manifiesto las vulnerabilidades críticas de las cadenas de suministro globales, puede decirse que la pandemia actual incluso ha imprimido una sensación de urgencia al cambio de mentalidad, del concepto lineal al concepto sistémico, y ha proporcionado a la vez una perspectiva más amplia de las posibilidades de desmaterialización que están por llegar, y que se ven complementadas por la maduración de las soluciones de digitalización en muy diversos sectores.

 

Puesto que las tecnologías innovadoras están ayudando a liberar más valor en la economía circular, la transición hacia una mayor circularidad se está convirtiendo en una cuestión de economía básica más que en una tendencia impulsada solamente por la urgencia ambiental. Las empresas que adoptan modelos de negocio circulares están abocadas a beneficiarse de los cambios estructurales que se avecinan, y los líderes en innovación están aplicando principios de economía circular para diferenciar su oferta de productos. Los inversores con visión de futuro pueden sacar partido de esta vertiente de crecimiento, que continúa estando infraexplotada en gran medida, dirigiendo su capital hacia modelos de negocio alineados con los principios de la economía circular o con los elementos facilitadores de esta transición.

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