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Jueves, 13 de agosto de 2020

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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Jueves, 04 de junio de 2020 12:00

Más que el BCE

Intermoney | El relato de la normalización económica y los estímulos domina en los mercados y lo seguirá haciendo en el corto plazo, gracias a la proliferación de medidas que sigue dándose alrededor del globo.

 

El miércoles, el último ejemplo llegaba de la mano de la Fed al mejorar las condiciones de su programa de apoyo a los estados y las corporaciones locales, conocido como Municipal Liquidity Facility (MLF). Ahora, los gobernadores de los estados podrán designar, al menos, dos ciudades o condados que, con independencia de su población, podrán beneficiarse directamente de este programa. Además, dichos gobernadores podrán designar dos emisores en sus jurisdicciones cuyos ingresos, generalmente, se deriven de las actividades operativas del gobierno (como el transporte público, aeropuertos, instalaciones de peaje y servicios públicos) para que puedan apelar al MLF. En conjunto, mientras el apoyo a los estados y corporaciones locales sigue bloqueado en el Senado, la Reserva Federal no duda en suplir este hueco generalizando el acceso a sus ayudas con el fin de evitar el colapso financiero de unos entes clave en el momento actual.

 

La realidad es que resulta difícil saber cuándo el relato dominante favorable al optimismo empezará a perder fuerza, sobre todo, porque estamos en un momento en el que sólo parece haber ojos para lo bueno, aparcándose a un lado cualquier cuestión que puede suponer algún riesgo. En la práctica, dichos riesgos parecen servir básicamente para dar pequeños pasos atrás para recuperar, posteriormente, con más convicción la senda positiva de los mercados.

 

De hecho, la situación es tal que nos quedamos con una frase que resume muy bien la situación actual y leíamos recientemente en un informe: “Ya no tenemos la confianza para interponernos en el camino de este optimismo”. En las próximas semanas, los riesgos que sobrevuelan el escenario económico parece que no enturbiarán el buen tono de los mercados, pues se consideran limitados o se obvian.

 

Entre los riesgos que se obvian se sitúan las diferencias sociales más acentuadas con las que saldremos de esta crisis y que acabarán teniendo su impacto económico, aunque debemos reconocer que esta cuestión es difícil de evaluar en cuanto a los tiempos y su envergadura final y, por tanto, resulta lógica que se queda en un segundo plano desde perspectiva de los mercados financieros. Sin embargo, se da otro riesgo que resulta más fácil de evaluar para dichos mercados y es la posibilidad de asistir a un relevo en la presidencia de EEUU el próximo noviembre. En este punto, sin entrar en distintas cuestiones de carácter económico-social debido a su complejidad, lo que sí podemos señalar es que un relevo en la Casa Blanca, seguramente, acabaría implicando mayores impuestos para las empresas y regulaciones más severas. Una combinación que sabemos no sentaría bien al S&P500.

 

La escalada de tensiones entre China e India a cuenta de una disputa fronteriza en el Himalaya también es uno de esos riesgos que se obvian. No se sabe si porque está pasando más desapercibido o porque se descuenta que, en el peor caso, la situación de riesgo no pasaría de mera refriega con un impacto más que breve en los mercados. La realidad es que, aunque ambos países estén reforzando sus posiciones militares en la zona disputada, la situación no debería ir más allá de la “calma tensa”. En este sentido, actualmente, ninguna de las dos partes está interesada en alimentar un conflicto que reporta nulos beneficios para el vencedor y pérdidas para ambas partes. De hecho, en el caso de la India, después de que Moody´s dejase su calificación al borde del bono basura al bajarla un escalón hasta Baa3 manteniendo la perspectiva negativa, no querrá dar ningún paso que ponga en entredicho sus perspectivas económicas.

 

En opinión de Moody´s: “India se enfrenta a un período prolongado de crecimiento más lento en relación con el potencial del país, el aumento de la deuda, el debilitamiento de la sostenibilidad de dicha deuda y el estrés persistente en algunas partes del sistema financiero, cuestiones que las instituciones del país tendrán el desafío de mitigar y contener” y “Es probable que las tasas de crecimiento sean materialmente más bajas que en el pasado”.

 

Más allá de los riesgos que se obvian, existen otros que se están relativizando como es la reaparición de las fricciones comerciales. En este punto, los costes que implicaría la reaparición de las tensiones, en un momento en el que la máxima prioridad es la recuperación después de la crisis económico-sanitaria, llevan a plantear adecuadamente que puede tensarse la cuerda, pero que nadie la querrá romper. Un buen ejemplo es la medida escalada de tensiones entre EEUU y China, casi de ajuste fino, en la que se intenta dejar de lado el acuerdo comercial de “Fase 1” firmado. De hecho, estamos ante medidas más políticas que económicas y, el próximo viernes, EEUU comenzará a aplicar nuevas restricciones y limitaciones a 33 firmas chinas como consecuencia de sus lazos con el ejército chino o vinculado con el polémico trato que China da al pueblo uigur.

 

No obstante, en el choque entre EEUU y China también se dan medidas de castigo económicas, aunque éstas ahora son mucho más medidas desde un punto de vista amplio. Por ejemplo, se opta por acciones como las limitaciones a los vuelos de pasajeros de las aerolíneas de China y EEUU aplicadas por sendos países a las compañías del rival. No obstante, también en esto existen límites y los vuelos de carga no se están viendo afectados.

