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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Lunes, 04 de diciembre de 2017 10:30

La reforma fiscal tendrá un impacto menor pero podría sumar un 5% a los beneficios del S&P 500

Intermoney | La política copaba la atención en la parte final de la semana en Estados Unidos y no sólo como consecuencia de la reforma fiscal en el Senado. El ex-asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Michael Flynn, se declaraba culpable de mentir al FBI sobre los contactos con el embajador ruso en Washington.

 

Los contactos entre la campaña de Trump y Moscú volvían a los titulares, explicando la inestabilidad de las Bolsas durante la tarde del viernes. De hecho, el S&P500 llegaba a caer un -1,7% poco después de conocerse dicha noticia.

 

No obstante, la renta variable estadounidense se recuperaba posteriormente y el propio S&P500 cerraba con un tímido retroceso del -0,2%. Un comportamiento de menos a más que se entremezclaba con la operativa excepcional de contratos sobre el VIX, apuntándose cifras de 3,1 mill. de contratos negociados y que superaría en 4 veces el volumen diario usual. En principio, la rumorología apuntaba a que el grueso de esta operativa se debía a un único inversor que había descontado un importante repunte de la volatilidad, que no acababa de fraguarse, y habría aprovechado la situación para cerrar sus contratos que vencen el 20 de diciembre y abrir una nueva posición en los contratos que expiran el 17 de enero.

 

En el inicio de una semana con datos importantes, no habrá que perder de vista la sombra de las dos cuestiones señaladas. Respecto a la “conexión rusa”, poco se puede adelantar de una cuestión en sí impredecible y que puede introducir ruido a corto plazo al servir de excusa para las correcciones bursátiles, pero que no pondrá en entredicho los fundamentales de las empresas estadounidenses en el medio y largo plazo. Unas empresas cuyas cotizaciones bursátiles sí contarán en el inicio de la semana con el impulso extra de la aprobación en el Senado de la tan esperada reforma fiscal, si bien su impacto positivo está sujeto a algunas matizaciones importantes.

 

En primer lugar, estamos ante una cuestión largamente descontada, debiendo tener en cuenta que la rebaja del tipo del Impuesto de Sociedades del 35% al 20% defrauda las expectativas iniciales. En segundo, la clave está en cuál es el tipo efectivo que las empresas estadounidenses asumen y, en media, se situaría próximo al 18,5%. Luego, una vez tenidos en cuenta los cambios en cuanto a los créditos fiscales y deducciones, el impacto puede ser bastante menor de lo esperado en algunos ámbitos, lo cual explicará que el trato de los inversores se amolde a la situación de cada empresa. No obstante, desde Goldman Sachs se apunta que la rebaja de impuestos puede sumar un 5% adicional a sus previsiones de beneficios del 2018 para las empresas del S&P500.

 

De vuelta al lógico trato discriminatorio a las empresas estadounidenses por parte de los inversores, este también dependerá del nivel de beneficios retenidos en el extranjero ante la nueva tasa única de repatriación del 14-14,5% que podría ser aplicada a una masa de unos 2,5 bill. $. Junto a las cuestiones expuestas, no debemos olvidar que la reforma para ser efectiva todavía depende de los ajustes que se realicen en el Congreso y, además, generará un déficit extra de 1,4 bill. $ en un periodo de 10 años, el cual tiene su importancia desde el punto de vista de los treasuries.

 

En cuanto a los indicadores macroeconómicos de los próximos días en Estados Unidos, las referencias del mercado laboral serán el punto fuerte desde esta perspectiva. El viernes, se publicarán los salarios de noviembre cuyo repunte del 2,7% a. estará en línea con lo esbozado por el Libro Beige, el cual señalaba que los aumentos salariales se estaban generalizando en todos los distritos del sistema de la Fed. De acuerdo con el citado documento, la falta de trabajadores cualificados se estaría traduciendo en notables aumentos de las retribuciones para profesiones técnicas con el fin de atraer talento.

