Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Martes, 20 de octubre de 2020

Pulse en el valor para ver ratios >

Publicado en OPINION Jueves, 18 de junio de 2020 00:00

El atractivo de la inversión en banca es altísimo: las expectativas de revalorización están próximas al 100% en un plazo de entre 1 y 2 años

Ofelia Marín-Lozano (1962 Capital SICAV) | El BCE necesita a la banca minorista para que la financiación llegue a las pymes, las principales afectadas por esta crisis. El BCE intentará facilitar lo máximo a la banca minorista su trabajo, otorgándoles financiación a tipo negativo y flexibilizando los requerimientos de capital. La financiación que ofrecerá la banca a las pymes viene en gran parte avalada por los estados, y su distribución es muy diversificada (muchas empresas por pequeños importes).

 

Ello lleva a que la potencial morosidad, y mucho más la pérdida finalmente asumida por la misma, sea muy limitada, incomparablemente inferior a la de la anterior crisis financiera.

 

 

El punto de partida es mucho más sólido que en 2008 cuando venían de muchos años de expansión del crédito a doble dígito y a tipos altos. Hoy, los bancos vienen de muchos años de disminución o estancamiento de la concesión de crédito, en especial en préstamos a empresas, y con tipos de interés cero o negativos.

 

Contención y selectividad en la concesión de créditos que, además viene acompañada de incrementos muy significativos de la solvencia, gracias a las retenciones de beneficios y ampliaciones de capital producidas en los últimos años.

 

Así, la banca europea ha mejorado de forma muy notable su base de recursos propios, que duplica, o hasta cuasi triplica, en todas sus ratios de solvencia, los niveles alcanzados hace una década. La ratio de capital de mayor calidad sobre activos ponderados por riesgo, CET1 o common equity tier 1) ha pasado de niveles inferiores al 6% en 2011 a superar el 14% en la actualidad. La ratio de apalancamiento (CET1 sobre total activos, sin ponderar por riesgo) ha pasado el 3% al 6%, y la de capital computable total (capital total computable, sobre activos ponderados por riesgo), del 8% al 18% en el mismo período.

 

 

Las cotizaciones actuales representan una valoración de 0,4 veces recursos propios computables, 5 veces el beneficio y 10% de rentabilidad por dividendo sobre la base de las magnitudes de 2019. 2020 será un año de completa retención de beneficios, sin pago de dividendos y con gran dotación, precautoria, a provisiones. Pero a partir de 2021, y desde luego en 2022, los beneficios que obtendrán, y los dividendos que podrán pagar los bancos, no serán sustancialmente distintos de los de 2018 y 2019.

 

Las dudas sobre el euro han sido determinantes, en los últimos años en la evolución bursátil del sector bancario. En 2011, la crisis de la deuda soberana provocó que el índice Euro Stoxx Banks perdiera más de la mitad de su valor. El whatever it takes de Draghi revirtió dicha situación. Hasta que, en 2015, un acontecimiento político inesperado, el resultado del referéndum sobre el Brexit, volvió a desatar las dudas sobre la estabilidad del proyecto europeo, y asistimos a un segundo desplome de las cotizaciones bancarias. Una vez desvanecido el temor a un Brexit desordenado el mercado bursátil devolvía las cotizaciones bancarias a niveles más razonables hasta que, en la primavera de 2018 una coalición populista euroescéptica formaba gobierno en Italia, despertando otra vez los fantasmas de la ruptura del euro (con repuntes muy significativos de la prima de riesgo soberana). En 2019, ante la evidencia de que Italia no estaba por la labor de romper la disciplina presupuestaria necesaria para su permanencia en la UE, las cotizaciones bancarias parecían estabilizarse hasta que estalló la crisis del coronavirus. En las dos últimas semanas ha empezado a revertirse la caída, una vez comprobado el compromiso de la UE y del BCE para evitar una nueva crisis de deuda soberana.

 

 

Si asumimos que el euro no se romperá, y que los bancos no necesitarán ampliaciones de capital relevantes, el atractivo de la inversión es altísimo, con expectativas de revalorización medias próximas al 100% en un plazo de entre 1 y 2 años.  

Aviso:  Acceda al contenido completo de Consenso del Mercado sumándose a nuestra Zona premium.