 

En este contexto, el jueves conoceremos la balanza comercial de abril de EEUU y lo de menos será su déficit que se situará en niveles de 49 mm. $, pues las miradas se centrarán en los datos de China para evaluar si el gigante asiático está cumpliendo o no los compromisos adquiridos con los estadounidenses. Sin embargo, de momento, ninguna de las dos partes querrá dar un paso en falso en cuestiones que pueden “afectar al bolsillo” de forma decisiva en un momento complicado como el actual.

 

Sin dejar la esfera comercial, otro punto que se está relativizando es una batalla que seguramente acabe causando momentos de cierto ruido como es la vinculada a los planes para imponer nuevos impuestos a las grandes empresas tecnológicas a lo largo del mundo y éstas, básicamente, son compañías estadounidenses. La semana pasada, cuando se especulaba que una de las vías para financiar el Plan de Recuperación de la UE y dotar de unos recursos financieros más sólidos a Bruselas pasaba por implantar la llamada Tasa Google, adelantábamos que esto acabaría por reactivar las fricciones con EEUU y así ha sido. La Comisión Europea estima que dicha tasa, implantada a la sombra de la homogenización propuesta por la OCDE, podría reportar ingresos por valor de hasta 1,3 mm. €.

 

La respuesta de la Administración Trump a los nuevos impuestos a los servicios digitales que están por llegar es el lanzamiento de una nueva investigación que podría acabar dando forma a aranceles punitivos y que ahora afectará a: Austria, Brasil, España, India, Indonesia, Italia, República Checa, Reino Unido y la UE. La cuestión es que la necesidad de reforzar los ingresos fiscales hará que los implicados en este capítulo de tensión con EEUU no cedan fácilmente y las fricciones comerciales estén encima de la mesa más allá de las diferencias entre estadounidenses y chinos.

 

Las negociaciones pendientes de las relaciones comerciales y políticas entre Reino Unido y la UE es otra de las cuestiones que se está relativizando, quizás dando por sentado que para ambas partes la consecución de un acuerdo es el escenario más favorable. Un hecho innegable ya que, por ejemplo, el centro financiero de Londres perdería mucha fuerza sin un acceso fácil a la UE, mientras que los países comunitarios no pueden permitirse el lujo de perder cuota en un mercado estratégico como el británico. De momento, se plantean unas negociaciones aceleradas entre las dos partes durante el verano, pero también el BoE está presionando a los bancos del Reino Unido para que tengan planes de contingencia fiables para afrontar un escenario sin acuerdo comercial con la UE en 2020.

 

Sin embargo, los riesgos enumerados son dejados a un lado u obviados por unos mercados que siguen dominados por el discurso de los estímulos y la reactivación económica. En cuanto al segundo punto, los datos de la jornada ayudarán a que los inversores sigan confiando en un futuro mejor. Por ejemplo, las ventas minoristas de la zona euro caerán menos del -15% m. esperado por el consenso en abril, gracias a su deterioro contenido en Alemania, y las cifras de mercado laboral en EEUU seguirán revelando un mejor comportamiento dando el relevo a los datos de empleo de la encuesta ADP. De acuerdo con ésta, en mayo, sólo se destruyeron 2,76 millones de empleos en EEUU frente a los 9 millones previstos por el mercado y, hoy, la continuidad del mejor desempeño de los datos de paro afianzará las lecturas más positivas.

 

En EEUU, se descuenta que las peticiones de desempleo aminoren desde 2,1 millones hasta 1,8, millones, si bien las cifras de perceptores de las prestaciones por desempleo cobrarán mayor importancia. Éstas serán tomadas como sinónimo de reincorporación a los puestos de trabajo a lo largo de EEUU y, a priori, se adelanta una reducción del número de beneficiarios de paro desde 21 millones hasta cerca de los 19 millones. Ante estas cifras, poco interés recabarán el destacado repunte de los costes laborales unitarios (5,0% trim. a.) y el deterioro de la productividad (-2,7% trim. a.) en el 1tr20 porque, además, se verán condicionadas de forma decisiva por un escenario excepcional que el mercado descuenta que queda atrás.

 

Luego, los datos servirán para respaldar el discurso de la normalización económica y se unirán al discurso del BCE; un aspecto clave porque la entidad de los estímulos monetarios y fiscales a lo largo del mundo que ya se sitúan en niveles del 17% es lo que está sirviendo para justificar la sostenibilidad de la rápida recuperación que hemos observado en los mercados. En esta categoría se enclavaría el Plan de Recuperación para la UE, el cual será fruto de un duro debate entre los jefes de Estado y de Gobierno y, de hecho, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, confirmaba lo que ya esperábamos, es decir, que el encuentro de mediados de mes de los líderes europeos será un punto y seguido. En la práctica, apuntaba que se necesitarán un mínimo de dos cumbres cerrar la cuestión. Unpunto que no sorprende, dado que el calendario de planteado por la Comisión Europea ya planteaba que el acuerdo llegaría en julio, sin esbozar un momento concreto del mes.

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