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Lunes, 10 de agosto de 2020

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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Miércoles, 20 de mayo de 2020 08:30

Solo el 10% de los grandes gestores encuestados por BofA apuntan a un recuperación en 'V'

Intermoney | En la jornada de ayer, el S&P500 se dejaba casi un 1,4% en la última hora de negociación entre las informaciones rebajando las expectativas hacia la esperanzadora vacuna de Moderna para el Covid-19, la cual resultó clave para explicar el buen comienzo de semana. Un informe de STAT News poniendo en duda los resultados del ensayo de la “prometedora vacuna” de Moderna daba cobertura al pequeño paso atrás de los índices bursátiles estadounidenses en un momento en el que, de seguir avanzando el S&P500, entraríamos en una nueva fase.

 

Las noticias en el ámbito sanitario están teniendo mayor importancia que las propiamente vinculadas con la esfera económica al darse por hecho un terrible 2tr20 de las economías de muchos países y los datos que estamos conociendo, simplemente, lo están atestiguando. Así, el problema radica en que las informaciones desde la perspectiva sanitaria son difícilmente predecibles en espacios cortos de tiempo y, además, se llegan a “comprar” ciertas cuestiones que, bajo otras circunstancias, serían menospreciadas. Los resultados prometedores de Moderna se reducían a un grupo de 8 personas que forman parte de una muestra de 45 participantes en la Fase 1 y, además, todavía se está ante un largo camino. Este camino deparará aún más ruido, si bien “siempre se comienza por algún sitio” e informaciones como las publicadas por STAT News tampoco deben hacer que descartemos los avances de Moderna.

 

La realidad es que las noticias sanitarias seguirán marcando, de forma recurrente, el ritmo de los mercados, pues como recogía la última encuesta de Bank of America (BofA) a grandes gestores de todo el mundo: una segunda oleada de casos del Covid-19 es considerada el mayor riesgo para los mercados. La cuestión ya no estriba en que desconozcamos cuál puede ser la próxima noticia vinculada con el nuevo coronavirus, especialmente en lo referente a las herramientas para afrontarlo, sino que tampoco se puede adelantar la reacción del mercado a determinadas informaciones debido a la discrecionalidad de los análisis. Por ejemplo, dependiendo del momento, informaciones como que ayer el crecimiento de nuevos contagios de Covid-19 en EEUU se alinease con el 1,6% del promedio semanal pueden considerarse positivas o negativas. En unas ocasiones, el hecho de que no se acelere el número de contagios se estima un éxito y, en otras, se considera sinónimo de que el control de la enfermedad no evoluciona al ritmo esperado.

 

Desgraciadamente, durante un tiempo seguiremos viviendo con esa incertidumbre y con otra: la posición de Trump frente a China. En nuestra opinión, evadiéndonos del cortísimo plazo, el presidente de Estados Unidos tensará la cuerda con los chinos, pero sin llegar a romperla, dado que en el escenario actual a nadie le interese poner obstáculos a la recuperación de la actividad y, menos, a una persona que depende de las cifras económicas para garantizarse la reelección como presidente el próximo noviembre. El máximo objetivo debe ser que el viento sople a favor de la recuperación dentro y fuera de Estados Unidos y más, cuando la citada encuesta de BofA, revelaba que el 75% de los encuestados estima que dicha recuperación tomará forma de “U” o “W” y sólo un 10% apunta a la “V”. En este punto, cabe aclarar que un escenario en “U” se considera acorde con un proceso de recuperación que se extienda más allá de un par de trimestres.

 

Los anteriores porcentajes encajaban con que los gestores encuestados situasen la potencial ruptura de la UEM y el hecho de asistir a un repunte duradero del desempleo como los grandes riesgos del escenario. En conjunto, a pesar del apoyo de las políticas fiscales y monetarias a lo largo del mundo que ha dejado una huella positiva en los mercados, los riesgos existentes no se olvidan y esto se traducía en que los grandes gestores encuestados por BofA reconocían que la liquidez sumaba el 5,7% de sus carteras frente al 4% de febrero. No obstante, este hecho también puede ser resultado de una mezcla de cautela y sensación de oportunidad perdida, después de la destacada mejoría de los activos más atractivos para dar forma a una cartera de medio y largo plazo. En este sentido, un buen ejemplo es lo ocurrido con la tecnología que, de hecho, se situaba como la principal apuesta de las últimas semanas de acuerdo con la encuesta de BofA, la cual también revelaba que las posiciones en acciones de los hedge funds aumentaron 15 p.p hasta sumar una posición neta equivalente al 34% de sus carteras.

