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Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 27 de mayo de 2019 00:00

Las expectativas de inflación llevan varios meses reduciéndose, pero ¿por qué?

DWS | Últimamente están pasando cosas raras en los mercados de deuda. Desde principios de año, la Reserva Federal estadounidense (Fed) ha decidido no aprobar de momento nuevas subidas de tipos, la guerra comercial entre Estados Unidosy China se ha recrudecido y el precio del petróleo ha aumentado sustancialmente.

 

 

Normalmente, estos tres factores alimentarían las expectativas de inflación a largo plazo: es lógico pensar que el mayor precio del petróleo y la imposición de aranceles a la importación de productos chinos acabarán encareciendo el precio que pagan los consumidores estadounidenses. Sin embargo, las expectativas de inflación del mercado se han reducido. Nuestro Gráfico de la Semana recoge las tasas de inflación implícita a cinco años dentro de cinco años, que resultan útiles para medir las expectativas medias de inflación dentro de cinco años. Habitualmente, estas tasas se mueven al ritmo del precio al contado (spot) del petróleo, pero últimamente, se ha abierto una brecha.

 

De momento, no está muy claro qué ha provocado este cambio. Es posible que el precio del petróleo se corrija y las dos curvas vuelvan a converger. O puede que los inversores tengan cada vez más dudas sobre las perspectivas de crecimiento de Estados Unidos. Es cierto que la guerra comercial probablemente tendrá repercusiones que irán más allá de un simple aumento, inicial y transitorio, de los precios al consumo. Los aranceles y otras medidas proteccionistas reducen la eficiencia mundial a la hora de producir bienes y servicios. Sin embargo, lo normal sería que los primeros en reflejar esta tendencia fuesen los tipos de interés reales, que se relacionan estrechamente con la tasa de crecimiento real a largo plazo de una economía, en vez de las expectativas de inflación.

 

Tenemos una explicación alternativa. Quizás, la incógnita que plantea nuestro Gráfico de la Semana no es por qué se ha roto la relación entre el precio del petróleo y las expectativas de inflación sino por qué se mantuvo durante tanto tiempo. De hecho, no existe un claro motivo económico que justifique por qué el precio del petróleo a día de hoy es importante para la inflación a cinco años ni, mucho menos, para las expectativas de inflación a largo plazo. Para eso, disponemos de otros indicadores más fiables. La reciente obsesión con las expectativas de inflación nos recuerda un poco al empeño decimonónico por identificar un vínculo entre las manchas solares y el precio del maíz. Aún no se ha encontrado una relación estadísticamente significativa entre la actividad solar y los ciclos de mercado, aunque sí parece que el buen tiempo mejora el sentimiento de los inversores. Según la teoría económica más reciente, estas relaciones aparentemente espurias pueden resultar muy potentes, sobre todo si contienen elementos de profecía autocumplida.