Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Miércoles, 17 de julio de 2019

Pulse en el valor para ver ratios >

Publicado en OPINION Viernes, 15 de febrero de 2019 00:00

El retorno del Banco de España

Fernando G. Urbaneja | Una lista corta de las reformas urgentes y posibles para la regeneración y modernización de la democracia española incluiría la mejora de la calidad y reputación de las instituciones del Estado, especialmente la administración de justicia y las entidades calificadas como independientes con el Banco de España en primera fila.

 

 

Y como éste, el Tribunal de Cuentas, el INE, el CIS, la CNMC, la CNMV y algunas otras equivalentes. El Banco de España, una institución con continuidad desde principios del siglo XIX, fue nacionalizado el año 1963 como eje de una reforma del sistema financiero español. Desde entonces ha evolucionado su marco legal con sucesivas leyes que reforzaron su independencia y responsabilidad hasta su incorporación al sistema del Banco Central Europeo, consecuencia de la implantación del euro como moneda común europea. Durante los últimos cincuenta años el Banco de España ha construido, paso a paso, una reputación de institución confiable con un buen desempeño. No ha sido un proceso lineal, tuvo altibajos muy vinculados a la evolución de los ciclos económicos y a los avatares de las crisis financieras. Durante ese medio siglo ha conformado equipos profesionales con técnicos y altos funcionarios competentes e influyentes. La decena de gobernadores (y subgobernadores) que se han sucedido con razonable regularidad durante esos años han sido personas idóneas aunque con resultados desiguales.

 

La última crisis financiera, una de las más severas de la historia, ha sido una prueba que, entre otras consecuencias, han debilitado el prestigio del Banco de España: no advirtió la crisis, no la afrontó a tiempo y fue desbordado por iniciativas del gobierno que, cuando menos han sido polémicas y poco afortunadas. Frente a las dos últimas crisis bancarias, Bankia y Popular, ha sido un testigo irrelevante. El último relevo preceptivo (junio 2018) ha traído un gobernador de la casa con perfil profesional y sin sesgo partidista. El nuevo gobernador lleva seis meses de gestión con un perfil riguroso y profesional. Sus comparecencias ante el Congreso han devuelto un tono severo y nada complaciente con el gobierno y con el discurso dominante superficial y tópico. Su informe sobre el extraño Presupuesto 2019 o sobre el efecto del Salario Mínimo o el futuro de las pensiones devuelven al banco el carácter de “pepito grillo” que cumple el mandato de retirar el ponche en lo mejor de la fiesta, cuando amenaza el riesgo de extravío.

 

Sin estridencias, con rigor, el banco recupera el perfil de sus mejores tiempos, el de una institución independiente y comprometida. The Economist, con ese humor británico característico sostenía hace años que los tres grandes inventos de la humanidad fueron el fuego, la rueda… y los bancos centrales independientes. No le faltaba razón, bancos centrales eficientes sustentan y protegen sistemas financieros solventes  –y el español no deja de ser el penúltimo en capitalización de la eurozona- que son condición necesaria y no suficiente para economías sólidas. El retorno del Banco de España al cumplimiento del mandato de la ley que le regula es una de las buenas noticias del último semestre.  

Aviso:  Acceda al contenido completo de Consenso del Mercado sumándose a nuestra Zona premium.