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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Martes, 03 de diciembre de 2019 08:00

El ISM manufacturero y las amenazas comerciales como excusa para tomar beneficios

Intermoney | La decisión de Trump de reimplantar los aranceles a las importaciones de productos de acero y aluminio procedentes de Brasil y Argentina, junto al inesperado paso atrás del ISM manufacturero y la caía del gasto en construcción en Estados Unidos, daban la excusa perfecta a los inversores para deshacer posiciones en un momento delicado del año como es su recta final. Las ventas convivían en la renta variable y la deuda soberana, apuntando que hay quien apuesta por salvaguardar plusvalías y no poner en riesgo lo logrado en lo que resta de año.

 

Trump acusaba de “devaluación masiva” de sus monedas a Brasil y Argentina y del impacto, indirecto, que esto tiene sobre las exportaciones de los agricultores estadounidenses. En la práctica, todos sabemos que para el presidente estadounidense resulta indiferente que el desplome del peso argentino sea resultado de la grave crisis económica en el país austral o que el Banco Central de Brasil esté interviniendo de forma activa en los mercados para salvaguardar al real.

 

El desplome de las divisas es la excusa para presionar a estos países, con la vista puesta en la soja, y que no se repita la situación de meses atrás cuando, en los momentos más virulentos del choque comercial entre Estados Unidos y China, estos países arbitraron en el mercado de cereales. China decidió no comprar cereales a Estados Unidos, especialmente soja, y Argentina y Brasil se beneficiaron de la demanda extra y las alzas de precios que ocasionaron las mayores compras del gigante asiático, al mismo tiempo que cubrían su demanda nacional con importaciones mucho más baratas procedentes de Estados Unidos.

 

La anterior historia parecía olvidada hasta que ayer asistimos al último anuncio de Trump. Un anuncio que suponía la excusa perfecta para recuperar los temores comerciales, pero que en la práctica tenía implicaciones bastante limitadas sobre el comercio mundial. En 2018, las importaciones de bauxita y aluminio de Estados Unidos procedentes de Argentina ascendieron a 417 mill. $ y las relativas a productos metálicos y acero sumaban 97,1 mill. $. En cuanto a Brasil, las importaciones estadounidenses ascendieron a 156,3 mill. $ en el capítulo de bauxita y aluminio y a 3.790 mill. $ en lo referente a productos metálicos y acero durante el citado ejercicio 2018.

 

Luego, en conjunto, los aranceles apuntados desde Estados Unidos no suponían un gran golpe para el comercio mundial, al tiempo que el paso atrás hasta 48,1 del ISM manufacturero estadounidense no era una buena noticia, pero tampoco representa un foco de alarma. En este sentido, cabe recordar que el sector manufacturero sólo representa un poco más del 11% del PIB y cerca del 8,5% del empleo de Estados Unidos. De forma que no estamos ante un segmento decisivo para la actividad estadounidense y, además, después de descontar el sector del automóvil, la actividad manufacturero estadounidense se ha comportado mejor de lo apuntado por su ISM.

 

En otras palabras, la reacción del mercado ante las informaciones conocidas ayer se antoja excesiva y debe interpretarse, como señalábamos anteriormente, en clave de toma de beneficios a la sombra de la excusa dada por noticias concretas, tales como las amenazas arancelarias o el consabido ISM manufacturero. De hecho, poco parecía importar la sorpresa al alza del PMI manufacturero estadounidense al avanzar hasta 52,6, los favorables PMIs oficiales de China durante el fin de semana (manufacturero 50,2 y servicios 54,4) y los elaborados por Markit para el sector fabril del gigante asiático (51,8 y máximos no vistos desde principios de 2016) o que la estimación final del PMI manufacturero de noviembre en la UEM mejorase los primeros cálculos.

 

El mejor resumen de las sorpresas al alza de los PMI manufactureros era que su índice a escala global escalaba hasta terreno de expansión al situarse en 50,3 (máximos de 7 meses), gracias al mejor desempeño de componentes clave como producción (50,9) y nuevas órdenes (50,4). Además, informaba de unas perspectivas hacia la actividad en niveles dinámicos (57,2), a pesar de su tímido paso atrás. Sin embargo, el mercado dejaba de lado estas cuestiones, al igual que la tibieza de la respuesta de China a la injerencia de Estados Unidos en Hong Kong.

 

Pekín sólo decidía suspender las escalas en Hong Kong de barcos y aviones militares de Estados Unidos y declaraba que impondría sanciones no especificadas a cuatro organizaciones no gubernamentales con sede en Estados Unidos, entre éstas: Human Rights Watch y Freedom House. De momento, estábamos ante una respuesta bastante razonable y sin ramificaciones en lo comercial, lo cual es una gran noticia. La actitud conciliadora de las autoridades chinas, dentro de los márgenes existentes, debe entenderse también en clave comercial y del deseo de que las tensiones no lleguen a un punto de fractura e, incluso, de que exista una reversión parcial de las mismas.

 

El último objetivo quizás sea lo que más dificulte la potencial firma de un acuerdo de “Fase 1” con Estados Unidos en el corto plazo. De acuerdo con medios oficiales chinos: “Fuentes con conocimiento directo de las conversaciones comerciales apuntan que Estados Unidos debe eliminar los aranceles existentes como parte del acuerdo”.

 

No obstante, ayer, los inversores parecían no profundizar tanto y, simplemente, tomaban ciertos datos e informaciones como excusa para tomar beneficios, dejando al lado otras cuestiones de carácter eminentemente positivo. De forma que esta situación inyecta incertidumbre adicional de cara a la jornada de hoy, la cual no cuenta con revulsivos de calado desde la perspectiva de los datos. De hecho, las cifras de mercado laboral de noviembre en nuestro país, los precios de producción de la UEM y el PIB de Brasil del 3tr19 (esperado 0,4% trim. y 1,0% a.) son las referencias más importantes de la jornada.  

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