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Publicado en Noticias Premium Miércoles, 20 de septiembre de 2017 07:00

Los vaivenes del dólar

Juan Pedro Marín Arrese | En poco más de medio año hemos asistido a una apreciación con fuerza del dólar seguida de una caída de cierta consideración en los últimos meses.

Las expectativas de acelerada expansión generadas por la llegada de Trump a la Casa Blanca pronto se truncaron ante su patente incapacidad para cumplir las promesas que formuló en la campaña. Para colmo, provocan desasosiego sus reacciones imprevisibles y desmedidas y la inclinación a transformar el ejercicio de la presidencia en un auténtico reality show. Ocurrencias como amenazar con un default federal a cuenta del muro con México en nada contribuyen a infundir confianza, piedra angular de la estabilidad. Aunque cueste tomarse en serio tamañas bravatas, provocan una lógica inquietud. Cuando la propia solvencia del país se pone en entredicho, se explica que el dólar transite de tumbo en tumbo. Con todo, lo peor reside en el sentimiento cada vez más generalizado de la incapacidad para llevar a buen puerto la agenda económica. Tanto el presupuesto como la amplia rebaja tributaria que figuraba como mascarón de proa de la nueva administración se encuentran empantanados.

 

Por una vez, la culpa no recae en solitario sobre Donald Trump. El Congreso contribuye a este estado de cosas por la inoperancia del partido republicano para traducir en hechos concretos su mayoría en ambas Cámaras. Enmendó la plana a la Casa Blanca y se encuentra embarrancado en casi todos frentes. Tomó las riendas del presupuesto tras el fiasco de la propuesta de Steve Mnuchin, rodeada de un descrédito como no se recuerda en los anales. No es para menos. Cuadrar las cifras con previsiones de crecimiento de 3,5% sonó a auténtico sarcasmo, cuando la demografía y la productividad de Estados Unidos solo apuntan a un crecimiento potencial de poco más del 2%. Por no hablar del ambicioso plan de infraestructuras que, anunciado a bombo y platillo como factor de dinamización de la economía, ahora duerme el sueño de los justos.

 

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