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Publicado en GESTORES Viernes, 17 de julio de 2020 08:00

Vuelve la plaga de los chiringuitos

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | En plena pandemia del coronavirus, vuelve una vieja plaga: la de los chiringuitos financieros. Aunque lo cierto es que nunca acabamos con ella (como nunca acabaremos como el virus), lo peor es que ni siquiera nos hemos vacunado. La prueba es que aún hay inversores que se dejan infectar por olvidarse de un consejo más viejo que nuestra antigua moneda: que nadie da duros a pesetas.

No existen fórmulas milagrosas y sin riesgo para lograr elevadas rentabilidades. Quien quiera adentrarse en mercados exóticos, no debe dejarse arrastrar por los cantos de los chiringuitos. Puede invertir a través de fondos de inversión legales y perfectamente supervisados, sin más riesgo que el de los propios mercados, pero evitando el riesgo más fuerte: que un sinvergüenza se quede con el dinero.

 

Cuando todavía funcionábamos con pesetas, aún recuerdo cómo algunos periodistas especializados colaborábamos con el primer presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Luis Carlos Croissier, en el combate contra la peste de los chiringuitos. La Comisión, creada en 1988, no disponía, ni mucho menos, de los medios actuales. Pero su primer presidente (Croissier lo fue desde su fundación hasta 1996) ya mostraba su preocupación por la proliferación de esos pícaros expertos en atrapar inversores desprevenidos. La CNMV hacía publicidad en los medios para advertir sobre los chiringuitos e impulsaba denuncias e investigaciones. Y las publicaciones especializadas poníamos nuestro granito de arena. Recuerdo incluso que participé, junto con un alto cargo de la Comisión, en un programa televisivo para rebatir los argumentos de dos caraduras que afirmaban operar en el mercado internacional de divisas y que acumulaban denuncias de inversores engañados.

 

Aunque han pasado décadas y el regulador ha seguido combatiendo de modo muy activo esta plaga, no sorprende que reaparezca, sobre todo ahora, cuando la crisis del coronavirus ha dejado malheridos a muchos inversores que buscan, a la desesperada, cualquier recurso para recuperar lo perdido.

 

En este medio ambiente, hace unos días saltó la noticia de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil había detenido a cuatro sujetos en Barcelona como supuestos autores de un delito de pertenencia a organización criminal y estafa. La organización, el típico chiringuito, basaba su actividad en la manipulación de acciones cotizadas en sistemas multilaterales de negociación alemanes, franceses y austriacos. Una conducta estrictamente prohibida por el Reglamento comunitario de abuso de mercado.

 

El sistema para captar clientes era el de siempre: agresivas campañas telefónicas y de tele marketing en las que se prometían espectaculares beneficios. Según ha informado la Guardia Civil, las víctimas tenían una falsa sensación de seguridad, ya que se les hablaba de valores cotizados, se operaba desde las propias cuentas de valores de los clientes y, además, el “asesoramiento” procedía de empresas ubicadas en el extranjero, con nombres rimbombantes y apariencia de seriedad y solvencia.

 

Los sistemas multilaterales de negociación existen, pero exigen muy pocos requisitos para cotizar en ellos. El resultado es que las cotizadas suelen ser compañías frágiles, pequeñas y, por tanto, fáciles de manipular. Una vez captado el dinero de los inversores, el chiringuito, que había mantenido artificialmente alto el precio de las acciones vendidas, las dejaba caer. Resultado: 69 denuncias y más de 3,2 millones de euros que se han pasado del bolsillo de los inversores al de los estafadores.

 

Vacunarse contra los chiringuitos está al alcance de cualquiera. La propia CNMV ha editado un decálogo de consejos para enfrentarse con éxito a esta plaga. Pero incluso antes de consultar a la Comisión, hay normas elementales: la primera, no aceptar propuestas telefónicas o por redes sociales; cuanto más sofisticación y rentabilidad le prometan, mayores son las posibilidades de que se estén estafando; cuantas más supuestos asesores y mercados foráneos le citen, más probabilidades de que quieran quedarse con su dinero; no mueva ni un solo euro sin asegurarse de dónde lo mete y consulte a la CNMV la identidad de quien le pide el dinero.

 

En el mercado financiero legal dispone usted de multitud de productos bien regulados y supervisados, entre ellos los fondos de inversión. Con ellos puede invertir en todo el mundo, en todo tipo de activos y con el nivel de riesgo que usted decida, pero evitando el riesgo principal: el de darle su dinero a un chiringuito que se lo robe.

 

Incluso en el caso de que le hagan propuestas de entrar en fondos de inversión, si tiene dudas sobre el producto o sobre la gestora, consulte a la CNMV para asegurarse de que ambos son legales en nuestro mercado.

 

Pero lo principal es lo que decíamos al principio: nadie da duros a pesetas. Si de entrada le ofrecen rentabilidades espectaculares, exclusivas para usted y sin riesgo, no se lo crea. Es, sin duda, una estafa. Y de las gordas.  

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