 

Junto a los salarios, las nóminas no agrícolas continuarán en niveles saludables, a pesar de la moderación que experimentarán en noviembre (190.000). El buen dato de empleo se verá acompañado de una tasa de paro en niveles francamente bajos (4,1%) y, más importante aún, del descenso de la tasa de subempleo. En otras palabras, la capacidad ociosa del mercado laboral estadounidense seguirá reduciéndose, quedando como último punto a tener en cuenta las cifras de 160 millones de personas de la población activa.

 

A diferencia de los datos de mercado laboral, los inversores prestarán mucha menos atención a una referencia que consideramos de gran importancia: la productividad en Estados Unidos. El dato final del 3tr17, apuntará una ligera mejoría adicional hasta 3,3% trim. a. en línea con la revisión al alza del PIB. Con todo, debemos ser cautos con los datos de productividad ante la destacada aportación de los inventarios a las cifras de actividad, maquillándolas durante el pasado trimestre; de hecho, sin este efecto, la productividad del periodo habría sido bastante menor. No obstante, los datos son los que son y harán que los costes laborales unitarios registren un tímido incremento del +0,3% trim. a.

 

En cuanto al resto de indicadores estadounidenses, el ISM de servicios de noviembre, a pesar de su moderación (59 puntos), continuará en niveles robustos y apuntando el buen desempeño de los pedidos, a la par que los datos finales de PMI, también de noviembre, seguirán arrojando signos de un crecimiento vigoroso en el 4tr17. De momento, el viernes, ya conocíamos la resistencia del ISM manufacturero que cedía de forma comedida hasta 58,2 puntos.

 

Por otro lado, la Confianza de Michigan de diciembre (viernes) continuará poniendo en valor el optimismo de los hogares estadounidenses; mientras que el dato final de órdenes de bienes duraderos confirmará su retroceso en octubre. Una cuestión que no debe inquietar, pues los bienes de capital excluido defensa y transporte confirmarán su dinamismo y las tendencias de fondo son positivas. Por último, la balanza comercial de Estados Unidos del mes de octubre reafirmará el aumento del déficit como ya apuntaron los datos preliminares de bienes y esperamos que el saldo negativo total se sitúe en -47 mm. $, una vez tenido en cuenta el efecto de los servicios.

 

Respecto a la Fed, el martes está previsto que la Comisión Bancaria del Senado vote la nominación de Jerome Powell como nuevo presidente de la institución. En principio, la Comisión dará el visto bueno y el trámite pasará al Senado. La ratificación de Powell debe darse por sentada y algunos de sus compañeros ya se alinean con el próximo presidente. Este era el caso del responsable de la Fed de St. Louis, James Bullard, quien le consideraba una mano firme y apuntaba que dará “mucha continuidad en la formación de políticas, incluso, cuando lleguen nuevas personas a la institución… como será el caso” (un guiño al relevo de Dudley y al nombramiento de un nuevo vicepresidente).

 

El nombramiento de Powell casi pasa a ser algo secundario frente a las inquietudes expresadas por algunos miembros de la Fed. El mismo Bullard pedía mayor cautela a sus colegas en las próximas acciones de política monetaria, llegando a alertar de la posible inversión de la curva estadounidense en el plazo de un año, lo cual consideraba un potencial síntoma de debilidad muy a tener en cuenta. 

 

En una línea similar, se expresaba el presidente de la Fed de Dallas, Robert Kaplan, quien se mostraba preocupado por el aplanamiento de la curva americana: “En la medida que la curva se aplana, eso significa para mí que tenemos un poco menos de flexibilidad operativa en la Fed y, ciertamente, desde mi punto de vista, será un factor a tener en cuenta lo que hagamos con los Fed funds”. Un posicionamiento que le llevaba a alinearse con la prudencia de Bullard señalando: “Ésta es una de las muchas razones por las que he dicho que cualquier retirada de la política acomodaticia tendrá que realizarse de manera paciente y gradual, y éste será uno de los factores que tendré en cuenta”.  

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