 

Los resultados de la tan traída encuesta, indirectamente, respaldarían el agotamiento de las alzas de la tecnología que algunos defienden, después de haberse situado en el centro de las estrategias bursátiles durante las últimas semanas. Una circunstancia que no deberemos perder de vista en los próximos días, al igual que la evolución del choque entre EEUU y China que en el cortísimo plazo se torna tan incierta como las impredecibles noticias en el campo del desarrollo de vacunas y medicamentos frente el Covid-19.

 

Anteriormente, apuntábamos que Trump evitará que las tensiones rompan la cuerda con China, si bien éste será el resultado de un proceso que no terminará en el día de hoy y éste se trata de un informe diario. Así que toca abordar las últimas informaciones en el capítulo del enfrentamiento de EEUU con China y éstas corroboran que todavía estamos en la fase del endurecimiento de la posición estadounidense, lo cual supone un importante lastre para los mercados.

 

EEUU continúa dando pasos para fortalecer las normas que regulan la cotización de las empresas extranjeras en sus mercados y, en especial, las vinculadas con las ofertas públicas de venta (OPV) que se realicen en el país. La medida, como ya es sabido, va encaminada a hacer más difíciles las cosas a las empresas chinas y, en este sentido, se daba un gesto muy significativo como que Nasdaq decidiese expulsar de sus plataformas de negociación a la cadena china de cafeterías Luckin Coffee. El motivo alegado era el haber falseado sus cuentas y no proporcionar información importante, si bien las causas se convierten en algo secundario frente a la importancia del paso dado en un momento como el actual.

 

En paralelo, desde China se anima a las compañías del país a cotizar en Londres al amparo del esquema Shanghai-London Stock Connect. De forma que el choque sigue muy vivo entre las dos mayores potencias del mundo, al tiempo que Trump ha rescatado la vía de las sanciones a las empresas y autoridades chinas para reforzar sus presiones. El martes, Washington imponía sanciones a una compañía con sede en China a la que acusaba de actuar en nombre de la aerolínea iraní Mahan Air, que figura en la lista negra de Estados Unidos; compañía que también tiene actividad en Venezuela.

 

En la práctica, como señalábamos, todavía estamos en la fase de escalada de las tensiones entre EEUU y China y esto seguirá enrareciendo una esfera comercial sobre la que se divisan nuevas sombras, a cuenta de los intereses electorales de Trump. Ayer, el presidente estadounidense ponía en el punto de mira su acuerdo comercial con Canadá y México como consecuencia de las importaciones de ganado vivo. Una cuestión casi menor en el fondo, pero que refuerza el hecho de que el comercio y las tensiones chino-estadounidenses vuelven a ser un punto de fricción para los mercados, aunque lo peor es su impacto difícilmente predecible en el cortísimo plazo.

 

A cambio, cabe reconocer que los mercados tienen un importante apoyo en forma de política monetaria francamente expansiva a lo largo del mundo, como hoy será confirmado por las actas del encuentro de abril de la Fed, y los planes para reforzar el apoyo fiscal en ambos lados del Atlántico. Esta red de seguridad hace improbable que se den pasos atrás de importancia en los mercados, si bien los puntos de incertidumbre citados complican el hecho de seguir avanzando. En cuanto a los apoyos vinculados a la política económica dependiente de las autoridades políticas, los nuevos pasos y mensajes apuntan claramente a su refuerzo.

 

En EEUU, más allá de la negociación de los demócratas con los republicanos de su macro-paquete adicional de apoyo valorado en 3 billones $, la Casa Blanca trabaja ya en una doble vía: desregulación y bajada de impuestos. De estos dos puntos, el primero resulta algo más fácil y, de hecho, Trump firmaba ayer una orden ejecutiva que encomendaba a las agencias federales la reducción de “regulaciones innecesarias que impiden la recuperación económica”. Además, planteaba su eliminación de forma permanente “cuando fuera posible”.

 

En la esfera impositiva, el asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, volvía a incidir en una propuesta con la que ya venían especulando los republicanos: la exención temporal de los impuestos vinculados con el trabajo. La retención en sus nóminas que la mayoría de los estadounidenses sufre a cuenta de los impuestos del año en curso asciende al 7,6%; cifra que se buscaría reducir a cero durante unos meses. Ahora bien, nada se decía de la duración de este periodo, aunque fundaciones vinculadas con los republicanos estiman que el coste de esta medida podría ascender a 950 mm. $, si se extendiera desde el 1 de abril hasta el 31 de diciembre. No obstante, el gran obstáculo estriba en que tal medida necesita el apoyo de los demócratas y, por lo tanto, lo más probable es que acabemos asistiendo a una mezcla rebajada de las propuestas de los dos grandes partidos estadounidenses.

