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Publicado en OPINION Jueves, 28 de agosto de 2014 02:00

Putin frena la euforia bursátil con el despliegue de tropas rusas en Ucrania

Por Francisco López | Vladimir Putin se ha convertido en el principal aguafiestas de los mercados. En los últimos tiempos, las jornadas de euforia en las Bolsas europeas siempre se interrumpen coincidiendo con una nueva escalada de la tensión entre Rusia y Ucrania. El presidente ucraniano denunció poco después del mediodía el despliegue de tropas rusas en la localidad de Donestk, motivo por el cual ha reclamado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU y del Consejo de la Unión Europea. La reacción de los mercados fue inmediata: pérdidas de más de un punto porcentual en todas las plazas europeas, con el Dax a la cabeza, y subidas generalizadas de la prima de riesgo, superiores al 9% en el caso de la española.

 

El miedo se apoderó de los mercados a mediodía cuando varias agencias de prensa internacionales recogieron unas declaraciones del presidente de Ucrania sobre una supuesta invasión militar de Rusia, aunque minutos después el mismo aclaró que se refería ‘’al despliegue de tropas rusas en Donestk’’.

 

En cualquier caso, los más cortoplacistas decidieron huir de la renta variable y buscar otras alternativas de inversión en activos refugio, como es el caso del bund alemán. En consecuencia, el Ibex se movió toda la jornada con pérdidas en torno al punto porcentual, aunque el mayor castigo correspondió al Dax alemán, debido a la mayor dependencia de Alemania del gas que produce Rusia. De hecho, algunos analistas culpan a la crisis de Ucrania del parón de la economía alemana en el segundo trimestre, aunque muchos otros creen que se debe fundamentalmente a problemas estructurales.

 

Los problemas geopolíticos han dejado en un segundo plano el debate sobre lo que puede hacer el BCE en las próximas reuniones para impulsar la inflación y el crecimiento de la eurozona. El QE or not QE es el principal asunto de debate entre los economistas y los políticos, ya que no está claro (aunque el mercado sí parece darlo por descontado) que Draghi vaya a aprobar un agresivo programa de compras de deuda soberana. Los miembros del Consejo de Gobierno del BCE no han ocultado que su principal preocupación son las expectativas de inflación de la eurozona a medio plazo.

 

A la espera de conocer los datos del conjunto de los países que integran el euro, el IPC adelantado de agosto en España, con un descenso interanual del 0,5, mete aún más presión a Draghi.

 

Es cierto que la reciente caída del precio del petróleo, que acumula una corrección del 12% desde el pasado mes de junio, está introduciendo presión a la baja en la tasa general de inflación del área euro, que está actualmente en el 0,4%. Pero también lo es que la fuerte depreciación del euro en las últimas semanas debería neutralizar, al menos en parte, ese efecto.

 

La mayoría de los expertos estima que la inflación promedio de la eurozona podría acabar el 2014 en torno al 0,5%. Recordemos que el mandato del BCE le obliga a garantizar la estabilidad de los precios y que su objetivo de inflación está en el 2%.  

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