Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Martes, 07 de julio de 2020

Pulse en el valor para ver ratios >

Publicado en OPINION Lunes, 01 de junio de 2020 00:00

La derogada, pero no tanto, reforma laboral de Rajoy

Miguel Navascués | Ahora mismo hay un estado de confusión sobre cómo ha quedado la guerra entre Nadia Calviño y Pablo Iglesias. Éste ha firmado la derogación completa de la ley laboral vigente con Bildu, pero Nadia Calviño ha dicho que ni hablar. Si se hace, sostiene Calviño, el paro empezará a subir inmediatamente y llegará al 30%, aparte de que “Europa” llamó súbito al enterarse del enredo expresando su malestar.

 

Y con razón. Si se sale con la suya el irresponsable Iglesias, es verdad que el paro subiría como la espuma, porque empezarían a despedir gente y se crearían menos puestos de trabajo, en una tesitura excepcional de economía congelada.

 

La reforma Rajoy 2012 (si se me permite llamarla así), consiguió principalmente una autonomía total de las empresas para descolgarse de los convenios salariales sectoriales, lo que les permitía (no sabemos cómo está la ley hoy) gestionar su plantilla acorde a sus necesidades. El resultado fue, como se ve el gráfico, que después de la gran subida del paro con Zapatero, a partir de la reforma la economía empezó a crecer y el paro a bajar con Rajoy. Vean gráfico.

 

 

Los contrarians a esta tesis pueden aducir que con crecimientos de la economía del 3%, también conseguidos con Rajoy, también se hubiera creado empleo. Pero es que el crecimiento no está desligado de la ley laboral. Se puede contra argumentar que gracias a ella mejoraron las expectativas empresariales, obteniendo más confianza para invertir y contratar sabiendo que no iba a ser obligada a aceptar por matices un convenio sectorial que no le conviene. Una vez despejado este horizonte, tenían más empuje para aumentar sus instalaciones y/o contratar más empleados.  

 

También se ha alegado que la mayoría del empleo creado era temporal. Falso. Es verdad que España mantiene un porcentaje de temporalidad alto, el más alto de Europa quizás. Pero el empleo creado en esa fase no aumentó esa cuota de temporalidad.

 

Precisamente lo que hay que hacer es acabar con ese lastre, pero para ello se necesita otra reforma que profundice más en la ley de 2012 en el sentido de cerrar formas de contrato (hay demasiadas) e ir a un contrato único indefinido; pero claro, eso exige más flexibilidad en otros aspectos colaterales, como son los costes sociales y de despido del trabajo, modalidades que venimos arrastrando desde Franco, cuando el paro era ínfimo porque se crecía mucho.

 

El contrato temporal y a tiempo parcial, por su parte, debe de sobrevivir, porque sencillamente hay gente que lo desea. Pero también hay que bajar los costes unitarios sociales de estos contratos, que no financian nada, aumentan el coste de al empresa de contrato, y frenan la creación de empleo.  En España hay muchas reformas de este tipo por hacer, pero hay fuerzas sociales que se oponen frontalmente porque así mantienen a sus huestes manejadas a su antojo.

 

Mejor algo de paro que nada de paro. O mejor, mucho paro que algo de paro. Cuando hay que sacar a la calle al ejército de parados, es más fácil si hay muchos.  Bueno, ¿pero nos podían informar cómo ha quedado la ley, o no está cerrada la guerra?

 

Se adivina que estas guerras va ser interminables, porque los objetivos de Iglesias no son gestionar, sino entorpecer. Pedro Sánchez lo necesita para su mayoría. Ah! Pero hemos descubierto que también necesita a Nadia Calviño, porque sino Europa berrea! ¿hasta cuándo aguantará Nadia? De todas maneras, estas guerrillas, acaben como acaben, no crean buen ambiente inversor, ni español ni extranjero, ni afición a contratar. Es por el contrario, una invitación a salir corriendo con el dinero en el bolsillo. Pero debe ser esto, ¿no? lo que quiere Pablo Iglesias. Es decir, todos sus designios pasan fatalmente por empobrecer a España. 

Aviso:  Acceda al contenido completo de Consenso del Mercado sumándose a nuestra Zona premium.