 

En Europa, ya tenemos sobre la mesa el Plan de Recuperación económica propuesto por Alemania y Francia pero, como apuntábamos ayer, cabría esperar ciertas objeciones que retrasen más allá del 1 de junio el acuerdo respecto a esta herramienta fundamental. El canciller austriaco confirmaba que trabajará para presentar una contrapropuesta frente a una línea de acción basada en los subsidios que le causa escepticismo, volviendo a insistir en que su “posición es clara: queremos mostrar solidaridad con los estados que fueron particularmente afectados por la crisis, pero creemos que los préstamos son la forma correcta, no las subvenciones”. Unas palabras que completaba con otro mensaje que dejaba lugar a pocas dudas: “En los próximos días, presentaremos una propuesta con nuestras propias ideas. Creemos que es posible estimular la economía europea y evitar una mutualización de la deuda”.

 

Mientras tanto, la Comisión Europea sigue trabajando en la propuesta que presentará la próxima semana bajo un planteamiento mixto de subsidios y préstamos. El portavoz comunitario, Eric Mamer, apuntaba: “En nuestra propuesta habría un equilibrio de subvenciones y préstamos” y “Veremos cuál es el equilibrio cuando presentemos nuestra propuesta la próxima semana”. Estas palabras no son incompatibles con que la propuesta de Bruselas converja con el plan franco-alemán, pues esta convergencia tomaría forma de un peso de las subvenciones mayor al que seguramente se estimaba en un primer momento.

 

En la práctica, debemos prepararnos para que se alarguen un poco las negociaciones en el seno de la UE y, también, para que entren en juego las cesiones. En principio, la aceptación de que una parte reducida de las ayudas tome forma de préstamos laxos, junto con la imposición de ciertas condiciones a cualquier desembolso del potencial Fondo de Recuperación, debería permitir el desbloqueo de esta herramienta fundamental.

 

No obstante, en los próximos días, las diferencias en cuanto al Plan de Recuperación franco-alemán cobrarán fuerza a lo largo de Europa, enfriando la cotización del euro frente al dólar respecto a sus niveles actuales de 1,095 y provocando un rebote de la rentabilidad de los bonos soberanos en países como España y, sobre todo, Italia. En el segundo caso, el diferencial a 10 años frente a la deuda alemana cedía hasta rondar los 210 p.b en comparación con los 240 p.b con los que empezaba la semana.

 

Sin dejar la deuda soberana, hoy no deberemos obviar un acontecimiento que llevaba sin producirse desde 1986: la colocación de bonos a 20 años por parte del Tesoro de EEUU. En principio, se ofrecerán 20 mm. $ en bonos a 20 años y, en total, 54 mm. $ en los próximos tres meses. El hecho de que la Fed saldrá al rescate en el secundario, en caso de situarse la rentabilidad en niveles que no gusten, o que el rendimiento, una vez descontada la cobertura de la divisa, resultará interesante para inversores como los japoneses, adelanta el éxito de la operación.

 

Todo ello en un día que empezaba a la sombra del mantenimiento en China de los vitales tipos LPR a 1 y 5 años en 3,85% y 4,65%, respectivamente, y en el que tampoco deberemos dejar de lado el comportamiento del petróleo. El vencimiento del contrato de julio del WTI tenía lugar sin sobresaltos y, actualmente, la referencia cotiza próxima a 32 $/barril, descontando un futuro de mayor demanda de crudo. De momento, esta tarde no habrá que descuidar los inventarios en EEUU, los cuales se espera que arrojen 1,8 millones de barriles (mb) más de crudo y una reducción de -2,7 mb en lo referente a la gasolina. En el caso de confirmarse la caída de las gasolinas, estaríamos ante la cuarta caída semanal consecutiva que llevaría su total hasta cerca de los 250 mb.

 

Finalmente, en el frente de los datos, la estabilización de la confianza de los consumidores de la UEM en niveles de -23 en mayo, de acuerdo con la Comisión Europea, o el paso atrás de la inflación en la Eurozona y el Reino Unido hasta 0,4% a. y 0,9% a., respectivamente, quedarán en un segundo plano, a pesar de su importancia.  

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