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Publicado en OPINION Lunes, 22 de abril de 2019 00:00

China silencia a la UE con su dinero

Alexandre Mato (Bruselas) | “Creo que tenemos que estar preocupados por Huawei y por otras compañías chinas”. “China ya no puede ser vista como un país en desarrollo”. “China es un rival sistémico en la promoción de modelos alternativos de gobernanza”. A lo largo de los últimos meses las alarmas han sonado insistentemente en Bruselas sobre China. Europa parecía despertar a la importancia del gigante asiático en el nuevo orden mundial.

 

Poder económico y músculo inversor, pujanza de sus multinacionales frente a las occidentales o capacidad política para sellar alianzas en áreas de tradicional influencia europea como Latinoamérica o el África Subsahariana son algunos de los frentes que pusieron en guardia a los mandarines europeos y a las capitales del continente.

 

Por boca del Vicepresidente de la Comisión Europea, Andrus Ansip, encargado del área digital, el ejecutivo comunitario abrazaba las tesis de Estados Unidos y Reino Unido sobre los vínculos entre Huawei, la principal tecnológica y fabricante de móviles china, y los servicios de inteligencia del país. Posteriormente, la Comisión en su documento “Perspectiva Estratégica UE-China” elevaba la presión y lo situaba como un competidor de pleno derecho internacional.

 

Todas estas señales de alarma se esfumaron cuando los líderes políticos de la UE se sentaron en Bruselas a discutir sus relaciones con China. Quedaron difuminadas gracias al talonario de cheques que acompañó la gira mediterránea del Presidente de China, Xi Jinping. En Italia consiguió su adhesión a la Belt and Road Iniciative, la conocida como nueva ruta de la seda o el BRI, por 5.000 millones de euros, además de 29 contratos entre empresas. En Francia, Xi autorizó que la aerolínea de bandera china firmase un contrato con Airbus valorado en 30.000 millones de euros por 300 aviones. Otras grandes compañías galas como EDF o BNP Paribas también firmaron contratos milmillonarios.

 

Esa Cumbre Europea solo señaló un “intercambio de visiones sobre el conjunto de las relaciones con China en el contexto global”. En la parte económica, el Consejo sí ofrecía algunas claves más al exigir a la UE un “uso pleno de sus instrumentos de defensa comercial […] así como asegurar la reciprocidad efectiva en los concursos públicos con terceros países” y que afrontase “las distorsiones en el Mercado Único de las compañías pública extranjeras y financiadas por Estados”.

 

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